Conte se presenta como el «abogado defensor» de Italia

Fabio Frustaci (Efe)

El candidato del M5E y la Liga acepta «con reservas» el encargo de formar Gobierno y defiende «la colocación europea e internacional» de su país

DARÍO MENORCorresponsal en Roma (Italia)

Giuseppe Conte dio este miércoles la primera prueba de que sabe mantener el delicado equilibro que le exigirá el cargo de primer ministro italiano. Tiene que contentar al Movimiento 5 Estrellas (M5E) y a la Liga, las dos formaciones euroescépticas que apoyarán su Gobierno, pero sin dar volantazos que pongan en discusión la posición de Italia en la Unión Europea. A eso se comprometió con el presidente de la república, Sergio Mattarella, con el que se reunió durante casi dos horas en el Palacio del Quirinal. Al término del encuentro, este profesor universitario de derecho privado de 54 años y sin experiencia política aceptó el encargo de formar Gobierno, aunque lo hizo «con reservas», como dicta la praxis, hasta cerciorarse de que tendrá suficientes apoyos en el Parlamento. En ambas Cámaras cuentan con mayoría el M5E y la Liga, las dos formaciones que el pasado lunes propusieron a Mattarella el nombre de este jurista como primer ministro.

En su primera declaración ante la prensa, a Conte se le vio algo nervioso. Estuvo a punto de trabarse alguna vez en su discurso, en el que dejó patente el equilibrio en el que le va a tocar moverse a partir de ahora. Comenzó con un mensaje tranquilizador hacia Bruselas. «Soy consciente de la necesidad de confirmar la colocación europea e internacional de Italia», dijo, para presentarse más adelante como el «defensor de los intereses de los italianos» tanto en las instituciones europeas como en el diálogo con los representantes de otros país.

Contentaba así tanto a Mattarella, al que le preocupan los impulsos euroescépticos del M5E y la Liga, como a estas dos fuerzas políticas, que están dispuestas a saltarse los compromisos europeos si consideran que así protegen mejor a sus compatriotas. El docente de Derecho Privado en la Universidad de Florencia aseguró que el Ejecutivo «del cambio» que espera dirigir basará su acción en el programa suscrito por los dos partidos de la coalición, aunque reivindicó la autonomía que contempla la Constitución para el cargo de primer ministro. También aseguró haber contribuido al contrato de Gobierno, que alabó pues «representa de lleno las expectativas de cambio» de los italianos.

Conte mencionó su trayectoria como jurista y profesor sin detenerse en la polémica suscitada estos días por haber maquillado su currículum. También ha salido a la luz una vieja deuda con Hacienda, ya pagada. Quienes lo conocen lo defienden y dicen que es un gran profesional, aunque le reconocen cierta vanidad por dar excesivo lustre a sus experiencias internacionales durante los meses de verano. El primer ministro 'in pectore' recordó que en su carrera como abogado había representado las causas de muchas personas y afrontó el encargo que le acababa de hacer Mattarella como una suerte de ampliación masiva de su base de clientes. «Me propongo para ser el abogado defensor del pueblo italiano. Estoy dispuesto a hacerlo sin ahorrar esfuerzos y con la máxima responsabilidad».

Conte llegó ayer solo y en taxi al Quirinal, adonde volverá dentro de unos días cuando concluya su ronda de consultas con los partidos. Aceptará entonces el encargo sin reservas y tratará con Mattarella el nombre de los miembros de su Gabinete. No será un negociación fácil, pues el presidente de la República tratará de imponer a personalidades que resulten aceptables para Europa en Ministerios clave como Economía o Asuntos Exteriores. El líder del M5E, Luigi Di Maio, allanó el camino al comentar que no habrá discusión por los ministros, pues el que tiene la última palabra al respecto es Mattarella.

Críticas a Mattarella desde la formación 'anticasta'

El Movimiento 5 Estrellas (M5E) ha ido desarrollando un ánima institucional estos últimos años conforme subía en las encuestas y veía cada vez más cerca la llegada al poder que está ahora a punto de hacerse realidad. Esta transformación no ha neutralizado del todo su gen inicial, el de una formación de protesta, palabras gruesas y discurso antisistema. El fundador del M5E, el cómico Beppe Grillo, se ha cuidado bien de hacer crecer a líderes que representen esas dos caras y se complementen entre ellos. Si Luigi di Maio es la personificación del lado serio y sosegado, Alessandro Di Battista lo es de la parte más rebelde y protestona. Lo volvió a demostrar con unas declaraciones duras contra el presidente de la República, Sergio Mattarella. «No es el abogado defensor que se opone al cambio», dijo Di Battista haciendo referencia a las dudas iniciales del jefe del Estado con Giuseppe Conte. «Durante semanas ha recordado a los políticos su responsabilidad. «Pues bien, finalmente se ha formado una coalición que, le guste o no a Mattarella, representa a la mayoría de los italianos». Más duras fueron aún las palabras del padre de Di Battista, que animó directamente a los ciudadanos a tomar el Palacio del Quirinal, sede de la presidencia de la República, como sucedió durante la Revolución Francesa con la Bastilla.

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