Insolencia presidencial

Lo más elocuente de lo que pasa en EEUU no es tanto la figura de Donald Trump, como la inexistencia de alternativas

El presidente Donald Trump./Reuters
El presidente Donald Trump. / Reuters
EL NORTE

El fiscal especial Robert S. Mueller ha dado a conocer las conclusiones de su investigación, en la que no ha hallado pruebas o indicios que impliquen a Donald Trump en las acciones de injerencia que instancias rusas llevaron a cabo para generar un estado de opinión favorable a él ante las presidenciales de 2016.

Suficiente para que Trump lo convierta en una victoria política frente a las expectativas que manejaban sus adversarios; no solo en el Partido Demócrata, también entre los republicanos. A pesar de que el informe final, entregado al Congreso el domingo, confirma que esas acciones existieron, al tiempo que no descarta que el presidente de Estados Unidos hubiera incurrido en delito de obstrucción a la Justicia en el curso de la investigación.

Y a pesar de que en el transcurso de la investigación han sido imputadas 33 personas, veintiséis de ellas con ciudadanía rusa, y seis asesores directos de Trump por asuntos ajenos a las interferencias electorales, y han sido revelados pagos en su nombre a mujeres con las que al parecer habría mantenido relaciones, consideradas donaciones no declaradas.

Conocidas las conclusiones, congresistas demócratas reclaman la publicación del contenido de toda la investigación de Mueller.

Mientras, Trump encuentra razones para jalear a sus incondicionales porque, como él advirtió desde el primer momento, cree haberse demostrado que se trataba de una «caza de brujas». El populismo ha arraigado de tal manera frente a la evidencia de los hechos y ha rebajado tanto los niveles de exigencia democrática e institucional que basta con que no se haya probado que Trump acordara con Putin intervenciones que le facilitaran el acceso a la Casa Blanca para que todo se ponga a favor del presidente de cara a su reelección en noviembre de 2020.

Poco importa que la intervención rusa le favoreciera el camino, que este se viera plagado de irregularidades o que su mandato se haya sostenido hasta la fecha sobre una dosis de desfachatez que hubiera resultado insoportable para la sociedad estadounidense de hace tan solo seis años.

Pero lo más elocuente de lo que ocurre ahora no es tanto la figura de Trump como la inexistencia de alternativas consolidadas entre los republicanos y entre los demócratas frente a la insolencia de quien pretende continuar en la Casa Blanca, desafiando a sus oponentes a que se atrevan a someterle a un 'impeachment' ya fallido tras las conclusiones del fiscal especial Mueller. Es así como Trump cree adelantar su victoria electoral en 2020