El duque de Edimburgo renuncia a conducir

El duque de Edimburgo, a su llegada las carreras del Derbi de Epsom, hace tres años./AFP
El duque de Edimburgo, a su llegada las carreras del Derbi de Epsom, hace tres años. / AFP

Entrega su carné a la Policía después de chocar contra un coche. «Es una vergüenza que no lo haya hecho antes», dice una damnificada

A. PANIAGUA

El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II del Reino Unido, ha renunciado a su carné de conducir. No le faltarán, sin embargo, chóferes que le lleven y le traigan. El duque de Edimburgo ha tomado una decisión prudente y entregado su permiso a la Policía. A la vista de que la Fiscalía le podía imputar por su responsabilidad en un accidente de tráfico que ocurrió el pasado 17 de enero, en el que resultó herida una mujer, el marido de la reina ha optado por una medida con la que pretende congraciarse con el ministerio público y dar una muestra de buena voluntad. «Después de una cuidadosa consideración, el duque de Edimburgo ha tomado voluntariamente la decisión de renunciar a su carnet de conducir», se asegura en un comunicado emitido por el Buckingham Palace.

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El percance en que se vio involucrado el príncipe Felipe tuvo lugar cerca de la finca real de Sandringham, en el condado de Norfolk. La investigación policial no pintaba muy bien para el padre de Carlos, el heredero del trono británico. No en vano, el caso fue enviado a la Fiscalía, quien estudia la posibilidad de imputarle después que el Land Rover Freelander que conducía chocara contra otro coche, ocupado por dos mujeres y un bebé. El duque circulaba por la carretera principal A149 y salió indemne de la colisión. No le ocurrió lo mismo a una de las viajeras del vehículo embestido, Emma Fairweather, de 46 años, quien se rompió una muñeca, lo que la obligó a ingresar en el hospital. La damnificada, además de respirar aliviada, se despachó a gusto contra el príncipe. «Las carreteras serán ahora más seguras», dijo. «Es una vergüenza que no haya tomado esta decisión antes», aseveró muy indignada.

A los pocos días del accidente, Felipe comunicó por carta a Fairweather su deseo de que experimentara «una pronta recuperación». En la misiva se mostraba arrepentido y confesaba que la culpa era suya, al no haber visto el coche. Todo fue fruto, según él, del deslumbramiento causado por un rayo de sol. Pese a su aparente pesadumbre, el príncipe retomó su actividad automovilística. Dos días después del choque se le ve vio otra vez conduciendo un Land Rover nuevo por su finca de Sandringham sin el preceptivo cinturón de seguridad, lo que le acarreó un apercibimiento de la Policía. Su contumacia concitó una avalancha de críticas y reproches.

 

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