Las incertidumbres de Argentina

Di María se lesionó en el duelo contra Bélgica. /
Di María se lesionó en el duelo contra Bélgica.

Di María desafía a los médicos para alistarse y también preocupan el estado de Messi, Higuaín, Agüero y Mascherano

IGNACIO TYLKOMadrid

Si Alemania ofrece una sensación de seguridad y transparencia, aunque los entrenamientos también son a puerta cerrada, Argentina traslada una imagen de hermetismo e inquietud en vísperas de la gran final del Mundial. Existen preocupación por el estado de los jugadores tocados, un respeto casi reverencial al poderío teutón y, ahora que ha metido a la albiceleste en su primera final desde 1990, cierta pena por la marcha, ya confirmada, de Alejandro Sabella.

La marea albiceleste inunda Río

Decenas de miles de argentinos invaden Río de Janeiro ilusionados con la coronación de la selección del rey Messi el domingo en el mítico Maracaná, la fortaleza del fútbol brasileño que ha dejado lugar a su archirrival.

Unos 100.000 argentinos se espera que lleguen en vuelos charters especiales, en automóviles y en caravanas de vehículos desde Sao Paulo, donde la albiceleste logró el pase a la final en la tanda de penaltis ante Holanda.

Las autoridades de Río han habilitado la Plaza del Apoteosis, donde finaliza el Sambódromo de los desfiles del Carnaval, para que los argentinos estacionen sus vehículos que estaban llegando sin cesar desde la noche del jueves.

La mayoría de los argentinos llegan sin entradas para la final pero igualmente sienten que estando en Río pueden ser protagonistas de primera mano de una eventual celebración.

Alrededor de 26.000 agentes de la seguridad pública brasileña y de las Fuerzas Armadas se desplegarán a lo largo de la ciudad, según anunció el ministro de Justicia.

Poco se filtra de las sesiones preparatorias en Cidade Galo, el centro de entrenamiento del Atlético Mineiro en el que la albiceleste se ha concentrado durante más de un mes, y más bien son informaciones interesadas. Lo último conocido es que Ángel Di María se ejercitó con el grupo y ya tocó el balón. Por su velocidad y capacidad de desborde, es un jugador fundamental para Sabella y su baja bien que se notó en la semifinal ante Holanda, donde nadie, ni tan siquiera un apagado Messi, se atrevía con algo diferente.

El volante o extremo del Real Madrid se tuvo que retirar del choque de cuartos ante Bélgica a causa de una lesión muscular de primer grado en el recto anterior del muslo derecho. Sería utópico pensar que sólo nueve días después de romperse esté apto para la final. Pero el Fideo se siente importante y quiere alistarse.

«Parte de guerra»

«Afrontamos la final con un día menos de descanso, tras una prórroga y con un parte de guerra, pero con humildad y con seriedad haremos todo lo posible tratar de ganar a Alemania. No nos vamos a asustar», avanzó Sabella nada más superar a Holanda en los penaltis de Sao Paulo.

Sabe el técnico que hay varios jugadores que no están bien. El Kun Agüero padeció otro problema muscular durante el Mundial y su regreso ante los belgas fue más bien testimonial. Aportó más bien poco, aunque marcó un penalti en la tanda. Higuaín se desahogó con ese gol ante los belgas, pero frente a los holandeses evidenció que está a un nivel físico deficiente. La lesión de tobillo padecida en el Nápoles le impidió una correcta preparación y le hizo llegar muy justo.

Mascherano también acabó tocado ante Holanda tras llegar al límite en una acción para frenar a Robben -«se me abrió el culo», llegó a decir el Jefecito, pero, por encima de todos, inquieta el estado de Messi. Había ido de menos a mas durante el Mundial, marcó cuatro goles decisivos, en cuartos se acercó a una buena versión de sí mismo, pero frente a la Oranje ni se le vio. Bien vigilado por De Jong y enjaulado por el sistema de Van Gaal, estuvo como ausente y recordó al de los últimos tiempos en el Barça.

Para evitar más especulaciones sobre el futuro del técnico, el representante de Sabella, Eugenio López, ratificó este viernes lo que era un secreto a voces, que el seleccionador argentino dejará su cargo tras la final de la Copa del Mundo.

«Tengo la certeza de que Alejandro no va a seguir en la selección. Él toda su vida soñó con esto, lo buscó y trabajó en esto. Pero ya dio a la Argentina lo que tenía que dar», enfatizó el agente del técnico platense.

Sabella ya había expresado en reiteradas ocasiones el desgaste que le había significado este tiempo al frente de Argentina. Y reconoció que no le convencían los procesos muy largos al frente de combinados nacionales. «Sabella dio lo que tuvo que dar en la selección y es momento de entregarle el testigo a otro», concluyó el representante.

El técnico, presentado tras la dura eliminación en la Copa América en casa de 2011, lleva al frente del conjunto argentino 40 partidos dirigidos con 26 triunfos, 10 empates y sólo cuatro derrotas, con 75 goles marcados y 31 encajados. Ha devuelto a Argentina a una final en la que no estaba desde el Mundial de Italia90. Rompió primero el «maleficio» de cuartos, luego pasó el «rubicón» de semifinales y ahora sueña con el tricampeonato.

Pero admira a Alemania por su «potencial físico, técnico y táctico». «Es un país del primer mundo que sabe mucho de organización, trabajo en equipo y planificación», dijo Sabella, tras adquirir el billete para Maracaná. Envejecido en pocos años, desea volver al trabajo en los clubes. Entre los candidatos al banquillo argentino se encuentra el Tata Martino.

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