Madina contra Sánchez, o al revés

Marca: «Maradona cree que una Alemania crecida beneficia a Argentina»

ANTONIO G. ENCINAS

Alemania contra Argentina, o Pedro Sánchez contra Madina, que compara perfecto, como dicen en Litos. O quizá al revés, Argentina contra Alemania o Pedro Sánchez contra Madina, aunque aquí no salga el ripio.

Vaya domingo para un socialista futbolero, que los hay, y viven tiempos de estrés tuitero. Le dan al jástaj #ahoraPedro y acto seguido celebran el gol de Alemania con un chascarrillo contra Brasil, con el riesgo tremendo, y más en estos tiempos en los que es peligroso significarse, de alegrarse por el gol de Madina y cerrar el tuit con un #ahoraPedro.

¿Y quién sería Pedro Sánchez? ¿Alemania? Puede ser. Sí, también por guapo, aunque él dice que lucha contra esa etiqueta de guaperas mientras saca hoyuelos, mueve pestaña y sonríe profidéntemente. Y yo le creo, porque creo a todos los políticos hasta que me demuestran que soy tan crédulo que parezco imbécil. Y Pedro sería entonces el que empezó a trabajar paso a paso su escalada hacia la gloria igual que aquella Alemania que se pegó el batacazo, Kahn mediante, en Japón y Corea del Sur 2002. Los alemanes venían del trompazo y decidieron recomponerse, reconstruirse desde cero. O lo que es lo mismo, desde la base. Configurando un nuevo método de trabajo en las categorías inferiores y mimando jugadores que hoy son bulldozers que le meten siete a Brasil en su propia casa.

Que ojo, también puede ser que Pedro Sánchez sea Argentina. Que tiene el don ilusionante de Leo Messi pero luego, a la que rascas un poco, se sostiene en Mascherano, el de la toda la vida, el tipo que conoce las trincheras. Como Pepe Blanco y los amigos de Carme Chacón, dicen los entendidos en tejemanejes sociatas.

Porque al fin y al cabo... ¿Quién dice que Madina no puede ser Alemania? Un tipo duro. Y por lo que parece, mucho más cuando se enfrenta en un debate televisado a su reciente archirrival Pedro. Tan duro que sobrevivió a un atentado de ETA, lo que es mucho sobrevivir, y siguió dedicándose a esto, que hay que tener el mismo cuajo que Neuer para ponerse chulo con Sergio Ramos o la misma tozudez que Klose para arrebatarle un récord a Ronaldo, aunque le haya costado cuatro mundiales, que es un trabajo duro.

Otros dirán que Madina es Argentina, claro. En este caso porque raspa cuando habla de determinados temas, o cuando le tocan la fibra Sánchez. Entonces se pone tan farruco como ese Lavezzi lleno de tatuajes que ataca como una locomotora, y saca al perro viejo de Demichelis que lleva dentro después de muchos años ya en el partido.

Y ahí lo tienen. El Alemania-Argentina a las nueve de la noche del domingo y los socialistas recontando votos a ver si tienen que apoyar a uno o a otro para jugarse el futuro de aquí a un año y pico.

Menudo lío. Yo, si fuera socialista, no sabría si celebrar el gol de Pedro o el penalti parado por Eduardo.

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