Honda NSX, el Ferrari japonés

Honda NSX, el Ferrari japonés

El fabricante nipón ofrece una lección de tecnología avanzada con su nuevo deportivo NSX

MANU CORTÉS

El nuevo NSX es el paradigma de la convergencia de tecnologías avanzadas y las prestaciones de un coche deportivo. Entre las irrenunciables características propias de un supercoche, se incluyen elementos clásicos como un chasis rígido y ligero con el centro de gravedad ubicado en una posición baja y cerca del conductor.

El equipo de desarrollo del NSX también ha llevado a cabo mejoras en el bastidor y la aerodinámica con el fin de perfeccionar su tecnología avanzada clave, la unidad de potencia eléctrica que completa las prestaciones del motor V6 gasolina para que, combinadas, se obtenga una potencia de unos 550 caballos según las primeras filtraciones de Honda. Todo ello convertiría al Honda NSX en el deportivo biplaza híbrido gasolina-eléctrico más potente del mercado por mucho; comparado con el BMW i8, de similares características y filosofía de diseño, el NSX rendiría casi 200 caballos más.

El NSX podría comenzar a comercializarse en nuestro mercado a finales de este otoño a un precio estratosférico, bastante cercano a los 190.000 euros. Los concesionarios ya aceptan pedidos, aunque las entregas no comenzarán hasta final de año. El NSX se fabrica exclusivamente en las instalaciones de Honda en Ohio (EE. UU.), donde solo 100 expertos altamente cualificados se encargan de la fabricación de la carrocería completa, la pintura y el montaje final.

En el NSX, Honda ha utilizado por primera vez un diseño revolucionario de bastidor fabricado con diversos materiales que ofrece una rigidez en la carrocería líder en su clase, al tiempo que no incrementa el peso. Supone la primera aplicación de la historia en el mundo de la automoción de la nueva tecnología de fundición por ablación, que proporciona una rigidez a la carrocería de primer orden para obtener unos niveles de control y maniobrabilidad sobresalientes.

La carrocería del nuevo Honda NSX, con 4,47 metros de largo por 1,94 de ancho, también permite unas prestaciones aerodinámicas líderes en su categoría, mientras que su unidad de potencia híbrida deportiva de tres motores se refrigera por medio de diez intercambiadores térmicos, todo ello gracias a una estrategia de control total del flujo de aire que maximiza la circulación del aire alrededor y a través del coche.

La forma y las proporciones de las superficies, las rejillas de admisión y los orificios de expulsión del nuevo Honda se han concebido para reducir la resistencia al aire, generar carga aerodinámica y maximizar la refrigeración. El equilibrio desde la parte delantera hasta la trasera de la carga aerodinámica generada por el diseño exterior del NSX se ha ajustado con máxima precisión, determinando que, si se genera una carga aproximadamente tres veces mayor en la parte trasera con respecto a la parte delantera del coche, se consigue una distribución óptima de la carga aerodinámica tanto para una conducción de alto rendimiento como para una conducción normal del día a día.

Volando bajo

superdeportivo

El conductor de este singular deportivo, podrá elegir entre cuatro modos de manejo: Quiet, Sport, Sport Plus y Track; este último, que se emplea solamente para conducción deportiva en circuito, dispone también de un sistema de launch control que, con un funcionamiento muy similar al de los monoplazas de Fórmula 1, permite hacer salidas fulgurantes utilizando momentáneamente toda la potencia disponible de los tres motores eléctricos y el gasolina de seis cilindros en V.

Automáticamente, el modo de conducción elegido actúa sobre diferentes parámetros del NSX, ajustando funcionamiento de los motores eléctricos, el de gasolina, las relaciones de la caja de cambios automática, incluso el sonido del motor. En el modo de conducción Quiet, se puede circular solo con el motor eléctrico.

Con el rendimiento del Honda NSX, que será capaz (presumiblemente, todavía por confirmar por la marca), de superar los 300 km/h. de velocidad máxima y acelerar de 0 a 100 en 4 segundos, el equipo de frenos y ruedas no podría ser otra cosa que espectacular, con llantas de 19 pulgadas de diámetro delante y 20 pulgadas detrás, y discos de carbono y cerámica con pinzas de seis pistones.

El NSX dispone de tracción a las cuatro ruedas, lo que permite alcanzar un nuevo nivel de trazada, además de proporcionar un apoyo inteligente a la conducción en superficies de adherencia cambiantes. Aunque la carrocería monocasco completamente de aluminio del NSX original ya se adelantó a su tiempo, la arquitectura de la carrocería actual, está basada en la combinación de acero de ultra alta resistencia y aluminio.

El nuevo bastidor del NSX ofrece el peso más bajo y los mejores niveles de rigidez en comparación con sus competidores. Está construido en aluminio complementado con acero de muy alta resistencia anclado mediante una superficie de fibra de carbono que, en conjunto, ofrecen el máximo rendimiento de la carrocería. A diferencia de lo habitual, las aletas del NSX no están dispuestas en paralelo entre sí, sino que están más juntas en la parte delantera del coche y más separadas en la parte trasera. Gracias a este diseño, se crea una presión baja y se maximiza la carga aerodinámica aún más.

Los ingenieros de Honda han creado para el NSX una suspensión delantera con brazo de control inferior doble y trapecio articulado que separa el par de la unidad de doble motor (TMU) de la experiencia del conductor en el volante. De esta manera, se proporciona una comunicación de la dirección del coche deportivo definitiva con el conductor, con una nueva experiencia de maniobrabilidad proporcionada por la sectorización del par motor de gran precisión de la TMU.

Se aplica una dirección de desmultiplicación variable para mejorar aún más si cabe el comportamiento dinámico de gran fiabilidad y preparado para la competición del nuevo NSX.

El nuevo NSX emplea diez intercambiadores térmicos refrigerados por aire para enfriar los dos propulsores eléctricos que actúan sobre las ruedas delanteras, el motor gasolina de seis cilindros en V y dos turbocompresores, un motor eléctrico de transmisión directa a las ruedas traseras y la caja automática tipo doble embrague DCT de nueve velocidades.

Tecnología de la Fórmula 1

Con 3,5 litros de cilindrada, el nuevo NSX emplea tecnologías de competición de primer nivel, tanto con inyección directa como indirecta. El diseño de cárter seco y el ángulo en V de 75 grados optimiza la rigidez del motor y permite que el motor y los demás componentes tengan una posición lo más baja posible en el chasis, lo que se traduce en el centro de gravedad más bajo de su clase.

Otros dos motores eléctricos se encuentran en el eje anterior y funcionan independientemente, actuando sobre cada una de las ruedas delanteras para aumentar la respuesta en aceleración. El tercer propulsor eléctrico tiene como función aumentar la velocidad de paso por curva modificando la trayectoria por la diferencia de giro de las ruedas de cada lado.

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