Editorial: Casado, tranquilo

La Fiscalía despeja por el momento el horizonte judicial del presidente del PP, pero su trayectoria académica sigue ensombrecida

Pablo Casado, en una sesión de control al Gobierno./Mariscal / EFE
Pablo Casado, en una sesión de control al Gobierno. / Mariscal / EFE
El Norte
EL NORTEValladolid

La Fiscalía del Tribunal Supremo mostró este viernes su oposición a investigar a Pablo Casado por las supuestas irregularidades en el máster cursado por el presidente del PP en la Universidad Rey Juan Carlos I. Al tiempo, esta entidad académica archivaba la investigación sobre su licenciatura de ADE el mismo día que disolvía el instituto dirigido por el polémico Álvarez Conde. La postura de la Fiscalía, que deja en manos de la Sala de Admisión del Supremo la decisión definitiva, responde a la prescripción del supuesto delito de cohecho que imputaba una juez de Madrid a Casado y a que no ve indicios de colaboración en la prevaricación en la que pudieron incurrir los responsables de la mencionada Universidad.

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El ministerio público advierte de que los hechos a los que se refiere la instructora del caso suponen actos lícitos en cuanto a la tramitación de la matrícula, la solicitud de convalidaciones y otros extremos de la conducta del líder del PP, que según la doctrina del propio Supremo no pueden constituir indicio alguno. Todo ello, en línea con los argumentos expuestos días atrás por la defensa de Casado para solicitar al alto tribunal que no procediera a investigarle.

La Fiscalía despeja por el momento el horizonte judicial de Pablo Casado, toda vez que resulta improbable que, tras su pronunciamiento, el Supremo opte por investigar el caso que afectaría al aforado. Pero las evidencias de un trato de favor o de una oferta de oportunidades inexistente para la mayoría de los alumnos que se matricularon en ese mismo máster extiende sombras sobre el comportamiento de Casado, que no se ha visto obligado a demostrar que realizara los trabajos requeridos tan extrañamente para eludir exámenes, no se presentó a estos y tampoco acudió a las clases.

Si legalmente no fue causante o colaborador de los posibles ilícitos que investiga la juez Rodríguez-Medel, cuando menos acabó siendo beneficiado por ellas, como lo fueron las tres alumnas investigadas. Y resulta inverosímil que una persona medianamente informada admita como normal el acceso a un título de máster mediante una abultada convalidación de asignaturas de grado.

Tanto el líder del PP como sus compañeros de filas deberían evitar pronunciar la frase ya manida de «no todos somos iguales», puesto que la trayectoria académica última de Casado no parece precisamente ejemplar. Bastaría con que dejasen estar el asunto y con que, por de pronto, esperen la resolución que adopte el Supremo.

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