Un tribunal canadiense concede la libertad bajo fianza a la directora financiera de Huawei

Meng Wanzhow, directora financiera Huawei./Reuters
Meng Wanzhow, directora financiera Huawei. / Reuters

El juez impone el pago de 6,6 millones de euros, le retira el pasaporte, la obliga a llevar un geolocalizador y limita sus salidas del domicilio

ANJE RIBERA

Meng Wanzhou, directora financiera de la tecnológica china Huawei, se encuentra ya en la calle después de que un tribunal de Vancouver ordenara su puesta en libertad bajo fianza tras un proceso que de audiencias que se ha prolongado durante tres días. Meng ha salido pocas horas después y se subió a un coche negro, según la televisión canadiense Global News. La decisión del juez coincide que el arresto de un exdiplomático canadiense residente en el país asiático que ayer elevó la crisis diplomática.

«El riesgo de que no se presente ante el tribunal para una audiencia de extradición puede ser reducido a un nivel aceptable», mantiene el juez en su auto, que establece una fianza de diez millones de dólares canadienses (6,6 millones de euros).

Las condiciones de puesta en libertad implican asimismo que deberá entregar sus dos pasaportes, residir en una de sus dos residencias de Vancouver, usar un dispositivo tobillero de vigilancia todo el día. Además, no podrá salir de su casa las once de la noche y las seis de la mañana. La primera audiencia de extradición ha sido fijada para el 6 de febrero. Estados Unidos, que solicita su extradición por violar el embargo decretado contra Irán, tiene sesenta días para proporcionar toda la documentación que solicita la justicia canadiense.

La directora de finanzas de Huawei, de 46 años, es acusada por Estados Unidos de mentir a la banca sobre el uso de una empresa subsidiaria encubierta. Si fuera declarada culpable, la ejecutiva se enfrenta a más de treinta años de prisión.

El lunes, Meng había pedido su liberación bajo fianza por cuestiones de salud, dado que desde su detención es tratada por hipertensión.

Fuentes de la compañía tecnológica han expresado este miércoles su confianza «en que los sistemas legales de Estados Unidos y Canadá lleguen a una conclusión justa en los próximos pasos del proceso». «Como hemos insistido todo el tiempo, Huawei cumple con todas las leyes y regulaciones aplicables en los países y regiones en las que opera, incluidas las leyes y sanciones a la exportación de Naciones Unidas, Unión Europea y Estados Unidos. Esperamos que haya una resolución oportuna de este asunto», han añadido.

Presión diplomática

Pocas horas antes de la sentencia, Ottawa confirmó el arresto en China de Michael Kovrig un exdiplomático canadiense que trabajaba para la ONG internacional ICG.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, dijo que abordó el asunto con autoridades chinas, pero rehusó relacionar el arresto de Kovrig con el de Meng, como tampoco con las amenazas de represalias que había lanzado Pekín contra Canadá tras la detención de la ejecutiva.

La crisis diplomática no parece, sin embargo, haber afectado la tregua pactada en el litigio comercial entre China y Estados Unidos. Pekín habló de un calendario de negociaciones y el presidente estadounidense, Donald Trump, se refirió el martes a «fructíferas negociaciones».

Trump, no descartó intervenir en el caso Meng a través del departamento de Justicia si eso ayuda a resolver los problemas comerciales con China. «Haría cualquier cosa que sea buena para el país», aseguró.

Dadas las múltiples especulaciones sobre el impacto del tema en la negociación comercial con China, Trump agregó que intervendría si considerara «que es bueno para lo que ciertamente será el mayor acuerdo comercial jamás hecho. Lo cual es algo muy importante y es bueno para la seguridad nacional».

El presidente indicó que funcionarios de la Casa Blanca hablaron del caso con el departamento de Justicia y también con homólogos chinos. Sin embargo, aclaró que él no ha abordado el tema personalmente con el presidente chino, Xi Jinping, ni con ningún otro gobernante.

Sin aludir a la detención de Meng, el ministro de Relaciones exteriores chino, Wang Yi, había dicho con anterioridad que China «no se quedará con los brazos cruzados» si sus ciudadanos son «maltratados» en el extranjero.