Cazorla

Cazorla, durante un partido./
Cazorla, durante un partido.

DANI BUSTO

Ha venido un chico del Oviedo que es buenísimo, comentó en una ocasión el director general del Villarreal y actual presidente-, Fernando Roig. Como hiciera el Madrid y otros muchos clubes de España, el 'submarino amarillo' aprovechó la crisis por la que atravesaba el conjunto carbayón en 2003, sumido en el inframundo futbolístico de la Tercera División, para pescar en aguas revueltas. Y es así como un chavalín de Llanera, Santi Cazorla (Lugo de Llanera, 1984) con cara de pillo y con una eterna sonrisa en su boca, puso rumbo a tierras castellonenses. Nadie regaló nada al asturiano. Huérfano de padre desde muy joven, Cazorla es producto de una de las canteras más prolíficas del fútbol ovetense, como la del Covadonga. Pronto el 'hermano mayor', el Real Oviedo, le echó el ojo y así fue como el llanerense cambió el barrio de La Corredoria por las instalaciones de El Requexón.

Cazorla estaba llamado a ser uno de los jugadores de futuro del Oviedo, pero el hundimiento azul en 2003, cuando descendió en los terrenos de juego a Segunda B y en los despachos a Tercera, obligó a muchos de aquellos jugadores de la cantera a buscarse el futuro lejos de Oviedo. A Cazorla aquello le cogió en la edad juvenil. Un día, unos emisarios del Villarreal le propusieron irse con ellos. Querían convertirle en un pilar del proyecto de futuro del conjunto castellonense. Y así fue, como luego ocurrió. Pero el joven llanerense necesitaba forjarse más. Como obrero del balón, fue traspasado al Recreativo de Huelva en 2006, con el que jugó en Primera División. La excelente campaña que firmó en el 'Decano' sirvió para que el Villarreal ejecutase la opción de recompra que tenía sobre él, recuperándolo a la campaña siguiente. Con el 'submarino amarillo' se proclamó subcampeón de Liga. En 2008, fue uno de los 'bajitos' que Luis Aragonés llamó para que España despertara de su letargo futbolístico. El llanerense era el recmabio perfecto para un centro del campo que ha hecho del 'tiqui taca' arte. Cazorla fue el comodín perfecto del 'Sabio' y fue, junto con Cesc, el jugador de refresco más utilizado en el campenato en el que España inicio su reinado mundial.

Del Bosque contaba con él para el asalto mundialista de Sudáfrica, pero la intervención por una hernia discal en enero de ese año le impidió llegar a tiempo al Mundial. Todos le echaron de menos, incluso al seleccionador se le notó especialmente apesadumbrado cuando dio la lista definitiva de los 23 elegidos para poner rumbo a Sudáfrica. Pero dos años después, Santi Cazorla tuvo la oportunidad de resarcirse y formó parte de la selección que conquistó su segunda Eurocopa, la de 2012. Esa temporada la había jugado en el Málaga, donde fue el líder de un equipo que maravilló por su juego en España y que se clasificó, por primer vez en su historia, para la Champions. Su liderazgo en el centro del campo le sirvió para que Arsene Wenger le llamara en el verano de 2012 para participar en su nuevo proyecto en el Arsenal. Y allí, con los 'gunners', el hombre de la eterna sonrisa sigue con dibujando con su escuadra y cartabón el 'tiqui taca' que lleva en sus botas.

Ahora, en Brasil, el asturiano puede quitarse la espina que le quedó clavada hace cuatro años. Allí, en Brasil, Santi Cazorla quiere sentir lo que sus compañeros sintieron hace cuatro años cuando levantaron la Copa del Mundo.

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