¿Y si ahora van a por la Junta?

Casado y Rivera han chapoteado en el charzo de Vox sin caer en la cuenta de su toxicidad

Carlos Blanco
CARLOS BLANCOValladolid

El PSOE se ha convertido en la primera fuerza política de España. La suma de las derechas resulta imposible. Los socialistas duplican los escaños populares. Vox entra fuerte en el Parlamento y se convierte en la quinta formación.

El asalto a estas generales ha resultado un desastre para el PP y una pésima estrategia para Ciudadanos. Y se ha jugado en los extremos. Pablo Casado y Albert Rivera, ahora segundo y tercero en el escalafón, han caído como pardillos en la estrategia de Abascal, líder de Vox. Han convertido el grave problema territorial de España en una puja por ver quién aplica con más dureza en Cataluña el artículo 155 de la Constitución. Gravísimo. Las pujas, como las tertulias, siempre van a más. Como los partidos nacionalistas, que también han incrementado sus diputados. No es casualidad.

Casado y Rivera han chapoteado en el charco de Vox sin caer en la cuenta de su toxicidad. En la cesión al PSOE de sus votos del centro. Y lo mismo pasaba en el otro extremo. Un Pablo Iglesias de modales exquisitos, integrado ya plenamente en la casta, no ha conseguido frenar la sangría hacia el PSOE de los votos que antes eran de los círculos. Estas elecciones no son transpolables, pero seguro que cambiará la estrategia de Ciudadanos en Castilla y León ante las elecciones del próximo mes. Han obtenido 8 diputados mientras que el PSOE, con 12, supera al PP. ¿Servirán esos datos de inercia para incrementar poder territorial? Ya puestos, ¿y si van a por la Junta de Castilla yLeón? Luis Tudanca lleva meses esforzándose por no romper un plato.

Un par de preguntas para terminar. La primera es saber si la izquierda tiene remedio. Si por una vez se ha movilizado. Y de ser así, cuanto ha tenido que ver en esto el pánico a Vox. La segunda es más directa: ¿Quién del trio ha ganado la batalla de la derecha? Hay necesidad de respuesta ante la inminencia de nuevas citas. Aseguran los más viejos que las elecciones no se ganan, sino que las pierden los adversarios. Lo de anoche fue la prueba.