Corea vuelve a creer

Los jugadores de la selección de Corea del Sur, durante un entrenamiento./
Los jugadores de la selección de Corea del Sur, durante un entrenamiento.

El combinado asiático llega a Brasil con una nueva generación 'bendecida' con el bronce en los Juegos de Londres

JUAN RAMÓN OLMOS

Hace cuatro años, Corea del Sur se despidió del Mundial de Sudáfrica mientras lloraba bajo el diluvio. El uruguayo Luis Suárez les había dejado fuera en octavos de final tras un golazo a diez minutos de la conclusión y después de que los coreanos desperdiciasen varias claras ocasiones. Solo siete de los trece jugadores que ese día formaron sobre el tapete y lamentaban su suerte en el Nelson Mandela Stadium podrán resarcirse en Brasil.

El camino de estos cuatro años ha sido largo para Corea del Sur. Primero hubo un cambio en el banquillo con la salida del entrenador, Huh Jung-Moo. Su sustituto, Cho Kwang-Rae, no llegó a los 18 meses en el cargo. El motivo: su irregular fase de clasificación para el Mundial, en la que habían sufrido una dolorosa derrota ante Líbano. Llegó entonces Choi Kang-Hee, que aceptó el puesto tras haberlo rechazado varias veces anteriormente, y que firmó un contrato hasta junio de 2013 con la condición de que la federación coreana fichara a otro técnico para la cita en Brasil. Su única misión sería clasificarlo.

Choi cumplió con su cometido, aunque muy lejos de hacerlo con brillantez. Una victoria casi milagrosa sobre Uzbekistán por 1-0, lograda con un tanto en propia meta, les dio el billete para Brasil. El último partido de la fase de clasificación, una derrota en casa por 0-1 ante Irán, fue la evidencia de que Kang-Hee no era el técnico que podía ilusionar al país. Su contrato concluía y su popularidad había caído. ¿Y qué podían hacer? ¿Recurrir de nuevo al extranjero en busca de otro 'efecto Hiddink', como en 2002?

La solución, en realidad, venía desde abajo. En concreto, llegaba desde el equipo que, en verano de 2012, había proporcionado una alegría inesperada en los Juegos de Londres. Dirigidos por el exjugador Hong Myung-Bo, los coreanos pasaron la primera fase con apuros y doblegaron en cuartos de final a los anfitriones británicos en la tanda de penaltis. Aunque en semifinales cayeron con contundencia (0-3 frente a la Brasil de Neymar), en el partido por el tercer puesto superaron por 2-0 a su archirrival Japón y alcanzaron un bronce histórico, su primera medalla olímpica.

Así las cosas, Myung-Bo se convirtió en el nuevo seleccionador absoluto en junio de 2013. De su mano, el combinado se ha rejuvenecido (la media de edad no llega a los 24 años) y, lo más importante, vuelve a creer que todo es posible.

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