Bernie Sanders vuelve a probar suerte en las presidenciales

Bernie Sanders./EFE
Bernie Sanders. / EFE

A los 77 años el socialista independiente sería el candidato de más edad de la historia y batiría el récord de Trump

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

La revolución política de Bernie Sanders empezó en mayo de 2015 ante la total apatía de los medios de comunicación y los políticos tradicionales, que un año después tuvieron que rendirse a la fuerza de sus bases. Las mismas que este martes le donaron un millón de dólares (881.110 euros) en poco más de tres horas, tan pronto como anunció oficialmente que volverá a aspirar a la presidencia en 2020.

«Nuestra campaña no consiste sólo en derrotar a Donald Trump, el presidente más peligroso de la historia moderna», dijo este martes. «Ni siquiera en ganar la nominación del Partido Demócrata y las elecciones, sino en transformar nuestro país y crear un gobierno basado en los principios de justicia social, racial, económica y medioambiental».

El senador independiente de Vermont que se lo puso difícil a Hillary Clinton en las primarias tampoco lo tendrá fácil esta vez. Entra en una competición a la que ya se han lanzado una docena de prominentes demócratas, muchos de los cuales prefirieron dejar pasar la oportunidad de 2016 por miedo o respeto al poderío de los Clinton. Gente como la senadora Elizabeth Warren o el vicepresidente Joe Biden, este último aún deshojando la margarita, se abstuvieron de hacerle la competencia a la ex primera dama y Sanders se quedó sólo a su izquierda en el papel del anti Clinton.

LA CIFRA

1,2
millones de dólares, aproximadamente un millón de euros, recaudó la campaña de Sanders en poco más de tres horas, tan pronto como anunció su candidatura. En cuatro horas había reunido dinero de 42.000 donantes.

Esta vez no hay un candidato demócrata que despierte tanto rechazo pero sí una bestia negra en la Casa Blanca a quien batir a cualquier precio. Los demócratas ya no buscan el candidato más auténtico, sino el que sea capaz de derrotar a Trump. El presidente fue el primero de la historia en inscribir su campaña de reelección el mismo día en que fue investido. Ha recaudado más de cien millones de dólares (88,1 millones de euros) y no pierde oportunidad para hacer campaña desde el día siguiente de ganar las elecciones. Es demasiado lo que se juega el país. Muchos están dispuestos a sacrificar sus ideales en pro de elegir al rival más efectivo que tradicionalmente se alinea en el centro.

Allí se alza soberana Amy Klobuchar, la senadora de Minnesota que tuvo la puesta en escena más cinematográfica al anunciar su candidatura en medio de una densa nevada. Se anticipa también el lanzamiento del exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, el multimillonario que ha donado parte de su fortuna a la lucha por el control de armas y ayudó a retomar el control de la Cámara Baja.

Propuestas asimiladas

Biden, por su parte, sería el mejor posicionado para recuperar el cinturón industrial de Michigan, Ohio y Pensilvania en el que Trump ancló su victoria. Y la senadora Kamala Harris, de padre jamaicano y madre india, es la favorita de un sector clave del electorado: las mujeres afroamericanas. Precisamente el talón de Aquiles de Sanders, junto a su defensa de las armas, su edad -77 años- y su no vinculación al Partido Demócrata, con el que se asocia como independiente.

Tiene a su favor que en los tres años y medio transcurridos desde su lanzamiento a la arena presidencial las propuestas 'radicales' de este 'socialista democrático' se han vuelto tan populares que algunas se han hecho realidad -como el salario mínimo de 15 dólares la hora, adoptado por varios Estados y ayuntamientos- o están en la agenda de todos los candidatos -como universalizar el seguro médico de los jubilados, Medicare-. Pero es precisamente por ahí por donde le atacará Trump, dispuesto a resucitar los fantasmas del socialismo a través de Venezuela. Una línea de ataque que le hace vulnerable y por tanto menos deseable a los ojos de los votantes demócratas, para quienes lo único que importa en 2020 es sacar a Trump de la Casa Blanca.