La Iglesia de Nueva York sufre otra avalancha de demandas

Andrew Cuomo. /Reuters
Andrew Cuomo. / Reuters

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Se ha abierto la veda. Una ley que amplía la prescripción de los delitos para las víctimas de abusos sexuales infantiles puso ayer sobre la mesa cientos, si no miles, de nuevas demandas. Sólo el bufete de abogados Jeff Anderson & Associates, que lleva meses pescando clientes con anuncios en los periódicos, presentó este miércoles 262 casos, amén de las que gestionan otros bufetes y las que hayan puesto las víctimas a título individual.

De la noche a la mañana la Iglesia católica se enfrenta a otra oleada demandas y mala prensa que dañará sus arcas y su reputación. «No voy a negar que este es un día negro para la Iglesia», anticipó el cardenal Timothy Dolan, en un vídeo que hizo público la víspera. El director de comunicación de la archidiócesis, Joseph Zwilling, aseguró a diversos medios que la institución se ha preparado para este momento desde que el gobernador Andrew Cuomo firmó la nueva ley en febrero pasado. Gracias a ella, quienes no fueron capaces de denunciar los abusos sufridos antes de cumplir los 23 años tienen ahora una nueva oportunidad, ya que la ley amplía el periodo de prescripción del delito para demandas civiles hasta que la víctima haya cumplido los 55 años, o 28 en el caso de las demandas penales.

Algunos de los acusados ya han fallecido, como Garey Bagley, un sacerdote de Buffalo que falleció inesperadamente en 2001 a los 59 años, pero será la Iglesia Católica la que tenga que enfrentarse a la demanda. Sólo la diócesis de Buffalo recibió ayer 80 demandas. Para paliar el impacto la Iglesia ha abierto un fondo de compensación que en tres años ha repartido más de 66 millones de dólares entre 335 víctimas, a cambio de que no se unan a la demanda.

Los casos «tienen décadas de antigüedad», han remachado el cardenal y los obispos en una campaña de vídeos bien distribuida por las redes sociales. «Quédense tranquilos de que sus hijos están seguros».