«El asesino de mi hija tiene la patria potestad de mi nieto, al que intentó matar»

Loli Prieto y su nieto Cristian posan ante la silla que ya no ocupará Desireé Prieto. / JORGE PETEIRO
Loli Prieto y su nieto Cristian posan ante la silla que ya no ocupará Desireé Prieto. / JORGE PETEIRO

Loli Prieto, madre de Desireé, asesinada en 2006, descubrió el fallo legal cuando el menor fue al juzgado para borrar el apellido de su padre

CHELO TUYA GIJÓN

«Un padre que pega a una madre no puede tener la patria potestad de sus hijos». Vicente Magro dio un paso más allá en su declaración. Aseguró el magistrado de la Sección Segunda del Tribunal Supremo que tampoco los feminicidas pueden tener ninguna autoridad sobre el futuro de sus hijos.

Las palabras de Magro, pronunciadas durante su visita a Oviedo para presentar, en el Colegio de Abogados, la nueva guía de buen trato judicial a las víctimas de violencia de género, tuvieron respuesta en Gijón. «No puede, pero la tiene. El asesino de mi hija tiene la patria potestad de mi nieto, al que también intentó matar».

Loli Prieto es la madre de Desireé Prieto. La joven, una de sus tres hijas, tenía 22 años y un bebé de dos en julio de 2006. A él lo fue a recoger a casa de su ex, y padre del niño, el 13 de julio de aquel año. Ya nunca salió de aquella vivienda del barrio gijonés de Portuarios. La misma que ella había abandonado después de sufrir malos tratos durante tres años.

José Manuel Suárez Delgado, que en aquel momento tenía 50 años, no aceptaba que ella intentara rehacer su vida. Así que la cosió a puñaladas. Y al bebé, al que dejó por muerto en la cuna. Luego se hizo cortes superficiales en las muñecas. Así lo encontraron los policías cuando, a las diez de la noche, alertados por una Loli Prieto muy preocupada porque su hija no respondía al móvil, entraron en el piso.

Los agentes no solo dieron con el agresor vivo y Desireé muerta, también localizaron en la cuna al bebé de ambos al que Suárez Delgado había apuñalado. Malherido, pero vivo.

Camino de los quince años, aquel bebé superviviente no quiere saber nada de su progenitor. Ni siquiera llevar su apellido. Así que acudió al juzgado a borrarlo, para quedarse solo con los de su madre, «y descubrimos que no podía. Que su padre aún sigue teniendo la patria potestad». Una situación que le da derecho a decidir sobre el cambio de apellidos, pero también sobre situaciones más habituales, «como si tiene que salir al extranjero en un viaje de estudios».

Guardia y custodia

Loli Prieto pleitea ahora por acabar con ese fallo legal «que pensaba que estaba solucionado desde hace años». Lo pensaba porque, en diciembre de 2006, tuvo que acudir a los juzgados para defenderse de su exyerno, que le intentaba arrebatar la guardia y custodia del bebé al que había intentado matar. «Lo hizo para no pasarle la pensión de alimentos, pero no lo logró». Prieto espera ahora que no logre quedarse con la patria potestad. Mientras, como cada año, acudirá a la concentración del 25-N en Gijón. Leerá el nombre de una de las fallecidas. Como en 2006 leyeron otras el de su hija.

 

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