Xabi Alonso, la brújula que hace que todo esté en su sitio

Xabi Alonso, con la selección española./
Xabi Alonso, con la selección española.

Renovado con el Real Madrid, el conjunto blanco logró sus mejores registros cuando regresó tras su lesión

MARCOS G. MERINO

Su nombre es Xabi Alonso, aunque en la camiseta, junto a su eterno 14, podría llevar inscrito brújula de la Selección. Tanto el combinado nacional como el Real Madrid notan cuando está y cuando no. Su fútbol define el estado de ánimo de aquellos que le rodean. La pieza del puzzle que logra que el resto encaje. En una temporada que comenzó marcado por las lesiones, el tolosarra no tiene intención de ceder la batuta que ha ostentado en los mejores años del grupo. Su firma está impresa en letras mayúsculas en las dos Eurocopas y en el Mundial que España ha conquistado en los últimos seis años.

No ha sido una temporada fácil para Xabi, y entre zancada y zancada su magia brilla menos. Pero no el control. El que tuvo, retuvo. Y él tuvo de sobra. El Profesor, como le ha definido a la perfección Carlo Ancelotti, enamorado de su fútbol desde el primer día que le tuvo a sus órdenes, conoce sus (pocas) limitaciones y sus (muchas) virtudes. El dichoso control. Tomar la decisión acertada en cada momento. No perder la posición. Y, ante todo, lograr que el equipo funcione como un reloj suizo a su alrededor. Es el segundero, y sin él, los minutos corren el peligro de descontrolarse y hacer que las horas no lleguen a tiempo.

Ya no tiene la velocidad de antaño, pero sí la pausa y la visión de juego. Esa perdida gradual de velocidad le hizo protagonizar una entrada a destiempo que tuvo como consecuencia que se perdiera la final de Lisboa, la gran cita del año, que ahora bien podría ser sustituida por una hipotética noche mágica en Maracaná. Da igual quien esté enfrente, se trata de ganar y seguir poniéndole eco a la historia. El vasco ya mostró fortaleza hace cuatro años en Johanesburgo. Allí tuvo la fuerza mental que se necesitaba, pero también la física. La patada de De Jong quedó en anécdota. Quien sabe que hubiera pasado si en su camino se hubiera interpuesto otro hombre.

En el Real Madrid es imprescindible. Es la pata de una mesa hecha a medida para que todo se sostenga. Pero da la sensación de que es la única pata insustituible. Consecuencia de ello es su última renovación, celebrada en Concha Espina como si de un título se tratara. En la Selección, Del Bosque le reserva un hueco en el que forma un triángulo mágico con Busquets y Xavi. Cuando eso funciona, la melodía futbolística encandila a los ángeles. Se ha ganado un derecho reservado a muy pocos hombres en la historia del fútbol. El equilibrio es su sino. Xabi Alonso es su nombre.

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