PSOE y Ciudadanos triunfan en la España vaciada

Griegos (Teruel), pueblo de la Sierra de Albarracín con 150 habitantes./D. Torres
Griegos (Teruel), pueblo de la Sierra de Albarracín con 150 habitantes. / D. Torres

Los socialistas arrebatan el liderazgo al PP en 13 de las 19 provincias menos pobladas y los liberales deben a estos territorios más de la mitad de su subida electoral | Unidos Podemos cae a la cuarta posición, lo que le cuesta siete de los ocho escaños que logró en 2016

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

La España vaciada, las 19 provincias más despobladas del país, que solo reparten entre dos (el mínimo) y cuatro escaños por territorio, han puesto sus esperanzas en el PSOE y Ciudadanos, que son los dos claros vencedores de las elecciones generales en estos enclaves del interior.

Los socialistas toman el relevo al PP, que se hunde, como partido hegemónico en el liderazgo de la España interior -las dos Castillas, Aragón, La Rioja, la Galicia rural y enclaves como Álava, Cáceres y Lérida- y Ciudadanos se asienta con claridad como tercera fuerza en casi todas estas zonas, dejando prácticamente sin representación en el Congreso a Unidas Podemos.

El cambio de preferencias políticas ha sido generalizado en todas estas provincias, que determinaron el domingo el destino de 66 escaños, casi una quinta parte del Congreso. PP y Unidos Podemos perdieron 23 asientos, un tercio de los que estaban en juego, de los que 21, casi todos, pasaron a manos PSOE o Cs. Los otros dos diputados que cambiaron de manos fueron a Esquerra, que logró el segundo por Lérida, y a EH Bildu, que dejó sin asiento al PP en Álava.

El PSOE se convirtió en nuevo partido hegemónico de la España interior por méritos propios, gracias a su subida en votos con respecto a 2016, pero sobre todo por la debacle vivida por los populares, que perdieron el domingo casi la mitad de los escaños que lograron hace tres años en estas 19 provincias. Los populares, que pese al enorme desgaste retuvieron la segunda posición y 20 escaños, se dejaron 16 asientos en el Congreso, el 44%.

Con el vuelco, los socialistas, que en 2016 no lograron ganar ni en un territorio de la España vacía, se convirtieron el domingo en primer partido en 13 de las 19 provincias. Los populares, que hace tres años mandaban en 17 de los 19 territorios -todos menos Lérida y Álava-, solo son ya primera fuerza en Lugo, Orense, Salamanca y Ávila. El nuevo liderazgo socialista de la España vaciada le permitió llevarse dos escaños en 7 de las 10 provincias que eligen cuatro diputados, con los que elevó su representación en ocho escaños (un 42%), hasta los 27 asientos.

Ciudadanos, la formación que más mejoró su representación en la España rural al pasar de cero a trece escaños

La formación que más mejoró su representación en la España rural fue Ciudadanos, que pasó de no tener ni un escaño en las 19 provincias más despobladas en 2016 a conseguir 13, que arrebató a PP y Unidos Podemos a partes iguales. Su subida fue tan notable que Albert Rivera debe agradecer a los españoles del interior más de la mitad de su mejora electoral del domingo pasado. Aquí sacó el 52% de sus nuevos escaños, 13 de los 25 que ha sumado. La clave fue que relevó a Unidos Podemos como tercera fuerza en buena parte de las provincias y que se aprovechó de la fuerte caída del PP para lograr el cuarto escaño en 6 de las 10 provincias que lo ponían en juego y el tercero y último en 7 de los 8 territorios que no disponen de más asientos.

El ascenso de Ciudadanos supuso el descalabro de Unidos Podemos, que perdió siete de los ocho diputados (el 87,5%) que logró en 2016 en la España vaciada. Solo fue capaz de mantener el de Álava -aunque pasó de primer a tercer partido- y se dejó los de Albacete, Burgos, León, Lérida, Lugo y La Rioja. Quien se quedó sin representación en estos 19 territorios fue Vox, debido a que varió su posición entre el cuarto o quinto partido, lo que hace imposible lograr escaño.

Soria y Teruel

Soria y Teruel, las dos capitales de la España vaciada, las dos provincias más despobladas del sur de Europa, con densidades de población inferiores a diez habitantes por kilómetro cuadrado y zonas con menos vecinos que Laponia o el Sáhara, fueron claro ejemplo del vuelco.

Los dos diputados de Soria se los repartieron entre PSOE y PP, pero los populares perdieron estrepitosamente su primera posición. Los de Pablo Casado, con un 26,6% del apoyo popular, perdieron 18 puntos con respecto al 44,9% logrado en 2016 y posibilitaron la aparición de Vox, con un 9%. Los socialistas mejoraron seis puntos, hasta el 31,7%, y los liberales, terceros, subieron cinco puntos.

En Teruel, con una subida también de seis puntos, el PSOE arrebató el primer puesto al PP, con el 32,74% de los votos. Los populares caen 17 puntos, desde el 41% al 24%, con Ciudadanos muy próximo, con el 19,7% de los sufragios, y con la aparición de Vox, cuarto, con un 10,6% de los apoyos. El resultado fue que PSOE y PP se llevaron un escaño cada uno y Ciudadanos arrebató el segundo a los populares.