Rusia augura un mundo «más peligroso» si EE UU abandona el tratado nuclear

John Bolton./
John Bolton.

El Kremlin reclama explicaciones a Bolton, de visita oficial en Moscú, sobre la retirada del acuerdo de desarme anunciada por Trump

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal. Moscú

Diputados y senadores, dirigentes de partidos y medios de comunicación rusos continúan comentando de forma condenatoria la advertencia lanzada el sábado por el presidente norteamericano, Donald Trump, sobre su intención de abandonar el tratado de limitación de armas nucleares de alcance intermedio (INF, según sus siglas en inglés). De manera que el asesor de Seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, comenzó ayer sus conversaciones en Moscú bajo enorme presión.

El objetivo de su viaje, que se había previsto mucho antes del inusitado anuncio de Trump, incluye una amplia agenda, en la que figura como asunto central la preparación de un nuevo encuentro del presidente estadounidense con su homólogo ruso, Vladímir Putin. Sin embargo, los temas de desarme han pasado a un primer término.

El domingo el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, dijo que pedirán «explicaciones» a Bolton y ayer lo repitió el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Sin embargo, según fuentes cercanas al secretario de Consejo de Seguridad, Nikolái Pátrushev, reproducidas por los habituales 'insiders' (infiltrados) que opinan e informan en las redes sociales rusas, el asesor de Seguridad de Trump no está en Moscú para negociar nada sobre el INF. En todo caso, Bolton expondrá la postura de Washington al respecto. Al parecer, en la Casa Blanca estarían solamente dispuestos a negociar un tratado nuevo, siempre y cuando China también se una al acuerdo.

Pero esto, a juicio del experto en temas militares ruso Pável Felgenhauer es poco menos que imposible, ya que, según sus datos, el 90% de los misiles con los que cuenta Pekín son de corto y medio alcance, los que limita precisamente el INF.

El director del Instituto de Evaluación Estratégica de Rusia, Serguéi Oznobíschev, cree que la intención de Trump de salirse del tratado, idea que lanzó inicialmente Bolton, no pretende otra cosa que dar una imagen de dureza contra Rusia para tratar de que el Partido Republicano gane en los comicios legislativos de mitad de período, que se celebran dentro de dos semanas.

Lo mismo opina Felgenhauer, quien en un artículo aparecido ayer en el bisemanario 'Nóvaya Gazeta' escribe que «los estadounidenses van a obtener pocas ventajas en el terreno militar saliéndose del INF». A su juicio, «tardarán algún tiempo en crear nuevos misiles» de corto y medio alcance.

«Rusia ya los tiene», sostiene el especialista de 'Nóvaya Gazeta'. Felgenhauer cita en particular, además del controvertido 9M729, todavía en fase de pruebas y duramente denostado por EE UU y la OTAN; el X-101 y su variante para carga nuclear X-102. También el 'Kalibr', utilizado actualmente en Siria, y el 'Iskander-M', cuyo despliegue en el enclave de Kaliningrado causa malestar en las repúblicas bálticas, Polonia y países escandinavos. Todos estos misiles son de crucero y desde Kaliningrado podrían incluso alcanzar las bases americanas en suelo español.

LAS CLAVES

Cuestión electoral.
Expertos creen que la Casa Blanca busca favorecer la posición republicana en los comicios de noviembre

Bolton, que ya estuvo en Moscú a finales de junio para preparar la cumbre que mantuvieron Putin y Trump en Helsinki el 16 de julio, fue ayer recibido por el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, quien le pidió aclarar la posición de su presidente en cuanto al tratado de desarme. Unas horas antes, el alto funcionario norteamericano mantuvo una reunión con Pátrushev, su homólogo ruso. Según un portavoz del Consejo de Seguridad, el encuentro duró cinco horas y transcurrió «en una atmósfera constructiva».

A Bolton le recibirá hoy Putin en el Kremlin, lo que da idea de la importancia que el máximo dirigente ruso da a las conversaciones con el emisario de Trump. Yuri Ushakov, asesor de Putin en materia de política exterior, también ser verá hoy con Bolton.

Peskov afirmó ayer que «la intención de abandonar este documento -el tratado- por supuesto causa preocupación, ya que esta medida, una vez puesta en práctica, hará el mundo más peligroso». El portavoz presidencial también advirtió de que, si Trump finalmente da el paso de abandonar el INF, «Rusia se verá obligada a tomar medidas para garantizar su seguridad».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos