Johnson se topa con el muro de Macron

Boris Johnson conversa con Emmanuel Macron./EP
Boris Johnson conversa con Emmanuel Macron. / EP

El presidente francés congela la esperanza del 'premier' británico y se muestra inflexible en la defensa del Acuerdo del ''brexit''

PAULA ROSASCorresponsal. París

Boris Johnson se encontró este jueves con un hueso duro de roer en el palacio del Elíseo. Después de las esperanzas que albergó tras su encuentro el miércoles en Berlín con la canciller Angela Merkel, que mostró cierta flexibilidad para volver a escuchar propuestas sobre los puntos más espinosos del Acuerdo del 'brexit', como el de la frontera de Irlanda, el presidente francés le recibió en París con cordialidad pero con un discurso inamovible: el Acuerdo es el que es y si en el próximo mes se encuentra una alternativa para la salvaguarda sobre Irlanda tendrá que ser dentro de ese marco.

«Voy a ser muy claro: en el próximo mes no vamos a encontrar un acuerdo de retirada que esté lejos de las bases (del ya alcanzado entre la UE y el Gobierno de Theresa May)», afirmó este jueves Emmanuel Macron ante Johnson y la prensa en el patio de honor del palacio del Elíseo. El primer ministro británico parecía haber llegado con otra idea a París, después de que Merkel hablara de un plazo de «30 días» para escuchar las propuestas británicas sobre la salvaguarda irlandesa. Fue tal la expectativa generada por la canciller que ella misma se desdijo este jueves por la tarde. «Los 30 días eran una forma de hablar para subrayar el hecho de que necesitamos alcanzarlo en muy poco tiempo», dijo en un acto público en La Haya.

LA CLAVE

Polémica salvaguarda irlandesa.
«El Gobierno británico no va a imponer controles de ningún tipo en esa frontera», dice líder 'tory'

El mecanismo de la salvaguarda, también llamado 'backstop' en inglés, es la solución encontrada por los negociadores para evitar que vuelva a erigirse una frontera entre la República de Irlanda, miembro de la UE, e Irlanda del Norte una vez se consume el 'brexit'. Una herramienta imperfecta, pero la única encontrada en su momento para desbloquear el acuerdo entre Bruselas y Londres, que posteriormente rechazó el Parlamento británico. Para Johnson y los partidarios de un 'brexit' duro, el 'backstop' es un lastre que mantendría de facto a Reino Unido dentro de la unión aduanera.

A dos meses del divorcio, el primer ministro 'tory' se mostró optimista y señaló que aún hay tiempo de llegar a un acuerdo antes del abismo que se abre el 31 de octubre, fecha en la que Reino Unido saldrá de la Unión Europea «con acuerdo o sin él», volvió a decir en París. Johnson sugirió que «con energía y creatividad» se podría alcanzar una solución, e insinuó que se podrían implantar «soluciones técnicas» como «controles electrónicos» de las mercancías que crucen de un territorio a otro sin la necesidad de implantar una frontera. «Bajo ninguna circunstancia el Gobierno británico va a imponer controles de ningún tipo en esa frontera», tranquilizó el mandatario.

Escepticismo

Pero, pese a la cordialidad que ambos derrocharon, con palmaditas en los hombros y sonrisas, e incluso alguna broma -«sé que el 'brexit' ocupa tus días y tus noches», dijo el francés, lo que provocó una carcajada de Johnson-, Macron no parecía este jueves convencido por las palabras del británico y mostró bastante escepticismo. Para el presidente galo, la salvaguarda es «indispensable» para garantizar que puedan mantenerse los acuerdos de paz de Viernes Santo de 1998, «la estabilidad política en Irlanda» y la «integridad del mercado único». Si se va a buscar una solución alternativa, vino a decir este jueves el mandatario francés, debe ser en ese marco y, «tal y como dijo la canciller Merkel», lo que hace falta es «visibilidad». Es decir, que si Londres tiene alguna propuesta que hacer, que la haga ya.

REUTERS

En Francia, sin embargo, la idea de que el 'brexit' se consumará a las bravas está plenamente asentada, y este jueves Macron quiso hacer hincapié en que la pelota está en el tejado de los británicos. Corresponde al pueblo británico «elegir su destino», dijo el presidente, y si en el próximo mes no se encuentra una solución «significará que el problema es más profundo, más político. Un problema político británico», sentenció Macron.

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