La elección del nuevo comisario confirma el europeísmo en Italia

La ministra del Interior junto al presidente de la República y el primer ministro./EFE
La ministra del Interior junto al presidente de la República y el primer ministro. / EFE

Bruselas celebra el nombramiento de Gentiloni, un político «claramente comprometido con una línea a favor de la UE»

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

El nuevo Gobierno italiano tiene prisa por demostrar que su país ha vuelto al corazón de Europa. Quiere pasar página cuanto antes con ese difícil período de peleas con Bruselas que han sido los catorce meses de Matteo Salvini como viceprimer ministro y auténtico 'hombre fuerte' del país. En cuanto los miembros del nuevo Ejecutivo juraron este jueves sus cargos en el Palacio del Quirinal ante el presidente de la República, Sergio Mattarella, se encerraron en su primer Consejo de Ministros para que el jefe de Gobierno, Giuseppe Conte, les informara formalmente de quién va a representar a Italia en la Comisión Europea.

Se trata de Paolo Gentiloni, europeísta convencido, ex primer ministro y miembro del Partido Democrático (PD), la formación de centro izquierda que ha dado vida a la flamante coalición gubernativa junto al Movimiento 5 Estrellas (M5E) y a Libres e Iguales, una pequeña fuerza política de izquierdas. El envío de Gentiloni a Bruselas, donde podría ocuparse de Asuntos Económicos, es la mejor señal del pleno retorno a la Unión Europea de Italia, país fundador y tercera economía de la zona euro.

Junto a Gentiloni, la representación italiana en las instituciones comunitarias estará comandada por otros hombres de peso del PD con conocida vocación europeísta y alejados del populismo euroescéptico que caracterizó al anterior Ejecutivo. «La apertura a Europa es el elemento de ruptura respecto al Gobierno precedente», subraya Maurizio Molinari, director del diario turinés 'La Stampa'. Los nombres de Roberto Gualtieri como ministro de Economía y de Enzo Amendola al frente de la cartera de Asuntos Europeos parecen una garantía de entendimiento con Bruselas. También Conte resulta una figura tranquilizadora para las demás naciones.

Así lo entiende Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea, que celebró este jueves que haya en Roma un Gobierno «claramente comprometido con una línea a favor de la UE para encontrar soluciones comunes». Ursula von der Leyen, designada para presidir la nueva Comisión Europea, también debe de estar encantada con el pacto entre el M5E y el PD, dos partidos que apoyaron su candidatura a dirigir esta determinante institución comunitaria.

Dudas sobre di Maio

Sólo hay un elemento discordante en la nueva sintonía entre Roma y Bruselas: la presencia de Luigi di Maio, líder de la formación 'anticasta', como titular de la cartera de Exteriores. Di Maio trató de conservar en el nuevo Gabinete el cargo de viceprimer ministro que tenía en el anterior, pero el PD no se lo permitió aunque tuvo que dejarle a cambio un ministerio de peso. Con 33 años y sin apenas experiencia internacional, formación académica y ni siquiera dominio de lenguas extranjeras, hay grandes dudas sobre cómo va a comandar Di Maio la diplomacia italiana.

El líder del M5E cosechó además varios encontronazos internacionales durante el Ejecutivo precedente. El peor choque lo tuvo con el Gobierno de Emanuel Macron por apoyar a los líderes del movimiento francés de los 'chalecos amarillos'. También suscitó discrepancias en Estados Unidos por su negativa a apoyar a Juan Guaidó en Venezuela e impulsar un acuerdo con China para que Italia se sumara al proyecto de la Nueva Ruta de la Seda. Se recuerdan además sus sonoras metidas de pata. Habló de Augusto Pinochet como «dictador de Venezuela» en lugar de Chile y celebró la «milenaria tradición democrática de Francia», pese a que sólo han pasado 230 años desde la Revolución en el país galo.

Al nuevo Gobierno sólo le queda la moción de investidura para echar a andar. Se celebrará el lunes en la Cámara de los Diputados y el martes en el Senado.

Impugnada una ley contra inmigrantes impulsada por la Liga

La discontinuidad entre el viejo y nuevo Gobierno italiano también ha llegado al terreno de la inmigración. En su primer Consejo de Ministros celebrado este jueves, el nuevo Gabinete impugnó una ley de la región Friuli Venezia Giulia, gobernada por la Liga, por considerar que resulta discriminatoria. La normativa prevé gastar en la expulsión de los extranjeros el dinero destinado a favorecer su integración y acogida. También impide beneficiarse de los incentivos de contratación a quienes no residan desde hace 5 años en la región.

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