El PP se reafirma en su negativa a abstenerse para facilitar la investidura

El PP se reafirma en su negativa a abstenerse para facilitar la investidura

Los populares dan por sentado que el PSOE ha puesto rumbo a las urnas e interpretan su oferta de 300 medidas en clave de programa electoral

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Por si en los últimos días, ante el bloqueo persistente y las nuevas apelaciones del PSOE, algo había cambiado en la dirección del PP, la pregunta volvió a plantearse. Pero no hay caso. El equipo de Pablo Casado no contempla una abstención de los populares en el Congreso que facilite antes del 23 de septiembre la investidura de Pedro Sánchez. Es más, destierra esa posibilidad. «Nunca». Y tan contundente es el argumento que la puerta parece cerrada con dos vueltas de llave hoy y en el futuro.

«Pedro Sánchez no es de fiar, ni siquiera para sus socios», descartó Teodoro García Egea una revisión de la postura del PP. El secretario general de los populares no sólo rechazó un acuerdo con un presidente al que acusa de «engañar» a todos. También responsabilizó al secretario general de los socialistas de alejarse del «constitucionalismo» en territorios como el navarro por haber admitido el PSN varias abstenciones de la izquierda abertzale para poder gobernar. «Ha preferido a Bildu que al PP y con ese señor el PP no se puede abstener ni técnica ni no técnicamente», zanjó.

No quedan tan lejos los tiempos en los que, incluso en privado y sin cámaras, Pablo Casado y su equipo definían a Sánchez como el «caballo de Troya del independentismo». Y, siendo así, y pese a que en política ya nada puede darse por sentado, cualquier entendimiento o participación en una investidura, sea cuando sea, parecen improbables.

En este momento, el PP trabaja ya con la hipótesis de la repetición electoral ante el abismo que separa a PSOE y Podemos y hace tiempo que lanza mensajes dirigidos a su propio electorado. En las próximas semanas, los populares insistirán en la responsabilidad de Sánchez en el bloqueo del país, proclamarán que el presidente quiere elecciones y tildarán, de nuevo, su propuesta de 300 medidas para la gobernabilidad de mero «un programa electoral». También reprocharán a Hacienda los pagos congelados a las comunidades autónomas y agitarán el fantasma de la crisis económica con las cifras del desempleo como muestra. Y, en este escenario, volverán a su oferta de coalición bajo la marca España Suma para presionar a Ciudadanos.

Todos en el PP admiten que hoy por hoy «no se dan las condiciones» para la abstención. ¿Y en el futuro? Nadie descarta que ese debate puede abrirse, aunque sea tímidamente, en las filas del partido.