La provincia de la biosfera: Omaña y Luna, Alto Bernesga y Los Argüellos

La frondosa Omaña y el majestuoso territorio del Luna, los valles que riega el río Bernesga y la preciosa orografía de Los Argüellos son protagonistas de una serie de reportajes sobre las siete Reservas de la Biosfera

Vista panorámica desde el Cueto Rosales, en el municipio de Riello. / Noelia Brandón
RUBÉN FARIÑASLeón

Una provincia rica en recursos endémicos, reconocida por su naturaleza y con una población que ha aprendido a través del tiempo a convivir en un entorno rural donde el paisaje sorprende a cualquier que se adentra en su zona montañosa.

Leonoticias acerca en las próximas semanas una serie de reportajes bajo el título 'La provincia de la biosfera', un recorrido por sus siete Reservas de la Biosfera, que la convierten en la región con más concentración de este tipo de reconocimiento de toda Europa.

En este primer artículo son protagonistas los principales recursos de de tres de ellas: Los Valles de Omaña y Luna, el Alto Bernesga y Los Argüellos.

La frondosa Omaña y el regado Luna

Frondosos valles flanqueados por grandes montañas que se pierden en el horizonte. Serpenteantes ríos que juegan sobre el terreno y enriquecen un enclave donde la naturaleza convive con sus gentes.

Es la Reserva de la Biosfera de los Valles de Omaña y Luna, que limita al norte con Babia y al este con Alto Bernesga, y se sitúa al noroeste de la provincia de León.

Para conocer este espacio natural se puede partir del municipio de Europa con más núcleos urbanos: Riello, que cuenta con 42 localidades. Desde allí, se busca como punto de referencia la Casona de los Condes de Luna, en Murias de Paredes, lugar rehabilitado y convertido en centro de visitantes de la reserva.

La transición entre dos climas, el mediterráneo y el eurosiberiano, otorga a Omaña y Luna una biodiversidad elevada, destacando sus masas arboladas singulares y espacies de fauna en peligro crítico como el urogallo.

Si se asciende al Cueto Rosales, el punto más elevado de la zona, a 1.550 metros de altitud, se puede vislumbrar una panorámica sin igual de los valles, rodeados de robledales que dibujan un colorido paisaje de la provincia.

El puente de Paladín, el pantano de luna y las casas de piedra marcan Omañan-Luna.

Ya en el municipio de Valdesamario, hay una infinidad de rutas por las que disfrutar y perderse en este espacio, hasta alcanzar el puente colgante de Paladín, uno de esos recursos que explican la conjunción entre hombre y naturaleza.

Se habla de la frondosa Omaña y un paseo por sus pueblos nos explica el por qué. Eso sí, recomendación: en caso de visitar la zona hay que ir abrigado, en Soto y Amío se encuentra la localidad de Villaceid, reconocida como la más fría de España.

Barrios de Luna apunta al lugar más reconocido de esta Reserva de la Biosfera. Su imponente pantano, desde su megalómena compuerta hasta Sena de Luna, es su principal recurso, destacando el Club Náutico y las actividades de escalada.

Custodiando al embalse está el sabinar más septentrional de Europa, con sus paredes rocosas salpicadas por coníferas.

Y coronando Aralla se alcanza la segunda parada: la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga.

El Bernesga, claro protagonista

La Montaña Central se rinde ante los visitantes. La nieve en sus cumbres y los pastos a sus pies invitan a dejarse arrastrar por sus aguas, esas que riegan el valle de Arbás, desde su nacimiento en la Cordillera Cantábrica.

Asturias al norte, Los Argüellos al este, y dos municipios comprende el Alto Bernesga: La Pola de Gordón y Villamanín.

Recorriendo el primero, la primera parada obligada está en Geras, donde el olor a embutidos envuelve sus calles y discurre junto al río Casares. También merecen ser contemplados los valles que deprimen el terreno entre Huergas y Llombera, donde la niebla amenaza con atrapar a los vecinos.

Y como referente turístico está Ciñera de Gordón. Minería, sangre negra carbón y naturaleza se citan en un pueblo que define a las reservas de la biosfera por armonizar a sus habitantes con un paraíso verde.

El castillete del Pozo Ibarra, Bien de Interés Cultural y ejemplo de arquitectura industrial parece vigilar uno de los puntos turísticos más importantes de la provincia: El bosque del Faedo, un gran hayedo en el que las palabras sobran al apreciar su belleza.

La belleza recorre Huergas y Llombera; Geras y el pantano de Casares, citas obligadas.

Cinco áreas componen la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga: Casomera, Chagos, Aralla-Cabornera, Valle del río Casares y Bernesga.

En el municipio de Villamanín se consigue una de las vistas más espectaculares del paisaje leonés. El valle de Arbás, con su embalse de Casares se pierden en el horizonte junto a los pastos y el ganado tradicional de la zona.

En estas zonas destaca una elevadísima diversidad paisajística, con pastizales de alta montaña donde habita el rebeco y diferentes aves; y abedulares y bosques de galería.

Atravesando Cubillas y avanzando hasta la Tercia, se presentan maravillosos pueblos que conservan las costumbres de los lugareños, que viven anclados en el tiempo en medio de paradisiaco entorno.

Como actividad económica fundamental de la reserva se encuentra la estación de esquí de Valgrande-Pajares, donde el deporte de invierno es todo un revulsivo para la zona.

El agua juega con Los Argüellos

La provincia de León invita en cada rincón a enfrentarse con su complicada orografía. A través de ella se accede a un ejemplo de ecosistema de montaña cantábrica. Es en la Reserva de la Biosfera de los Argüellos.

La collada de Cármenes coloca en un puesto estratégico para entender cómo los habitantes de la zona han sabido aprovechar sus escasos recursos para asentarse en los municipios de Cármenes, Valdelugueros y Vegacervera.

Arquitectura tradicional, bellos pueblos, minas prerromanas como la Profunda o un asentamiento Neolótico como la Cueva Bueyes son algunos ejemplos de la riqueza que ofrece este área norte de la provincia.

Aunque sin duda, si algo destaca en Los Argüellos son sus dos arterias principales, el río Torío y el Curueño, que se abren camino entre enormes moles de caliza y han permitido crear las hoces de Vegacervera y Valdeteja.

Y si de los caprichos del agua se habla, imponente se alza la Cueva de Valporquero, la joya de la corona del turismo en la provincia de León. Junto a ella hay otras como la de Llamazares o Barredo.

La Ruta de las cascadas y Vegarada se unen en belleza y espectacularidad.

En sus numerosas cuevas y oquedades conviven 15 de las 26 especies de murciélagos existentes en la península. También destaca la alta concentración de osos pardos y el Proyecto Life+ para su conservación.

La tradición ganadera de vacuno fue un baluarte para la zona, con un sinfín de ferias que han ido desapareciendo. Un ejemplo de cómo reinventarse, en este sentido, es la feria de la cecina de chivo, en Vegacervera. o la de Valdelugueros.

El Curueño baña este municipio y deja estampas que parecen detenerse en el tiempo. El puente romano de Villarín y el medieval de Lugueros son referencia de la fortaleza que impregna a sus gentes.

En cuanto a la vegetación, hay un amplio abanico, desde pastizales hasta melojares.

Atravesando el precioso pueblo de Cerulleda y se acerca el visitante hasta Redipuertas y su 'Ruta de las cascadas', que bien merece una visita.

Y así se punto y final a este recorrido por tres de las siete Reservas de la Biosfera que tiene la provincia de León y que la convierten en la región europea con más espacios de este tipo.

La próxima parada será en el oeste, prediéndose en Babia, deslizándose por Laciana y saboreando Los Ancares. Pero eso, será otra historia.

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