«Cada día les decíamos: vamos, hijos, vamos»

Irene Montero y Pablo Iglesias, durante una sesión en el Congreso de los Diputados. /Javier Luzón
Irene Montero y Pablo Iglesias, durante una sesión en el Congreso de los Diputados. / Javier Luzón

Pablo Iglesias e Irene Montero agradecen por carta a la sanidad pública, a los políticos, a los Reyes y a quienes rezaron por ellos su contribución a la supervivencia de sus gemelos «guerreros»

Antonio Corbillón
ANTONIO CORBILLÓN

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, volvió ayer a la agenda pública después de dos meses entregado junto a su pareja, la portavoz de la formación morada en el Congreso de los Diputados, Irene Montero, a sacar adelante a sus dos hijos nacidos de forma prematura a los seis meses de gestación. Ambos firmaron una emotiva carta de agradecimiento.

Leo y Manuel cumplieron ayer dos meses y siguen en el hospital Gregorio Marañón, pero lo peor ha pasado y sus padres transmiten los temores, esfuerzos y esperanza de ver a sus hijos abrirse camino hacia la vida. «Cada día les mirábamos y les repetíamos lo mismo: vamos, hijos, vamos», escriben.

La pareja recuerda esos primeros momentos en los que los bebés llegaron al mundo con 12 semanas de adelanto. Y esperan que la «amnesia infantil» haga que Leo y Manuel «nunca recuerden los tubos y los electrodos» de la UCI. En su carta, que colgaron a media tarde en Facebook, agradecen que, «antes de que pudiera alimentarse solo de la leche de Irene, fue la leche de otras madres la que les ayudó a vivir».

No olvidan algunas dosis de doctrina política y recuerdan que sus retoños «tienen hoy dos meses porque nacieron en un país que cuenta con algo más importante que un himno o bandera: un sistema sanitario universal». Por ello se comprometen a explicarles algún día que «vamos a ser siempre leales a lo que les permitió vivir: lo común». Hay un extenso párrafo dedicado a citar, con nombres y apellidos, a los profesionales que han cuidado de los críos, encabezados por el doctor Manuel Sánchez Luna, «su ángel de la guarda».

Y también hay emotivas palabras para toda la clase política e incluso para los reyes, Felipe y Letizia. De los primeros vinieron «algunos de los consejos más provechosos». A los monarcas les dicen que «somos republicanos pero recordaremos que llamaron para preguntar con frecuencia». Incluso hay un guiño a los creyentes que oraron por su salud. «Somos ateos pero explicaremos a nuestros hijos que nuestros amigos rezaron por ellos». Se despiden admitiendo que han escrito empujados «por el nudo que tenemos en la garganta» y tras presentar a Leo y Manuel como «unos guerreros».

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