Todo un castillo por un euro

El castillo de Marienburg, bautizado así en honor de la reina María Sajonia-Altenburgo. /
El castillo de Marienburg, bautizado así en honor de la reina María Sajonia-Altenburgo.

Los Hannover venden su palacio de cuento de hadasal Estado alemán porqueno pueden mantenerlo

IRMA CUESTA

Es más que probable que Jorge V de Hannover, el rey enamorado que subió a su princesa a una colina y construyó un castillo de cuento de hadas en su honor, esté estos días revolviéndose en su tumba. Siglo y medio después de mandar levantar la que se convertiría en la fortaleza enseña de la Casa Güelfa, sus descendientes, abonados por todo tipo de causas a las revistas del corazón, acaban de dejarla en manos del Gobierno alemán a cambio de un solo euro.

Tras siete años de duras negociaciones en las que los Hannover no han logrado arrancar del Estado germano un acuerdo más provechoso para sus abultados bolsillos, el famoso castillo de Marienburg está a un paso de ser restaurado con dinero público mientras sus hasta ahora propietarios hacen las maletas y, según la prensa alemana, el padre del actual heredero, el controvertido Ernesto de Hannover, llora en silencio el fin de una era.

Hace años que no corren buenos tiempos para una de las dinastías más antiguas y nobles de Europa. Con su padre yendo de escándalo en escándalo por obra y gracia de su afición a la bebida y apartado desde hace más de una década de la gestión del patrimonio familiar, a Ernesto Augusto, su primogénito, no le ha quedado más remedio que asumir que hay legados que resultan difíciles de soportar. «Ha sido una decisión de una gran importancia para nosotros, pero hemos encontrado una buena solución que permitirá que el palacio y su inventario puedan conservase para el público», ha explicado el joven príncipe, cuya boda con la modelo rusa Ekaterina Malysheva pasará a la historia como el último gran evento familiar celebrado en Marienburg.

Ernesto Augusto ha confesado humildemente que ya no podía seguir haciéndose cargo de los gastos de mantenimiento de la propiedad. Al frente de los intereses de los Hannover desde que, en 2004, su padre le transfirió la responsabilidad de velar por el patrimonio de la Casa Güelfa, ha batallado los últimos siete años por superar los graves problemas financieros de la familia.

El edificio, de estilo romántico y con 140 habitaciones, será restaurado

En 2005, buscando liquidez para restaurar el castillo, el heredero de la dinastía subastó un abultado lote de cuadros, muebles y esculturas. Recaudó 44 millones de euros con la operación, lo justo para pagar algunas deudas y lavar la cara al ala que se encontraba en peor estado. Pero no fue suficiente. Y el dinero ingresado en los últimos años gracias a la visitas –más de 200.000 anuales– tampoco ha bastado para ir atendiendo las necesidades de conservación del edificio que Jorge V de Hannover mandó construir en 1858 en honor de su esposa, María Sajonia-Altenburgo.

«Importancia nacional»

Situado en Pattensen, en el Estado federado de Baja Sajonia, el castillo es obra del famoso arquitecto Conrad Wilhelm Hase. Se calcula que el entonces rey gastó el equivalente a cincuenta millones de euros en el idílico palacio de estilo romántico, con 140 habitaciones distribuidas en cinco plantas, en el que los Hannover han pasado desde entonces algunos de sus mejores y peores momentos.

Björn Thümler, ministro alemán de Cultura, ha explicado que la compra garantiza que el monumento, «de importancia nacional», continúe abierto al público. También que la idea inicial es invertir en su rehabilitación 27 millones de euros, pero que es muy probable que la factura sea mayor. De hecho, ya hay quien dice que no saldrá por menos de sesenta.

 

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