Y Van Gaal hizo caso

'Marca': «Un truco genial de Van Gaal mete a Holanda en semifinales»

ANTONIO G. ENCINAS

En los muchos años que he tenido a Miguel Ángel Pindado como compañero de fatigas deportivas le he escuchado con cierta frecuencia la misma queja: «Los equipos de fútbol no están trabajados en absoluto». Lo dice alguien que, además de buen pelotero años atrás, se sumergió en los métodos de trabajo del balonmano, principalmente a través de las horas compartidas con un tipo que revolucionó la forma de entender su deporte desde el banquillo, Juan Carlos Pastor.

Es legendaria la recomendación que les hacían los veteranos a los recién llegados al BM Valladolid antes de su primer entrenamiento. «Llévate boli y libreta les decían que vas a tener que tomar apuntes».

El fútbol, y así se lamentaba Djukic durante una charla informal en Mondariz, tiene la movilidad de un dinosaurio. Si se te ocurre poner en práctica algo diferente, los jugadores desconfían, los compañeros de banquillo te miran esperando que te estrelles, por listo, y los periodistas, muchas veces tan ignorantes como parecemos, hacemos chanzas y bromas y te desguazamos al primer trompazo.

¿Y en qué se puede innovar?

Pues en muchas cosas. Por ejemplo, es absurdo que alguien llegue a una tanda de penaltis y su portero no sepa cómo lanza cada uno de los jugadores rivales, incluidos suplentes, el guardameta y, si me apuran, el utilero. Y también es ridículo que cuando se aprueba una novedad en el reglamento nadie aproveche para buscar una laguna legal que pueda sorprender al rival, especialmente con esas cosas del fuera de juego, de esperar a que el jugador haga intención de disputar el balón y similares.

La propuesta más osada de Miguel Ángel llega cuando ve a Cristiano prepararse para lanzar una falta desde 45 metros, más cerca del centro del campo que de la frontal. En la barrera se amontonan ocho jugadores propios y tres rivales, y tras ellos una maraña de piernas, agarrones y codazos. Un barullo que deja a ciegas al portero, que siempre ve venir el balón demasiado tarde. «Iba por su palo», le atizaremos luego, como si hubiera podido saberlo.

«Yo los quitaba todos», asegura. Camino libre al disparo de Cristiano. Los defensas, abiertos a los lados, en la frontal, y atentos por si hay que acudir a un rechace traidor. Y que tire como quiera. ¿Qué ocurriría? Pues francamente, no lo sé. El caso es que en quince años cubriendo entrenamientos no he visto a ningún técnico que, siquiera por simple curiosidad, lo probara.

No he hablado con mi compañero, pero me imagino que ahora Van Gaal será su técnico favorito del Mundial. Por lo que declaró el holandés después del partido, su decisión de cambiar al portero para la tanda de penaltis la tomó durante la prórroga. Sabía que el suplente estaba más dotado para detener penaltis y actuó en consecuencia.

Un cambio de portero para enfrentarse a los penaltis. Puro balonmano. Hasta Juan Carlos Pastor lo habrá aplaudido.

 

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