La coalición euroescéptica marca el terreno al nuevo Gobierno italiano

Fotografía de archivo de Giuseppe Conte. / EFE

El presidente de la República, Sergio Mattarella, recibirá este martes a Giuseppe Conte para encargarle la formación del Ejecutivo

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

La dialéctica de Luigi Di Maio es tan magnífica como su peinado: cada palabra, como cada cabello, está siempre en su lugar. Sus frases son redondas, fáciles de entender y dichas con una óptima cadencia que pocas veces se acelera o ralentiza. A su pelado le ocurre lo mismo: nunca parece que acabe de ir al peluquero o que tenga que acudir a uno: se mantiene perennemente en perfecto estado de revista. Pese a esa puntillosidad extrema, que lleva a sus detractores a compararle con una marioneta, a veces al líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E) también se le escapa un pelo rebelde en el discurso. Cuando salió este lunes del Palacio del Quirinal tras reunirse con el presidente de la República, Sergio Mattarella, tuvo uno de esos momentos. Acababa de presentarle el nombre del jurista Giuseppe Conte como candidato a convertirse en el primer ministro del próximo Gobierno italiano, fruto del pacto entre el M5E y la Liga.

Conte, de 54 años, es un reputado profesor universitario de derecho que resulta un perfecto desconocido para la opinión pública italiana por su nula experiencia política. Su perfil se acerca mucho al de los miembros de los Gobiernos tecnócratas que tan socorridos resultan en Italia pero que tanto detestan el M5E y la Liga. Di Maio dejo ver que es bien consciente de esa paradoja al tratar de colocar a Conte en las antípodas de lo que se supone que es un técnico. Lo hizo con una sentencia tan repetitiva que resultaba impropia de él: «Será un primer ministro político de un Gobierno político, indicado por dos fuerzas políticas, con figuras políticas dentro de él». Cuatro veces repitió el término 'político' en una sola frase, que resultó ser el esclarecedor mechón revoltoso de su comparecencia.

Perfil. Un profesor universitario con 18 páginas de currículum

Cuando el pasado miércoles quedó claro que iban a llegar al Gobierno italiano dos formaciones euroescépticas como el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga hubo a quien le dio miedo. Se olía ese sentimiento tanto en la bajada de la Bolsa de Milán como en las declaraciones que llegaron desde París, donde Emmanuel Macron no se cortó un pelo al calificar de «paradójicas» a estas dos fuerzas políticas. Será difícil que se produzca este lunes la misma reacción cuando, salvo sorpresa, se confirme que el próximo primer ministro de Italia es Giuseppe Conte. Este profesor de derecho privado en la Universidad de Florencia de 54 años parece una garantía de tranquilidad en un Gobierno que a muchos observadores resulta inquietante. Licenciado en Derecho en la Universidad La Sapienza de Roma y con estudios ulteriores en prestigiosos ateneos de Estados Unidos, Francia, Reino Unidos y Austria, ha enseñado derecho civil y mercantil en diversos centros universitarios italianos.

Conte tiene un amplio conocimiento sobre las administraciones públicas y es vicepresidente del Consejo de Presidencia de la Justicia Administrativa, el órgano de autogobierno de la magistratura dedicada a esta rama del derecho. Para acceder a ese cargo envió un currículum de 18 páginas en las que reflejaba tanto su formación y experiencia laboral como numerosas publicaciones. Con una postura a favor de la reforma de las administraciones públicas para conseguir mayor eficacia en el trabajo de los funcionarios, Conte es uno de los nombres que presentó Luigi Di Maio, candidato del M5E, como futuros miembros de su Gabinete antes de las elecciones del 4 de marzo. Se ha ganado también el respeto de Matteo Salvini, líder de la Liga, el otro partido de la coalición que sostendrá al Gobierno.

El mensaje iba dirigido tanto a Bruselas como al propio Mattarella: nada de injerencias ni de reformas propuestas desde el exterior. Son el M5E y la Liga quienes mandarán en el Ejecutivo de Conte, al que todavía tiene que dar el visto bueno el presidente de la República. Se espera que no ponga objeciones y reciba este martes a este docente de derecho privado en la Universidad de Florencia para hacerle el encargo oficial de formar Gobierno. Luego le tocará presentarse en el Parlamento para someterse a una moción de investidura cuyo éxito está asegurado, pues las elecciones legislativas del 4 de marzo dejaron a la alianza entre estas dos formaciones euroescépticas con mayoría en ambas Cámaras. Será la ocasión de escuchar a Conte, que hasta ahora ha mantenido un inteligente silencio para evitar que su candidatura acabara quemada. Este elegante jurista divorciado y con un hijo de 10 años lleva desaparecido desde que, al finalizar la campaña electoral, Di Maio lo presentó como posible ministro encargado de agilizar la burocracia de las administraciones públicas.

En el M5E y en la Liga han sentado mal tanto las críticas a su pacto provenientes de otras capitales europeas como la bajada de la Bolsa de Milán y la subida de la prima de riesgo. Lo consideran un intento de ponerle palos en las ruedas al nuevo Ejecutivo. Los indicadores económicos, no obstante, siguen siendo negativos. Este lunes el índice selectivo del principal parqué italiano cayó un 1,52%, mientras que el diferencial entre el bono a 10 años italiano y el alemán subió hasta los 186 puntos. Di Maio, que probablamente formará parte del Gabinete, pidió un voto de confianza para el Gobierno. «A quien nos critica desde el extranjero le digo que nos dejen primero empezar. Luego nos criticáis, pero al menos dejadnos empezar», dijo.

Un mensaje similar dejó Matteo Salvini, líder de la Liga, que el día anterior había respondido con cierta chulería a los comentarios del ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, que recordó a Roma que existen «compromisos» europeos cuyo cumplimiento es necesario para no «amenazar» la estabilidad de la zona euro. Salvini, que ya había tachado las declaraciones de La Maire de «invasión de campo» advirtiendo que iba a hacer «lo contrario» de lo que le pedía, insistió este lunes tras reunirse con Mattarella en que el Gobierno «defenderá primero los intereses de los italianos». «Hay alguno en el extranjero que deberá cambiar su perspectiva», advirtió.

Berlusconi no jubila su machismo

Los ojos abiertos de par en par de la joven hija de Massimo Lattanzi, coordinador regional de Forza Italia en el Valle de Aosta, donde el domingo se celebraron elecciones regionales, ilustran bien la impresión que Silvio Berlusconi genera en una parte de sus compatriotas: es un viejo verde. Al finalizar un acto de campaña en este territorio situado en los Alpes al noroeste del país, Lattanzi le ofreció al cuatro veces primer ministro dos regalos: un cuadro realizado por una artista local y una figura en cerámica de una vaca, símbolo de la ganadería regional. Siempre con la broma en la punta de la lengua, aunque sea de mal gusto, el ex 'Cavaliere' reaccionó a los presentes diciendo: «¿Puedo elegir yo? La prefiero a ella». Mientras lo decía se dirigía a la chica, que reaccionó con incómodo gesto de sorpresa. El padre no se escandalizó de la proposición de un octogenario con conocida devoción por las jovencitas y se echó a reír. «Es mi hija», dijo primero, para terminar de hundir la escena al comentar acto seguido: «Tienes buen gusto». Los presentes aplaudían mientras Berlusconi se despidió comentando: «Lo que hay que inventarse para hacer como si uno fuera todavía joven». Al menos reconoce que ya no lo es.

Temas

Italia

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos