Se buscan nietos. Razón, acabar con la soledad

18 jóvenes leoneses acompañan una vez a la semana a nueve ancianos de la residencia Orpea gracias al programa 'Adopta un abuelo', que permite conectar dos generaciones y que los mayores se sientan escuchados, acompañados y queridos

ANA GONZÁLEZLeón

Un abuelo es una persona con plata en el pelo y oro en el corazón, es la persona que nos cuidaba cada vez que nos poníamos enfermos y no podíamos ir al colegio, el que nos enseñó a montar en bici y el que nos compraba todos los «caprichines», con la reprimenda de nuestros padres de propina.

Para conmemorar su papel fundamental en la sociedad, el 26 de julio se celebra el Día Mundial del Abuelo. Según el calendario litúrgico, este es el día de San Joaquín y Santa Ana, padres de la virgen María y abuelos de Jesús, por lo que en países como España, Brasil, Cuba, Portugal o Venezuela se estableció esta fecha para celebrar su figura.

Pocas son las personas que no tienen un recuerdo amable de sus abuelos, esos que construyen la infancia de sus nietos y permanecen en la memoria siempre con la sonrisa por bandera.

Pero la realidad que viven en nuestro país muchos ancianos y abuelos es muy diferente a esta imagen idílica proyectada de la infancia: la soledad es el auténtico cáncer del siglo XXI, un sentimiento que lejos de paliarse en una sociedad tan interconectada como la actual no hace más que agravarse en la tercera edad.

Los mayores, relegados en muchas ocasiones a residencias de ancianos, sufren, en algunos casos, este mal en un término extremo, lo que les hace perder la vitalidad y alegría que en su juventud les caracterizó.

'Adopta un abuelo'

En 2014, el joven emprendedor Alberto Cabanes detectó una grieta en la sociedad actual: ni todos los jóvenes tenían abuelos, ni todos los ancianos tenían nietos.

Con esta idea en su mente, puso en marcha la app «Adopta un abuelo», con el objetivo de conectar generaciones y paliar las situaciones de soledad para que los mayores se sintieran escuchados, acompañados y queridos.

Cómo convertirse en 'nieto'

Hay tres requisitos indispensables para participar en 'Adopta un abuelo': tener ilusión, compromiso y ganas de dedicar tu tiempo a acompañar a los mayores.

En cada una de las 34 ciudades de toda España en las que la asociación está presente existe la figura del embajador, jóvenes líderes que se encargan de coordinar las operaciones en cada uno de los centros adscritos. Son, en palabras de Almudena Moyano, miembro de la asociación, sus «ojos y oídos».

Una vez al año los representantes de cada ciudad se reúnen en Madrid para recibir formación en habilidades directivas, cursos en los que se les instruye en gestión de emociones, negociación, trabajo en equipo, oratoria y comunicación. De este modo obtienen las herramientas necesarias para que puedan desarrollar el proyecto en cada una de las ciudades de forma óptima.

La idea de Alberto Cabanes ha conseguido que a día de hoy 951 jóvenes voluntarios de las 34 ciudades de España en las que opera la aplicación acompañen a más de 490 ancianos, haciéndoles sentirse jóvenes de nuevo y dándoles un motivo para sonreír cada mañana.

El beneficio es mutuo, ya que gracias a estas relaciones los voluntarios aprenden y se nutren de la sabiduría y las experiencias de sus mayores. En León, son 18 los voluntarios que participan este año y que acompañan, una vez a la semana y por parejas, a nueve abuelos de la residencia Orpea de la capital.

Un nuevo nieto para Fani

En 2017 Adrián vivió una situación complicada: la muerte de sus abuelos. Gracias a una publicación que vio en Facebook descubrió el proyecto 'Adopta a un abuelo', que en el mes de septiembre de ese mismo año llegaba a León. No se lo pensó dos veces y decidió apuntarse.

Ahora, a sus 23 años, compagina sus estudios de oposiciones y su trabajo con las visitas que realiza una vez a la semana a la residencia Orpea de León, la única adscrita al programa.

Cada miércoles y junto a su compañera Noelia, pasa alrededor de una hora y media con Fani, su nueva 'abuela'. «Los miércoles suelen tener bingo y disfrutamos con todos los abuelos en general», comenta Adrián, que apunta que después tienen tiempo «para hablar y ponerse al día, incluso me echa la bronca si no he estudiado».

La experiencia enriquece tanto a 'abuelos' como a 'nietos', y gracias a ella ganan todos

Precisamente esta es una de las cosas que más preocupa a Fani, una mujer de 89 años natural de Grajal de Campos que, como cualquier abuela, está muy preocupada por los estudios de al que ya considera como «un nieto más».

Lo que más disfruta Fani de las visitas de Adrián y Noelia son las charlas, y asegura que le encanta que le cuenten «lo que hay por la calle y me hablen de sus cosas». Afirma sin ninguna duda que son «muy buena gente», y ya les considera como dos miembros más de la familia.

Adrián comenta que la experiencia es muy enriquecedora para los ancianos, ya que «algunos están muy solos aquí en la residencia» y ellos les ayudan a «salir de la rutina». Pero la realidad es que la experiencia es beneficiosa para ambas partes porque, como afirma el voluntario «ganamos nosotros más que ellos porque nos hacen ver la vida de otro modo y nos enseñan mucho».

Fani comparte habitación desde hace dos años con Encarna, otra de los nueve ancianos de la residencia Orpea de León que participan en el programa 'Adopta un abuelo'. A sus 91 años asegura que la experiencia es «una maravilla» y que la compañía de los chicos «es fabulosa para nosotras».

Una experiencia que acerca generaciones separadas por el tiempo pero con algo muy importante en común: el amor y el respeto que sienten unos hacia otros.