El PP se juega la mayoría absoluta en Ávila, León, Salamanca y Valladolid

El PP se juega la mayoría absoluta en Ávila, León, Salamanca y Valladolid

Entran con fuerza en el parlamento regional más fragmentado de la historia, Ciudadanos, con entre diez y doce procuradores y Podemos, con entre seis y ocho. Se mantiene el de IU y UPL

SONA ANDRINOvalladolid

No solo porque a Juan Vicente Herrera no le guste eso de «granero de votos del PP», sino porque la dureza de las decisiones adoptadas para solventar la crisis económica, el efecto de las medidas aplicadas tanto por la Junta como por el Gobierno nacional y, finalmente, el desgaste político que provoca 28 años en el poder, las urnas pasarán algo de factura al PP.

Las encuestas mantienen que, a dieciocho días de las elecciones municipales y autonómicas, el Partido Popular no tiene asegurada la mayoría absoluta en Castilla y León. Es el tiempo que transcurre entre el cierre de la encuesta elaborada por Madison MK para El Norte de Castilla que concluyó el pasado miércoles, y la llamada de los electores a las urnas el próximo domingo, 24 de mayo.Son prácticamente las dos semanas que tiene el principal partido de la comunidad para remontar los entre 40 y 43 procuradores que lograría en las urnas el 24-M, según la encuesta.

MÁS INFORMACIÓN

Esta cifra se traduciría en la mayoría absoluta si se consigue el máximo de la horquilla contemplada en el estudio pero, en caso contrario, podría complicar las cosas al Gobierno de Juan Vicente Herrera. La pugna por mantener la mayoría absoluta que les seguiría garantizando un gobierno holgado, está en las provincias de Ávila, León, Salamanca y Valladolid y aunque en menor proporción, también en Segovia.

Aún así, el PP volvería a ganar las elecciones autonómicas y sería, junto con Andalucía, la única autonomía en la que no se ha logrado la alternancia de poder en los últimos treinta años desde que José María Aznar arrebató para los populares la presidencia que había ganado en las urnas el socialista Demetrio Madrid.

Cosas de la vida, en aquellos comicios de 1987, el vallisoletano Carlos Sánchez Reyes aportó a la cámara 18 escaños de UCD, en lo que supuso un arreón sin precedentes para la formación de Adolfo Suárez en Castilla y León a costa del PSOE de Felipe González. Pues bien, la casualidad ha querido que treinta años después, el que fuera presidente de las Cortes regionales recupere aquel protagonismo aunque con matices porque su nueva formación, Podemos, entraría en el parlamento autonómico con hasta ocho procuradores, según la encuesta de Madison, de los cuales, una parte importante habrían sido robadas de nuevo al Partido Socialista.

Podemos, fuerte en León

La formación de Pablo Iglesias llegaría a las Cortes desde casi todas las provincias de la comunidad aunque, según los datos de la encuesta, se mantendrían vírgenes en este sentido Palencia, Soria y Zamora. En el caso de León, de donde procede el candidato autonómico Pablo Fernández, el apoyo de sus vecinos se haría notar y a pesar de la soledad que trasladaron la noche de la pegada de carteles, Podemos podría obtener dos escaños con contundencia en la provincia del reino. Uno de ellos se lo quitarían al PSOE y el segundo sumaría el descontento de otras formaciones, incluido el PP que puede llegar a perder hasta tres procuradores en lo que supondría, junto con el caso de Valladolid, la mayor retirada de apoyos para mantener el actual gobierno regional.

Tampoco se queda corto el derrumbe del PP en Ávila y Salamanca donde pueden dejarse en el camino hasta dos asientos fundamentales para el que ha sido siempre el electorado más fiel del Partido Popular en la región. Solo la Palencia de Carlos Fernández Carriedo aportaría impoluto su resultado a la victoria popular. En el resto, hay que despedirse al menos de un compañero de viaje en las tardes de plenos y en el caso de Soria además, la crisis interna de su partido, ha sido aprovechada perfectamente por Ciudadanos que irrumpe con fuerza para romper el sólido bipartidismo provincial. Aún así, esta provincia, junto con la de Zamora (curiosamente una de las que más quebraderos de cabeza ha dado a su paisana y secretaria de organización, Ana Sánchez), y Segovia gobernada también por una alcaldesa socialista y dirigida por uno de los mejores amigos de Pedro Sánchez en la comunidad, mantienen para el PSOE la hegemonía tradicional de su peso en las urnas. No son la fuerza más votada pero consolidan los escaños de 2011, que para los tiempos que corren ya es mucho decir.

Y es que, la formación de Luis Tudanca ha tocado suelo en esta encuesta y sigue siendo incapaz de frenar la caída en los apoyos. A la crisis económica que empezó gestionando José Luis Rodríguez Zapatero y que provocó la huida de cuatro escaños en las elecciones de 2011, se suma ahora la otra crisis, la interna del partido autonómico, pilotada hasta por tres líderes distintos en cuatro años (Óscar López, Julio Villarrubia y Luis Tudanca) y con una gestora presidida por Jesús Quijano, por el medio.

El castigo de su electorado denota que no se sienten respaldados y que la atención en los ciudadanos ha quedado relegada a un segundo plano. No quieren más peleas, solo que se empiece a trabajar.

El suelo del PSOE

Aún así, los ideólogos de la campaña regional socialista no contemplan menos de 22 procuradores, que son lo que les da esta encuesta y la cifra que barajan internamente en el partido, lo que se traduciría en el apeo de siete escaños que sumados a los cuatro que ya se dejaron en 2011, se traduce en otro desastre electoral dentro de dos semanas.

Ávila paga cara su división interna y no consigue afianzar los dos procuradores que históricamente venía sumando a las Cortes pero es que tampoco en la cuna del candidato regional, en Burgos, consiguen un resultado medianamente aceptable. Es más, la mayor caída de los socialistas en la comunidad, se registra precisamente ahí, en la provincia que por otro lado es, bastión del Partido Popular. Tudanca no gana en su tierra, lo que viene siendo un clásico en el seno del PSOE que más de uno, dentro del partido, estará gustoso de utilizar.

Este hecho denota la incapacidad del PSOE de aprovechar el manifiesto desgaste del partido en el poder. Al PP le han pasado factura las decisiones de Mariano Rajoy y su política anticrisis, y la asunción de nuevas medidas por parte de Juan Vicente Herrera, con los mismos objetivos. ¿Y dónde va este descontento? Pues a Ciudadanos, el partido emergente, que avanza sin mochilas y recogiendo toda la desilusión que ha sembrado el Partido Popular especialmente en León, Salamanca y en Ávila donde tienen más posibilidades de hacerse fuertes. La encuesta les da entre diez y doce butacas en el hemiciclo autonómico con presencia en todas las provincias especialmente en las de Burgos y Valladolid.

La Operación Púnica en la provincia leonesa; la presunta financiación irregular en el caso del PP de Salamanca, la dispersión y el enfrentamiento cada vez más evidente en Ávila y la trama de las eólicas y el edificio negro de Arroyo, en Valladolid, podrían terminar estallándole al PP en favor de la marea naranja que lidera Albert Rivera. De hecho es en estas dos primeras provincias donde podrían rascar hasta dos escaños e incluso tres, en el caso de Valladolid. No es de extrañar, por tanto, que el candidato popular a presidir la Junta, Juan Vicente Herrera, vaya a desgastar más zapatilla en estas provincias que en el resto. En los quince días de campaña tiene previsto hasta tres actos en León y cinco en distintos puntos de Valladolid porque esta se ha convertido en la provincia más reñida. Por ella peleará también Izquierda Unida, cuyo único representante en la Cámara accederá desde ahí demostrando al electorado más de izquierdas que el cambio de candidato no supondría un destrozo en la coalición. Tampoco los leonesistas se apean del hemiciclo en el que una vez más se queda fuera la candidata de UPyD.

Así las cosas, la conclusión parece clara: El PP volverá a ganar pero se acabaron, al menos de momento, los tiempos de la tranquilidad. Las grises paredes de un magno edificio caerán a la llegada de las mareas de color de los nuevos partidos. Bienvenido el hemiciclo más fragmentado de la historia de los 33 años de comunidad.