Cazar al ladrón, una cuestión de orejas

Miguel Ángel Del Diego, el recién elegido Comisario de León, es uno de los referentes españoles en los otogramas, la técnica de identificación a través de la huella de oreja, con más de 1.500 orejas estudiadas y 200 casos identificados y resueltos

El otograma consiste en la identificación de un individuo mediante la obtención de huellas de una oreja. / Carlos S. Campillo / ICAL

La caza del ladrón se ha convertido en una cuestión de orejas.

Al fin de cuentas, la oreja en sí misma es una huella dactilar. No hay dos iguales. Su forma, su tamaño, sus salientes o entrantes configuran un sello único en el mundo.

De ahí que las orejas sean uno de los rasgos más fiables en el reconocimiento biométrico ya que, a diferencia de las huellas dactilares, apenas presentan cambios durante la vida de una persona.

Su forma no se altera ni tan si quiera con los cambios de la expresión del rostro, no envejecen y su aumento de tamaño con el paso de los años es prácticamente insignificante. Son la matrícula humana más fiable y, sin embargo, pocos se acuerdan de ellas.

Orejas que se han convertido en las grandes aliadas en la lucha contra la delincuencia desde casi ya dos décadas en España. Son los otogramas, la técnica de identificación a través de la huella de la oreja en la que Miguel Ángel Del Diego, el recién elegido Comisario Provincial de León, es uno de los mayores expertos del país.

«¿Huella de una oreja? Qué curiosa»

Sus ojos, sin darse cuenta, se posan en las orejas de aquellos que se cruzan en su día a día. La profesión la lleva en las venas y eso es innegable. Al fin de cuentas, las estudia con detalle desde hace ya casi 19 años.

Era diciembre del año 2000 y por aquel entonces lideraba la Brigada de la Policía Científica en Palencia. En la inspección ocular de una vivienda que había sido objeto de los ladrones logró revelar un otograma.

La identificación fue sencilla, porque apenas días atrás a la persona a la que pertenecía la huella había sido detenido en Valladolid. Eso sí, antes tuvo que convencer al juez para acceder a prisión y tomar la muestra.

«¿Huella de la oreja? Qué curiosa», recuerda Del Diego las palabras del magistrado. Posteriormente, la titular de la Fiscalía relacionó la huella, con el modus operandi y la reincidencia del delincuente, lo que permitió la primera sentencia condenatoria gracias a la técnica de los otogramas en España.

Cazado por escuchar tras la puerta

Uno de los casos más llamativos registrados en España y cuyo éxito se debe a los otogramas es el de un grupo itinerante de ladrones que saqueó numerosas viviendas en la Cornisa Cantábrica, concretamente en localidades como Gijón, Oviedo y Santander, donde se llevaron a cabo 49 otogramas. Un año después, la Policía Nacional logró desarticular el grupo criminal y, gracias a las huellas de las orejas, se logró imputar a uno de los miembros un total de 45 robos.

Porque son los ladrones, incluso los de guante blanco, sus principales víctimas. La explicación es sencilla. El ladrón antes de acceder a una vivienda o a un local se asegura que esté vacía para no transformar el delito en un robo con violencia. Para ello, apoya la oreja en la puerta y escucha. Ahí está su principal error.

De esta forma y gracias a los reactivos y sistemas de revelado utilizados también para las huellas dactilares, los especialistas de la Policía Nacional pueden fotografiar, trasplantar, escanear y someter a estudio la huella, que será determinante en la 'caza' del ladrón.

Si bien, Del Diego recuerda que la primera identificación a través de las huellas de las orejas se llevó a cabo por la Brigada Científica de la Policía Nacional de Santander en agosto del 2000. Eso sí, fue Suiza en 1965 el país que primero implantó está técnica que ha echado raíces en Holanda, Francia, Italia e Inglaterra.

Más de 1.500 orejas bajo la lupa

También en España, en buena parte gracias a este burgalés que ingresó en el cuerpo en 1983 y que en su currículum suma más de 1.500 orejas analizadas. Aproximadamente, porque según asegura, ya pedió la cuenta. Eso sí, su labor ha permitido en torno a los dos centenares de identificaciones.

Pero en su haber cuenta además con el reconocimiento de sus compañeros. La Fundación de la Policía Nacional reconoció la labor desarrollada junto al inspector adjunto José Carlos da Silva García que plasmó en el trabajo académico que lleva por título 'El otograma como técnica de identificación en la investigación policial'.

Un trabajo que le ha permitido demostrar no sólo la fiabilidad de esta técnica sino su gran variabilidad a través de los diferentes trabajos estadísticos desarrollados a lo largo de su trayectoria profesional. Asimismo y durante casi dos décadas, se ha avanzado y mejorado la técnica de obtención y las reseñas de los otogramas a la par que se ha creado un sistema de formulación y archivo automático.

El último hito conseguido, señala, la demostración de la eficacia del uso de sistemas automáticos similar al de las huellas dactilares para su identificación e intercambio de información. Un paso clave que permitirá impulsar la colaboración internacional con otros países de la Unión Europea.

«Encontramos casos de ADN con perfiles genéticos que se repiten también en Francia y Alemania porque estamos tratando a grupos delictivos itinerantes. De ahí la importancia de la cooperación internacional y que, al igual que ocurre con las huellas digitales y los perfiles genéticos, pueda llegar el momento de que se intercambien otogramas».

Criminología

Una técnica que, como una tela de araña, se extiende por las diferentes comisarías de España y también por las Universidad, ya que son muchos los grados de Crimonología que ya han incorporado esta especialidad. No es de extrañar que Del Diego no oculte el «orgullo» que representa el desarrollo de esta técnica «pionera en España» en el seno de la Policía Nacional.

Una eficacia que obliga a que, a su juicio, el siguiente paso sea la toma de otogramas a todos los autores de robos con fuerzas y, paulatinamente, se vaya implantado como una prueba obligatoria para todos los criminales. De esta forma, se simplificarían los trámites a la hora de identificar a los autores de cualquier hecho delictivo.

Ello requiere más formación y más técnicas. No así concienciación, dado que gracias al trabajo de Del Diego la validez de los otogramas no está en cuestión. Una técnica que ha permitido a este burgalés convertirse en todo un sabueso policial 'por orejas'.