El Supremo juzga la imparcialidad de Moro

Sergio Moro. /Hedeson Alves (Efe)
Sergio Moro. / Hedeson Alves (Efe)

Lula presenta un nuevo recurso al estimar que la animadversión del juez queda demostrada con su entrada en el Gobierno de Bolsonaro

MARCELA VALENTEBueno Aires (Argentina)

El Tribunal Supremo Federal de Brasil aceptó este martes analizar una nueva petición de habeas corpus del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, encarcelado desde abril, para la suspensión del juez federal Sergio Moro, el responsable de su condena por corrupción, que ahora ha aceptado formar parte del Gobierno del presidente electo, el derechista Jair Bolsonaro.

La defensa de Lula funda su solicitud en lo que considera una manifiesta parcialidad del magistrado interviniente -ahora designado ministro de Justicia y Seguridad Pública- para evitar que el expresidente se presentara como candidato del Partido de los Trabajadores (PT), tal como estaba previsto antes de su arresto. El juez Edson Fachín, integrante del alto tribunal, encaminó el nuevo requerimiento a la segunda sala de la corte y se prevé que el pronunciamiento podría conocerse en los próximos días.

Los abogados de Lula piden su libertad al considerar que la condena se produjo tras una controvertida causa de corrupción en la que se le atribuyó una propiedad que él niega que sea suya. Solicitaron además la anulación del proceso alegando que Moro aceptó la oferta de Bolsonaro y de esa manera demostró su falta de imparcialidad. La defensa de Lula recordó que el hoy mandatario electo había advertido en campaña que si lograba ser presidente, Lula «se pudriría en prisión» igual que otros dirigentes de su partido.

Lula era el favorito en las encuestas para las presidenciales, pero la condena -decidida en un proceso rápido, sin pruebas materiales y sin agotar todas las instancias- lo dejó fuera de la carrera. En julio, cuando un juez de un tribunal de segunda instancia aceptó un habeas corpus a su favor y ordenó su urgente liberación, Moro, que estaba de vacaciones, se apresuró a declarar incompetente a su colega y ordenó a la Policía Federal que impidiera excarcelar al exmandatario.

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Como presunta muestra de su parcialidad, los abogados de Lula señalan que durante la campaña Moro se reunió con el ya designado ministro de Hacienda de Bolsonaro, Paulo Guedes, para hablar de su posible incorporación al Gobierno. Cuestionan también que a pocos días de la primera vuelta de los comicios, el juez filtró declaraciones de un exministro de Hacienda de Lula, Antonio Palocci, que perjudicaban a Fernando Haddad, el candidato del Partido de los Trabajadores derrotado en segunda vuelta.

El Tribunal Supremo Federal ha dado cinco días de plazo para que se pronuncie la justicia de primera instancia y la corte que ratificó la condena en segunda instancia. En paralelo, el Consejo Nacional de Justicia también evaluará los cuestionamientos a Moro, incluyendo su decisión de no dejar la magistratura hasta enero cuando Bolsonaro tomará posesión de la presidencia.

En su primera rueda de prensa desde que aceptó ser ministro, Moro aseguró este martes que su aceptación del cargo de ministro «no tiene nada que ver con el proceso del expresidente Lula» y que las alegaciones del Partido de los Trabajadores sobre persecución política son «fantasías». «Él fue condenado y encarcelado porque cometió un delito y no por causa de las elecciones», se defendió. «Sé que algunos interpretan mi nombramiento como una recompensa, algo equivocado pues mi decisión (contra Lula) fue adoptada en 2017 sin la perspectiva de que el diputado federal (Bolsonaro) fuera electo presidente», remarcó.

Asimismo consideró que su labor en el Ejecutivo será «eminentemente técnica» y que no tiene «ninguna pretensión» de presentarse a un cargo electo ulterior. «Mantengo la promesa que hice años atrás de que jamás entraría en política», aseguró. «Tomé la decisión que me pareció mejor para consolidar avances en la lucha contra la corrupción», justificó.

 

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