El perro viene conmigo

Algunas pautas para que el viaje con tu mascota sea cómodo y seguro

El perro viene conmigo
S. DE G.

Los perros no son un objeto, un capricho de fiestas o cumpleaños. O al menos no deberían serlo: cada cuatro minutos se abandona un perro o un gato en España, se abandona a un amigo que ha dado lo mejor de sí mismo por nosotros. En total, son 137.800 las mascotas que se quedan en situación de desamparo anualmente, según la Fundación Affinity. Este hecho, considerado un delito y vergonzoso en cuanto a comportamiento humano y social, se acentúa en verano, cuando muchos dueños eluden su responsabilidad al marcharse de vacaciones. Sin embargo, también hay muchas familias conscientes de que el perro es un miembro más, con el que se comparten todos los días del año, incluidas las vacaciones y que se preocupan tanto de su estado físico como mental. En cualquier caso para que nos acompañen con seguridad y disfrutando del viaje, hay una serie de pautas que debemos tener en cuenta.

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Visita al veterinario

Es muy recomendable consultar a nuestro veterinario antes de emprender el viaje para chequear la salud del perro e ir preparados. El perro debe estar en ayunas un mínimo de dos horas antes del viaje. Hay que darle sólo agua fresca y administrarle un antihemético para impedir los vómitos y mareos. Para mitigar la ansiedad, existen medicaciones naturales que no causan efectos secundarios, pero siempre bajo la tutela del profesional.

En la visita al veterinario debe indicarle por qué zonas o países piensa viajar: él le podrá asesorar sobre temas propios de cada zona (legislación sobre animales de compañía, documentación, prohibiciones, vacunas específicas…).En España se requiere la cartilla sanitaria oficial actualizada y sellada por un veterinario colegiado. Si el desplazamiento es a un país de la Unión Europea tendremos que tener también en regla el Pasaporte para Animales Domésticos. El microchip es no solo obligatorio sino también importante siempre en caso de pérdida o accidente.

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Acostumbrarlo a viajar

Y hablando de viajar. Si para su perro es el primer viaje, hay que acostumbrarlo poco a poco al coche, con recorridos cortos y premiándolo al final de los mismos. Este entrenamiento por etapas hará que la experiencia tanto para usted como para el perro sea agradable y no estresante.

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En su sitio

Otro tema importante es cómo debe ir en el coche. Según la normativa de tráfico, los animales deben estar bien asegurados para garantizar que no interfieran en la conducción o la estabilidad del vehículo. El perro no puede viajar suelto, ya que saldría lanzado en caso de accidente y los daños podrían ser mortales, tanto para el conductor como para el animal. Si el perro es pequeño o se trata de un gato (más inquieto y ágil) los trasportines constituyen una buena opción, porque facilitan la colocación del animal en el sitio adecuado y evita que se mueva. El trasportín debe ir colocado en el suelo del asiento trasero o sujeto con el cinturón. Nunca lo coloque en el asiento del copiloto: si salta el airbag, podría golpearle y producir lesiones graves. Si el perro no está acostumbrado al trasportín o se puede resistir, habrá que entrenarlo. El método más práctico es, en los días previos al viaje, dejar abierto el trasportín en casa, con su manta, y dejar que nuestro perro entre y salga libremente de él, o lo utilice para dormir.

En coches tipo SUV, familiares o monovolúmenes, podemos llevar el perro en el maletero colocando una rejilla rígida que lo separe del resto de los pasajeros.
En coches tipo SUV, familiares o monovolúmenes, podemos llevar el perro en el maletero colocando una rejilla rígida que lo separe del resto de los pasajeros.

En coches tipo SUV, familiares o monovolúmenes, podemos llevar el perro en el maletero colocando una rejilla rígida que lo separe del resto de los pasajeros. Pero cuidado que no exista peligro de aplastamiento: su zona ha de estar separada del equipaje. Para canes de cualquier tamaño existe la opción de sujetarlos con un arnés de uno o dos enganches en el asiento trasero del coche, uniéndolo al cinturón de seguridad: el arnés no solo le retiene, sino que evita que, en caso de frenazo o colisión leve, el animal se lesione.

Durante el trayecto es recomendable abrir de vez en cuando las ventanillas para renovar y oxigenar el ambiente, aunque llevemos el aire acondicionado. Sin embargo, se debe evitar que el perro asome la cabeza, porque podría causarle otitis o conjuntivitis. En todos los viajes, y especialmente en verano, es importante que se hagan paradas al menos cada dos horas para que todos los ocupantes del coche estiren las piernas… y las patas. Pero no le deje salir corriendo del coche pues puede ocurrir un accidente. Debe acostumbrarse a salir tranquilo.

También puede viajar con un arnés fijado al cinturón de seguridad.
También puede viajar con un arnés fijado al cinturón de seguridad.

Y el calor. Las pausas serán un buen momento para descansar e hidratarle. Y por supuesto, nunca debe dejar el perro dentro del vehículo, ni siquiera a la sombra: un golpe de calor puede sobrevenirle en 5 minutos y suele ser fatal. Y cuidado al bajarle: ha de hacerlo atado, despacio, y tranquilo, pues si sale corriendo puede sufrir o causar un accidente.

Al llegar al destino final, se recomienda que el perro se familiarice con el nuevo entorno, coma, tome el aire y juegue con sus amos. Es momento de premiarle con alguna de sus chucherías favoritas para felicitarle por la prueba superada.

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