Los siete sistemas de ayuda a la conducción de Seat

Se anticipan al conductor para frenar como acelerar y representan un primer paso hacia el coche autónomo

Los nuevos modelos de Seat llevan cámaras, sensores y radares por todos lados. Son los elementos imprescindibles para los sistemas de asistencia a la conducción que, ayudan a la seguridad y favorecen el confort de marcha en determinados trayectos. Los siete sistemas se anticipan al conductor, tanto para frenar como acelerar, y representan un primer paso hacia la conducción autónoma.

1. Frenada automática. El 30 % de los accidentes se produce por alcances. Para prevenir este tipo de situaciones, se activa el asistente frontal (conocido en inglés como Front Assist), que controla la distancia de nuestro coche respecto a los otros vehículos o las personas que puedan cruzarse por delante. Si el conductor no reacciona ante un riesgo inminente de colisión con el coche que nos precede o con un peatón, el sistema primero avisa y luego frena por sí solo en caso necesario.

2. Atascos menos estresantes. Gracias al asistente de atascos, frenar, acelerar o volver a frenar son maniobras que el conductor no tiene que hacer. El sistema puede cambiar de marchas automáticamente, regula la velocidad y mantiene la correcta distancia de seguridad en cada situación.

3. Sin desviaciones de carril. Basta una leve corrección automática del volante para que el vehículo se mantenga en la buena trayectoria y no se desvíe por una somnolencia o despiste del conductor. Con una cámara frontal, el sistema nos avisa si nos desviamos a baja como a alta velocidad.

4. El vigilante de señales. Otra buena utilidad es el reconocimiento de señales, sincronizado con la cámara delantera, para detectar los límites de velocidad, la prohibición de adelantar o incluso la presencia de obras. Un asistente que avisa con anticipación en el cuadro de instrumentos, y alerta de exceso de velocidad.

5. Fin a los ángulos muertos. Las zonas ciegas que se producen en los espejos de los retrovisores exteriores se controlan igualmente. Una señal visual situada en el retrovisor, nos avisa si se acerca algún vehículo en el campo de visión hasta ahora invisible. Funciona gracias a dos radares que alertan del tráfico trasero y garantizan una conducción más segura.

6. Un viaje más cómodo. El control de crucero adaptativo permite fijar una velocidad constante y podrá acelerar o desacelerar en función del tráfico; incluso podrá frenar el coche por completo, sin intervención del conductor. Un sistema muy útil en viajes largos.

7. Aparcar sin tocar el volante. Con la ayuda de unas cámaras que ofrecen una visión de 360º, el asistente de aparcamiento maniobra por nosotros. Es capaz de calcular las distancias para prevenir cualquier colisión, e incluso tomar el control del volante.

En definitiva, el objetivo de este tipo de asistentes es contribuir a rebajar la siniestralidad. Según un informe de la Dirección General de Tráfico, se calcula que los sistemas actuales podrían reducir a la mitad los accidentes.

 

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