Costa Rica se agarra a la portería

Selección de Costa Rica./
Selección de Costa Rica.

El pasaporte a Brasil no le costó demasiado a esta selección que en el centro del campo carece de talento y del necesario potencial ante rivales que exigen despliegue físico

AMADOR GÓMEZMadrid

El de Brasil es el cuarto Mundial en la historia de Costa Rica, que tuvo la mala suerte de caer en el llamado grupo de la muerte, por lo que los ticos albergan mínimas esperanzas de superar la primera fase, objetivo que sí consiguieron, con el trotamundos Bora Milutinovic al mando, en Italia 90, donde tras derrotar a Suecia y Escocia, cayeron en octavos ante Checoslovaquia. En su última Copa del Mundo, Alemania 2006, Costa Rica no ganó sin embargo ningún partido, pese a que su grupo, con la anfitriona, Ecuador y Polonia, era a priori bastante más asequible que el que se encontrará en tierras brasileñas.

Además de la dificultad de tener que enfrentarse a tres campeones del mundo -Uruguay, Italia e Inglaterra, por este orden- muchísimo más experimentados y rocosos, los costarricenses también se han quedado sin una de sus figuras, Bryan Oviedo, el lateral izquierdo que se rompió la tibia y el peroné el pasado mes de enero y no ha llegado a tiempo. La ausencia del defensa del Everton es más que importante, y no sólo futbolística, sino también psicológicamente, para la selección dirigida por el colombiano Jorge Luis Pinto, que se ganó el billete mundialista sin muchos apuros. Sin Bryan Oviedo, Costa Rica se agarra ahora, sobre todo, a su portería, a su gran estrella: Keylor Navas. También en la delantera la selección centroamericana tiene alguna confianza en la eficacia goleadora de Joel Campbell, Bryan Ruiz o Álvaro Saborío.

El pasaporte a Brasil no le costó demasiado a esta selección que en el centro del campo carece de talento y del necesario potencial ante rivales que exigen despliegue físico, aunque Costa Rica mandó a la repesca a México al vencer a los aztecas por la mínima en San José. Antes, también se impuso en la capital a Estados Unidos. Ahora, sin ninguna presión en este Mundial, aspira a dar alguna sorpresa en forma de empate y, por supuesto, no encajar una goleada dolorosa. Para ello, pese a resentirse en la zaga y el medio campo, cuenta con un baluarte fundamental bajo los palos.

Con todas sus carencias, Costa Rica, un equipo trabajado para defender y salir a la contra, aunque intenta tocar cuando se le permite, promete crecerse ante enemigos superiores, como hizo en noviembre de 2011 en un amistoso ante España, también en San José, donde llegó a ponerse 2-0, aunque al final cedió un empate por los goles de Silva (minuto 82) y Villa (minuto 92). «Los tres rivales del Mundial son grandes, pero nos vamos a enfrentar a ellos con grandeza», garantiza el técnico costarricense, cuyo optimismo contrasta con el ánimo de unos aficionados que reconocen la debilidad de una selección con demasiadas lagunas y altibajos.

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