Editorial: Turquía, la nueva víctima de Trump

El castigo de la severa subida de aranceles fractura la OTAN, lanza a Erdogan a los brazos de Moscú y perturba la economía de la UE

El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump. /Tracie Van Auken / Efe
El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump. / Tracie Van Auken / Efe
El Norte
EL NORTEValladolid

Trump anunció este viernes –cómo no, por Twitter– que duplicaba los aranceles impuestos al acero y al aluminio procedentes de Turquía, hasta el 50% y el 20%, respectivamente, ya que la lira turca cae con rapidez en relación al dólar. Ello acentuaba aún más la caída de la divisa, que se desplomaba un 19% y cuya caída obligará a una gran subida de tipos. Trump aclaraba que «nuestras relaciones con Turquía no son buenas», una obviedad después del fracaso de una delegación turca que viajó el martes pasado a Washington, donde mantuvo infructuosas entrevistas de alto nivel para tratar de reducir la tensión.

En esta ocasión, las razones de Trump van más allá de su inveterado proteccionismo: la agresividad del mandatario americano se relaciona con el 'caso Fetulá Gülen', un clérigo turco exiliado en EE UU desde los años 90 y que es acusado por Erdogan de ser el instigador del golpe de Estado que intentó derrocarlo en 2016. Las peticiones de extradición cursadas por Ankara no han recibido respuesta, y Turquía mantiene detenido al pastor protestante estadounidense Andrew Brunson, para quien la Fiscalía turca pide hasta 20 años de cárcel por considerar que tiene lazos con el proscrito PKK, la guerrilla secesionista kurda, y que está vinculado también con la red de Gülen.

Brunson, que lleva 23 años en Turquía, está detenido desde octubre de 2016 –en tiempos en que Trump y Erdogan eran grandes amigos– cuando estalló la caza de brujas ulterior a la intentona golpista, y su liberación es importante para Trump con vistas a las elecciones legislativas de noviembre porque la comunidad evangélica norteamericana –que ha votado en un 81% por Trump– lo ha adoptado como mártir.

Trump ha movilizado, sin éxito, al propio Netanyahu para lograr la libertad del clérigo

Trump ha movilizado, sin éxito, al propio Netanyahu para lograr la libertad del clérigo y, ante la negativa de Ankara, ha impuesto sanciones a los ministros turcos de Justicia y de Interior, injerencia que ha exacerbado aún más el nacionalismo de Erdogan. Es evidente que esta conducta arbitraria y sectaria de Washington fractura la OTAN, de la que Turquía es pieza clave; lanza a Ankara a los brazos de Moscú, impide la estabilidad del Próximo Oriente y perturba la economía de la UE, cuyas bolsas se han resentido por esta nueva crisis abierta por Trump.

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