Casado hará secretaria general a una mujer y presentará su cúpula en Cataluña

Casado agrade su elección en la clausura del congreso del PP el pasado sábado. / AFP

El nuevo presidente del PP cita a Sáenz de Santamaría para integrar a los perdedores en la dirección del partido

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pablo Casado citará este miércoles a Soraya Sáenz Santamaría para comprobar hasta dónde puede llegar la integración del equipo de la candidata derrotada en la nueva dirección del partido. Las perspectivas son optimistas, según dicen en ambas partes. También parece probable que la secretaria general del partido volverá a ser una mujer, y no será Sáenz de Santamaría.

El presidente del PP, que ya había anunciado que sus primeros planes en su nuevo cargo eran reunirse cuanto antes con su antecesor y expresidente del Gobierno, se ha reunido en la mañana de este lunes con Mariano Rajoy en la sede nacional del partido en Madrid, según han informado fuentes populares. Un encuentro que ha durado hora y media, y ha sido «cordial y lleno de respeto». En el encuentro, Casado ha informado a Rajoy de que el primer comité ejecutivo nacional del partido en esta nueva etapa se celebrará el jueves en Barcelona para dar un «mensaje inequívoco» de la importancia que el PP da a Cataluña y subrayar su respaldo al partido en esa comunidad.

El nuevo líder del PP también tiene previsto mantener el miércoles un encuentro con su rival Soraya Sáenz de Santamaría; y convocará probablemente el jueves el primer Comité Ejecutivo Nacional de su mandato, que tendrá lugar en Barcelona.

El nuevo presidente ha pasado el fin de semana de descanso en Alicante. La exvicepresidenta se ha quedado en Madrid. Pero a partir de este lunes retomarán el contacto telefónico. La disposición a «coser» de Casado es total porque no puede soslayar que Sáenz de Santamaría obtuvo el 42% de los votos en el congreso, obviar ese respaldo es incompatible con el espíritu de unidad al que se comprometió. Por la otra parte también hay apertura para llegar a un entendimiento. «Ahora a trabajar juntos, yo lo voy a hacer», dijo la exvicepresidenta tras la derrota.

En el partido hay «ganas de empezar a trabajar» y acabar con «el recreo» opositor que ha tenido Pedro Sánchez en esta semanas. Un estrecho colaborador de Sáenz de Santamaría anunció que tras el congreso, el PP iba a hacer «la madre de todas las oposiciones» al Gobierno socialista. «Hay que reactivarse», dijo el propio Casado en la campaña.

El presidente del PP tiene que despejar dos incógnitas cuanto antes. La primera, la de su número dos, una persona que tiene que ser de su absoluta confianza, y eso solo lo puede encontrar en su núcleo duro. La mayoría apuesta por una mujer y ya han comenzado a sonar nombres, entre ellos Andrea Levy, responsable de Estudios y Programas y que se incorporó hace tres años a la dirección del partido en la hornada de jóvenes vicesecretarios junto a Casado. Pero el suyo no es el único que entra en las quinielas. No pocos se inclinan por el hasta ahora vicesecretario de Acción Sectorial, Javier Maroto, mano derecha del nuevo presidente durante la campaña.

La segunda es qué hacer con Sáenz de Santamaría. Ella dijo antes de la votación en el congreso que no se iba a retirar de la política si perdía, pero que tampoco iba a ser la secretaria general del partido si ganaba Casado. Las posibilidades apuntan más a una candidatura en la Comunidad de Madrid, ya sea a la Alcaldía o al Gobierno regional, aunque sus preferencias pasan por tener un papel en la política nacional.

Los portavoces

Del equipo de Santamaría son varios los dirigentes 'fichables', según comentan en el equipo de Casado, y citan a los exministros Fátima Báñez, que iba a ser la secretaria general si ganaba la exvicepresidenta, e Iñigo de la Serna; al exjefe de gabinete de Rajoy, José Luis Ayllón; y el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, aunque en su caso no haría falta una integración porque es miembro nato del comité ejecutivo como barón territorial. En todo caso, la incorporación de miembros de la candidatura derrotada no podrá ser un desembarco y se limitará, como mucho, a media docena de personas.

Casado también tiene sobre la mesa la designación de los portavoces en el Congreso, en el Senado y en el Parlamento Europeo. Los tres tomaron partido con más o menos entusiasmo por Sáenz de Santamaría. El líder en la Cámara baja, Rafael Hernando, tiene asumida su salida, no así el de la Cámara alta, José Manuel Barreiro, que respaldó la lista de integración encabezada por la exvicepresidenta y al que el nuevo presidente dijo que le iba a ratificar en el cargo. La situación de Esteban González Pons en Estrasburgo es un misterio.

La confección de las listas para las municipales y autonómicas de mayo próximo será otras de las tareas que no pueden esperar. Aunque será más urgente la de los comicios andaluces, que todo apunta a que se celebrarán este otoño. El candidato debería ser , y todo apunta a que así será, el líder del PP en Andalucía, Juan Manuel Moreno, uno de los baluartes de la exvicepresidenta, pero que mantiene buena relación con Casado. La designación del candidato andaluz será la primera prueba de fuego para la cohabitación del presidente del partido con los barones territoriales que no estuvieron en su bando.

Una campaña similar a la de Sánchez en el PSOE

La campaña de Pablo Casado para convertirse en el presidente del PP guardó muchas similitudes con la de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE para secretario general. Tanto uno como otro tuvieron a la militancia como diana de sus mensajes, no pensaron en el electorado del partido, a diferencia de lo que hicieron sus rivales, Soraya Sáenz de Santamaría y Susana Díaz.

Casado dijo a los afiliados lo que querían escuchar, un discurso visceral, antinacionalista a ultranza, defensor de la familia y con la unidad de España por bandera. Un mensaje que elevó a grados superlativos en el discurso ante los compromisarios del pasado sábado, y que levantó de los asientos a los presentes sin distinción de 'sorayistas' y 'casadistas'. Era el discurso del PP de los mejores años del partido, los de Jose María Aznar, y no el del pragmatismo gestor de Mariano Rajoy.

Sánchez hizo lo mismo, pero en el otro extremo del arco ideológico. Manejó un mensaje de izquierda nítido, con promesas como publicar los nombres de los beneficiarios de la amnistía fiscal, derogación de la reforma laboral o recortes de los gastos en Defensa. Un discurso que también enardeció a los militantes y que le sirvió para derrotar a Díaz y a todo el aparato socialista.

Con la llegada a la Moncloa, el líder socialista tuvo que atemperar su discurso, y aunque mantuvo algunos de los santos y seña de su campaña, como la exhumación de Francisco Franco, aparcó muchas de las promesas. La realidad se imponía a los deseos.

Casado puede pasar por un trance similar en las próximas elecciones generales. Un programa de derecha, como el que dibujó en el congreso del PP, no es bagaje suficiente para recuperar los votos del centroderecha que han volado hacia Ciudadanos. El mensaje conservador está bien para ganar dentro del partido, pero para recuperar la Moncloa es probable que sea insuficiente porque han pasado los tiempos en que el PP ocupaba todo el espacio a la derecha del PSOE. Ahora comparte territorio con Ciudadanos.

Casado mantiene a Juanma Moreno como candidato en Andalucía

Casado ha anunciado también este lunes que apoyará al líder del partido en Andalucía, Juanma Moreno, para encabezar la candidatura en las próximas elecciones autonómicas, a pesar del respaldo de éste a la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría en el congreso del PP de este fin de semana. «Juanma Moreno tiene todo el apoyo para hacer una campaña en la que consigamos, cuatro décadas después, una alternancia en el poder democrática y sólida en Andalucía», ha asegurado Casado en una entrevista en Onda Cero.

A este respecto, el nuevo líder del PP ha asegurado que él es «bastante previsible» y que ya durante toda la campaña dijo «que respetaba las estructuras orgánicas elegidas también democráticamente y en primarias en los congresos provinciales y regionales», que precedieron a la elección de candidaturas, entre ellas, la de la Junta y de las capitales de provincia de Andalucía.

Según Casado, el primero objetivo electoral que tiene que afrontar el PP en esta nueva etapa es «comenzar un proyecto en Andalucía» y, para ello, es necesario que el partido en esta Comunidad esté «unido», lo que pasa, a su juicio, por «respetar a quien está liderando la formación» allí.

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