Los ‘Diablos Rojos’ salen del averno futbolístico.

Selección de Bélgica./
Selección de Bélgica.

En Bélgica esperan que su equipo sea la revelación del Mundial de Brasil y se ven capaces de soñar al estar encuadrados en un grupo asequible

SERGIO HERRERO

Unos cuernecillos rojos asoman por el agujero que desciende a los infiernos del fútbol. Catorce años, dos mundiales y tres Eurocopas después, la selección belga regresa a la escena internacional clavando el tridente en la tierra de Brasil. Los diablillos ya se han hecho hombres y han logrado el billete a la cita carioca apabullando a sus rivales del grupo de clasificación. Para ellos, la larga sequía en eventos importantes ha sido su estancia particular en el purgatorio. El paso previo al paraíso balompédico.

Atrás quedaron los Jean-Marie Pfaff, Enzo Scifo, Eric Gerets, Lorenzo Staelens o Jan Ceulemans, entre otros. De los mitos sólo queda la leyenda y Marc Wilmots, que ahora ocupa el cargo de seleccionador. Con la nueva camada, para el fútbol belga se ha abierto una puerta que cruza más allá de la primera ronda de los importantes torneos. Como en aquellos tiempos, allá por la década de los 80, cuando se logró el subcampeonato en la Eurocopa de Italia o el cuarto puesto en el Mundial de México.

El nuevo balompié del averno se cimenta desde la portería, donde los belgas pueden presumir de tener al portero de moda del escaparate internacional Y para rato. A sus 21 años, el atlético Thibaut Courtois se ha erigido pronto como el dueño de una meta huérfana desde la jubilación casi obligada se retiró a los 40 años- de Michelle Preudhomme.

En la línea de zagueros, los galones los lleva Vicent Company. Un central el del Manchester City que, desde su irrupción en el fútbol de élite, se ha rifado media Europa. Con 28 años es todo un veterano, portando el brazalete de capitán por delante de los habituales Daniel Van Buyten, Koen Casteels y Timmy Simmons -35, 34 y 37 años, respectivamente-. El resto de futbolistas del combinado belga no llegan a la treintena. El también colchonero Toby Alderweireld, el spur Jan Vertonghen o el gunner Thomas Vermaelen son otros de los rostros conocidos en tareas defensivas.

Aunque a Fellaini los cuernos se los tapa su inconfundible pelambrera, es el pelotero que carga con la fisga característica de Lucifer en el centro del campo. Hace y deshace. Y cuando le dejan, pincha dentro del área. Futbolista con llegada. A su lado, entre otros, los tres De: De Bruyne, Dembelé y Defour.

En la zona de tres cuartos, la magia la pone Eden Hazard, y el peligro en el área es cosa de Kevin Mirallas o Romelu Lukaku. En esta línea la cantera sigue funcionando a pleno rendimiento en la extracción de nuevas joyas y en la lista para el Mundial se han colado Divock Origi y Adnan Januzaj, con apenas 19 años cada uno.

En Bélgica esperan que su equipo sea la revelación del Mundial de Brasil. Una alternativa para recoger lo que dejen los combinados que parten como favoritos. Estar al acecho de la canarinha, España, Argentina, Alemania Cada candidato que se descuide puede ser un peldaño más que ascender. El hecho de haber quedado encuadrada en el grupo H junto a Rusia, Corea del Sur y Argelia, de momento, ya invita a soñar. Tanto, que el niño más famoso del país tapará sus vergüenzas con la equipación de los Diablos Rojos con motivo de la cita mundialista. Hasta el Manneken Pis confía en la machada de su selección.

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