Obama da un primer paso para encauzar las relaciones con el Golfo Pérsico

Obama saluda al viceprimer ministro de Arabia Saudí, el príncipe heredero Mohammed bin Nayef bin Abdulaziz Al Saud./
Obama saluda al viceprimer ministro de Arabia Saudí, el príncipe heredero Mohammed bin Nayef bin Abdulaziz Al Saud.

El presidente de EE UU se compromete a garantizar la seguridad de los países del Golfo ante un eventual acuerdo nuclear con Irán

EFE Camp David

El presidente de EE UU, Barack Obama, ha dado hoy un primer paso para encauzar una relación con los países árabes del Golfo Pérsico que se ha debilitado en los últimos años, en un intento de convencer a Arabia Saudí y sus vecinos de que Irán no es el centro de su política en Oriente Medio.

"Los compromisos que hemos anunciado hoy podrían marcar el comienzo de una nueva era de cooperación entre nuestros países, una alianza más cercana, más fuerte, que impulse nuestra seguridad mutua durante décadas", ha declarado Obama después de reunirse con líderes de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Catar, Omán y Baréin.

Con esa frase, Obama ha buscado marcar un antes y un después en las tensiones que han lastrado la relación desde el comienzo de la Primavera Árabe en 2011, y que se han acentuado a raíz del conflicto en Siria y las negociaciones nucleares con Irán, el principal enemigo de los Estados suníes del Golfo.

La cumbre regional celebrada hoy en Camp David (Maryland) se cerró con garantías específicas de defensa a esos estados y la promesa de mantener otra reunión de alto nivel en 2016 para seguir profundizando en esa relación. Eso supone "un paso en la dirección correcta, pero habrá que hacer más, y seguro que se hará más, para reiniciar las relaciones entre Estados Unidos y el CCG (Consejo de Cooperación del Golfo)", al que pertenecen esos seis países árabes, según ha dicho hoy el experto en la región Hussein Ibish.

La relación entre Estados Unidos y el Golfo se ha tensado "por la incertidumbre en torno al rumbo de la política estadounidense en Oriente Medio en general, y en lo relativo a la seguridad del Golfo en particular", ha asegurado Ibish, analista del centro de estudios independiente Instituto de Estados Árabes del Golfo, en Washington.

"Los estados del Golfo temen que las conversaciones del Grupo 5+1 (EE UU, Francia, Reino Unido, China, Rusia y Alemania) con Irán fortalecerán a Teherán en detrimento suyo", afirmó el experto.

Dos temores claves

Obama buscó eliminar en la cumbre dos temores claves en ese sentido: el de que Estados Unidos buscará un acercamiento diplomático con Teherán a raíz del acuerdo nuclear y el de que el levantamiento de sanciones dará alas a Irán para aumentar lo que el Golfo considera actividades hostiles en su área de influencia.

Sobre el primero, Obama les aseguró que el acuerdo nuclear "no es parte de un cambio" en la relación de EE UU con Irán, según dijo el asesor estadounidense Ben Rhodes; y respecto al segundo, el mandatario prometió trabajar junto a ellos para "contrarrestar las actividades desestabilizadoras" iraníes en la región. Esas garantías satisficieron, al menos aparentemente, a Arabia Saudí, el aliado más importante de Washington en la región y el más crítico con la política estadounidense en Irán.

El ministro de Exteriores saudí, Adel al Yobeir, dijo al terminar la cumbre que es "pronto para prejuzgar" el acuerdo nuclear que negocia Estados Unidos con Irán, dado que todavía no hay un pacto definitivo, y fue categórico en su alabanza de Estados Unidos. "Esta es una reunión sin precedentes entre los países del Golfo y Estados Unidos para llevar nuestra relación a un nivel completamente distinto en las próximas décadas", aseguró Al Yobeir a periodistas.