Italia pide justicia en el funeral de las víctimas de Génova

Italia pide justicia en el funeral de las víctimas de Génova

La concesionaria del viaducto pone 500 millones de euros a disposición de los afectados

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

Ramos de flores, fotografías, banderas, camisetas de equipos de fútbol y varios peluches estaban colocados sobre los féretros de los fallecidos por el derrumbe el pasado martes del puente Morandi durante los funerales de Estado celebrados este sábado en Génova. En el recinto ferial de la ciudad italiana donde tuvieron lugar las exequias sólo estaban los ataúdes de 19 de las 43 víctimas, pues la mayor parte de los familiares optaron por despedir a sus seres queridos de forma privada al considerar que el propio Estado es responsable del desastre. Pese a las críticas lanzadas contra las autoridades en los últimos días, tanto el presidente de la República, Sergio Mattarella, como los miembros del Gobierno italiano fueron recibidos con un aplauso antes de que comenzaran los funerales. Mattarella comentó que el país se enfrentaba a una «tragedia inaceptable» y exigió una «asunción rigurosa de las responsabilidades». También se llevó una ovación el grupo de bomberos que, en representación de todos los compañeros que llevan cuatro días excavando entre los escombros, fueron deteniéndose en señal de respeto delante de cada uno de los féretros.

Las exequias fueron oficiadas por el cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo de Génova, que en su homilía agradeció el esfuerzo de los equipos de rescate y pidió «debida justicia», aún reconociendo que ésta no logrará «borrar» lo sucedido ni «devolver» a quienes perdieron la vida. El cardenal también comentó que la tragedia del puente Morandi había «desgarrado el corazón» de Génova, pese a lo que la ciudad «no se rinde». Uno de los momentos más emocionantes del funeral se produjo cuando fueron leídos, uno a uno, los nombres de las víctimas mientras los presentes aplaudían. Poco después de la ceremonia llegó la confirmación de la identidad del cuerpo hallado este sábado entre los escombros. Se trata de Mirko Vicini, de 31 años. Durante la noche había sido localizado un vehículo chafado bajo uno de los pilares del viaducto en el que viajaba la familia Cecala, formada por el padre Cristian, la madre Dawna y la niña Kristal, de 9 años. El balance de víctimas mortales también se vio aumentado por el fallecimiento de uno de los heridos graves, el conductor rumano de 36 años Marian Rosca.

Los directivos de Autostrade per l'Italia, la empresa encargada del mantenimiento de la autopista A-10 que transcurría por el puente Morandi, comparecieron este sábado para pedir disculpas por la tragedia, anunciar que en ocho meses levantarán un nuevo viaducto en acero y ponerse a disposición de los afectados. Contarán con un fondo de 500 millones de euros que será gestionado por el Ayuntamiento de Génova y estará destinado a sufragar sus «gastos inmediatos». «Mis condolencias y cercanía a las víctimas, sus familias, sus amigos, a los genoveses, los rescatistas a los que admiro. Es un tormento que llevo en mi corazón», dijo el consejero delegado de Autostrade per l'Italia, Giovanni Castellucci, que no quiso hacer comentarios sobre los plantes del Gobierno de retirar a la empresa la concesión de la A-10. Tampoco se mostró dispuesto a dimitir, como le exigió en un primer momento el ministro de Infraestructuras, Danilo Toninelli.

Castellucci dijo que Autostrade per l'Italia «siempre ha actuado correctamente» y aseguró que todas las informaciones que tenían del puente Morandi señalaban que estaba «en un buen estado de salud». El ejecutivo se mostró finalmente esperanzado en que tanto la Justicia como la comisión especial creada por Toninelli puedan esclarecer las causas del suceso. También garantizó que «son seguros» los puentes de la red de carreteras, aunque serán de todas maneras analizados para verificar su estado.

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