Sánchez podría seguir en la Moncloa con el apoyo de Ciudadanos o de Podemos

Pedro Sánchez durante un acto de campaña.

El CIS confirma que el PSOE ganaría las elecciones y que la suma de PP, liberales y Vox se quedaría lejos de la mayoría absoluta

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El PSOE ganaría y duplicaría los escaños del PP el 28 de abril. El amplio sondeo preelectoral del CIS señala que los socialistas obtendrían entre 123 y 138 diputados, y los populares se quedarían entre 66 y 76. Ciudadanos se consolidaría como tercera fuerza con entre 42 y 51 representantes en el Congreso, mientras que Unidas Podemos y Vox pelearían por la cuarta posición. Los morados sumarían de 33 a 41 escaños con la aportación de En Comú Podem mientras que la extrema derecha cosecharía de 29 a 37.

Con estos números, Pedro Sánchez podría seguir en la Moncloa sin tener que recurrir a los independentistas catalanes. Sería suficiente con el apoyo de los liberales o con el de Unidas Podemos y un tercero que podría ser el PNV, seis diputados, o Compromís, entre uno y dos. La diferencia entre ambas opciones radica en que Albert Rivera ha vetado cualquier colaboración con los socialistas mientras que Pablo Iglesias ansía llegar a una coalición con el PSOE, una fórmula que no seduce a Sánchez. Entre socialistas y liberales se podrían ir, en la mejor de las hipótesis hasta, los 189; mientras que PSOE y Unidas Podemos junto a los nacionalistas vascos alcanzarían los 185 también en el mejor de los escenarios dibujados por el CIS.

El segundo dato relevante del estudio es que PP, Ciudadanos y Vox, ni con la suma más optimista, se acercan a los 176 de la mayoría en el Congreso. Una alianza de los tres, aun con el resultado más favorable de la horquilla calculada por el CIS, se quedaría en 164 diputados, 166 si se suman los dos de Navarra Suma, una coalición de UPN, populares y naranjas en esa comunidad. Faltarían diez para llegar a la mayoría absoluta en la hipótesis más favorable.

Los populares sufrirían un desplome en toda regla al perder entre 61 y 71 diputados respecto a las elecciones de junio de 2016. Un retroceso que no sería compensado por la mejoría de Ciudadanos, ganaría entre 10 y 19 escaños, y la irrupción de Vox, pasaría de la nada a 29 o 37. «A uno le da la risa. Esto es un laboratorio culinario que ni Ferrán Adriá», se quejó el líder del PP, Pablo Casado. Sánchez, añadió, sufre «cistitis». El CIS en esta ocasión introdujo elementos correctores, la 'cocina', sobre el voto directo reconocido por los 16.194 encuestados entre el 1 y el 18 de marzo.

Las únicas alianzas que podrían asegurarse una mayoría en el Congreso serían las del PSOE con Ciudadanos, que se situaría entre 165 escaños por la parte baja de la horquilla, pero llegaría a 189 por la alta

Ciudadanos sufriría un parón, de acuerdo a estos datos, y perdería cerca de dos puntos en intención de voto respecto al sondeo del CIS del mes pasado. Con ese 13,6% estaría un poco por encima de los sufragios que recibió hace tres años, 13%, y que le permitieron reunir 32 escaños. La diferencia favorable en asientos en la Cámara baja obedecería en esta ocasión a una mejor distribución territorial de su electorado, de forma que conseguiría escaños en provincias donde en 2016 se fue de vacío. Podemos, por el contrario, sufriría una seria regresión respecto a las últimas generales, además de perder ocho puntos en intención de voto, vería evaporarse entre 20 y 30 escaños. Los de Pablo Iglesias desaparecerían de territorios en los que hace tres años se hicieron fuertes.

Ahora bien, los resultados del barómetro corren el riesgo de ser desvirtuados por la importante bolsa de indecisos, cuatro de cada diez. Casi el 42% de los que van a ir a votar no ha decidido. Es una cifra más elevada que en anteriores elecciones generales, pero no es una anomalía porque los ciudadanos se deciden cada vez más tarde. En las elecciones andaluzas de diciembre, el 40% resolvió su voto en la última semana, y uno de cada diez el último día. Esa mayor maduración del sufragio puede tener consecuencias en la tercera posición electoral porque el voto directo de Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox está en un pañuelo. Los naranjas tienen un 13,6%, los morados y sus confluencias, el 13%, y la extrema derecha casi el 12%.

Entre los indecisos que piensan votar la principal duda se mueve entre apoyar al PP o a Ciudadanos, en esa encrucijada confiesa estar casi el 12% de los consultados. La segunda es entre PSOE y Podemos, el 9% se enfrenta a este dilema, y casi el mismo porcentaje vacila entre los socialistas y los liberales. En cambio, la disyuntiva PP o Vox apenas se presenta, solo el 3% tiene esa duda.

Homogéneo

El triunfo de los socialistas que prevé el barómetro es homogéneo en todo el territorio nacional. Ganaría en Andalucía, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Extremadura, La Rioja y Madrid. El PSOE adelantaría también al PP, aunque hay posibilidades de un empate a escaños, en Aragón, Cantabria, Castilla y León, Galicia y Navarra. Los populares solo serían primera fuerza en Murcia, un desastre porque en las últimas generales se impusieron en todas, salvo en Euskadi, Navarra y Cataluña. El 28 de abril, Esquerra sería la más votada en Cataluña y el PNV en el País Vasco.

Ciudadanos mejoraría su implantación territorial con diputados elegidos en casi todas las circunscripciones. Mejoraría sus posiciones en Andalucía, Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Galicia. Solo retrocedería en Cataluña, en lo que tendría mucho que ver la extraña labor opositora en el Parlament. Podemos, por el contrario, desaparecería de las dos Castillas, Cantabria y Extremadura, y perdería votos y escaños en todas las demás. Vox es el reverso de la moneda con una significativa implantación en Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia.

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