Cascos azules españoles evitan un conflicto entre Israel y Líbano por el uso del agua

El general Chapas en el río de la discordia. /
El general Chapas en el río de la discordia.

El ejercito israelí advirtió con intervenir si una excavadora que pretendía desviar el agua para un establecimiento hostelero libanés, no se retiraba

JORGE MORENO

Uno de los puestos fronterizos entre Israel y Líbano volvió a registrar este sábado un nuevo incidente en el sur de este país, después de que el propietario de un hotel turístico libanés decidiese utilizar una excavadora para desviar parte del cauce de uno de los afluentes del río Jordán, que hace frontera entre ambos países en guerra en el lado libanés.

La rápida intervención de cascos azules españoles destacados en la base que Naciones Unidas tiene en Marjayoun evitó que Israel paralizase su intención de intervenir contra esta máquina pesada, por considerar que se había ocupado parte de la frontera y violado la Resolución 1701 de la ONU, desviando el agua que sirve también para regar los cultivos de varias granjas hebreas.

El curso del río separa a ambos países desde hace más de una década, si bien los libaneses consideran que este territorio es históricamente suyo pese haber sido ocupado por el ejército hebreo. El incidente se produjo en la noche del viernes, cuando las patrullas españolas de Unifil (la fuerza militar que tiene la ONU en el Líbano) observaron como la excavadora comenzaba a mover la tierra con la intención de que más cantidad de agua entrase en una zona de recreo destinada para los turistas que acuden al restaurante libanés. El empresario paralizó hace unos años la construcción de un hotel de varias plantas.

Al otro lado, el mando israelí advirtió a Unifil que se había sobrepasado la línea azul y penetrado en su territorio por lo que si no cesaban las obras podría llevar a cabo una intervención. Soldados de las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) mantienen también un punto de observación en una colina a escasos metros del Resort, pero no llegaron a intervenir. Sí que lo hizo el general jefe de la Brigada Libre Hidalgo, el español Andrés Chapa, que al mediodía de este sábado trató de convencer al empresario libanés para que cesará el movimiento de tierras, a la vez que se logró que Israel aceptase una moratoria para resolver el problema, que se complicó por una avería en la excavadora que quedó atrapada junto al río en el lado libanés.

Desde ese punto próximo al municipio de Chebaa, de unos 3.000 habitantes, Israel mantiene varias torres de comunicaciones y una verja para evitar que grupos islamistas, vinculados a Hezbolá, penetren en su territorio. Este afluente, de la falda de los Altos del Golán, es el principal del río Jordán. Tanto su caudal como los pozos subterráneos que se han hecho estos últimos años son utilizados para abastecer y regar los cultivos de varios kilómetros del norte de Israel.

Este es no el único incidente que se ha registrado por el agua en la zona. En mayo de 2000, y ante un rápido avance de Hezbolá, el Ejército israelí se retiró de los territorios ocupados en el sur del Líbano más de seis semanas antes de lo acordado. La tensión entre los dos países se recrudeció por la decisión de los libaneses de hacerse con parte del caudal del agua de otro de los afluentes del Jordán. Israel calificó de intolerable" la postura y amenazó con el uso de la fuerza para evitarlo.

Desde entonces, el clima de tensión y desencuentro ha sido constante en la zona. Tanto Israel como el Líbano contribuyen a alimentarlo con ocasionales escarceos en territorio enemigo y veladas amenazas contra la integridad del país contendiente.