Pedro Sánchez llama a la movilización en su escenario talismán, Valladolid

Luis Tudanca y Pedro Sánchez se ríen antes del inicio del evento. /Ramón Gómez
Luis Tudanca y Pedro Sánchez se ríen antes del inicio del evento. / Ramón Gómez

La Cúpula del Milenio se llenó en 2017 para auparle al liderazgo del PSOE; hoy volvió en pos de otra hazaña: ganar Castilla y León

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

En febrero de 2017, Pedro Sánchez entró en la Cúpula del Milenio sin acta de diputado, sin Secretaría General y con medio partido, porque el otro era, en teoría, cosa de Susana Díaz, la eterna aspirante a 'lideresa' socialista. Le acompañó Óscar Puente, sanchista convencido y recalcitrante, impulsor del evento. Le escoltaron Iratxe García y Luis Tudanca, pretendidamente neutral por entonces, por aquello de que el secretario general regional debe guardar las formas.

Han pasado dos años y tres meses escasos. 824 días. Y Pedro Sánchez volvió a cruzar el umbral de la Cúpula del Milenio. Solo que esta vez lo hizo como presidente del Gobierno, recién elegido en las urnas, y con las encuestas apuntando al primer triunfo del PSOE en Castilla y León en 32 años. Como para que no le abrazara Demetrio Madrid, uno de los dos socialistas que han regido, y brevemente, esta comunidad autónoma desde 1983 (le sucedió tras su dimisión Constantino Nalda). Y a su lado Óscar Puente, claro. Y Luis Tudanca. Y también Iratxe García.

Aquella mañana en la Cúpula no se les olvida a ninguno de ellos. Es, de hecho, el gran motivo de que el día del cierre de campaña el presidente del Gobierno, que tenía previsto un acto en Madrid a las 19:30 horas, escogiera pasar antes por Valladolid. «Aquí, hace poco más de dos años, muchos de vosotros os reunísteis para decir sí a Pedro Sánchez, para decirle que liderara este partido. Le dijimos sí para después decirle sí a liderar este país y hoy es el presidente del Gobierno», recordó una enardecida Iratxe García.

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«Este sitio es talismán así que vamos a decirle que sí a Luis Tudanca para que sea el presidente de Castilla y de León», invitó.

Ganar Castilla y León es como un sueño para los socialistas, sometidos durante tres décadas a un rodillo azul. Por eso el despliegue de última hora. Porque intuyen que ese triunfo de las generales, de hace apenas un mes, es frágil. Puede quebrarse a nada que la participación merme. Por eso, aunque todos los intervinientes abundaron en ese mensaje, fue Pedro Sánchez el que lo remachó con mayor vehemencia. «El cambio tiene que ser rotundo, en Valladolid, Castilla y León y todos los municipios de Castilla y León. Os pido que no nos relajemos, que lo demos todo en los últimos metros de la carrera, apretar los dientes y correr más para llegar antes a la meta. Nadie duda de que Luis y Óscar van a ser los ganadores de largo. Pero hay que ganar y gobernar, y para eso hay que pedirles a quienes quieran continuar con el cambio o emprenderlo en la comunidad, que aglutinemos todo el voto en el único partido que puede garantizar el avance y frenar a la derecha y a sus tres siglas, el PSOE», arengó el presidente en funciones.

Arriba, Pedro Sánchez saluda al público que llenó la Cúpula del Milenio. Sobre estas líneas, Jesús Quijano, Juan José Laborda, Constantino Nalda y Julio Villarrubia. A la derecha, abrazo de Pedro Sánchez con Demetrio Madrid. . / Ramón Gómez

En el PSOE echan cuentas. Iratxe García será eurodiputada, y las encuestas de los primeros votos europeos, ya recogidos en Holanda, les hacen ser optimistas. A Óscar Puente le ven de nuevo en el sillón de la Alcaldía. Pero lo de Luis Tudanca, en un territorio tan 'azul' como Castilla y León... Ahí es donde entran las dudas de última hora. Los 'y si' que martirizan a los socialistas, cuando hace menos de un mes celebraban el triunfo en las generales en siete de las nueve provincias. «Luis, es tu momento. Quiero un presidente de la Junta socialista. ¡Lo quiero!», le espetó Óscar Puente a Tudanca. «Hay que acabar con más de treinta años de corrupción en Castilla y León», le lanzó Pedro Sánchez.

Y Tudanca, tras una campaña kilométrica, repitió el mantra que ha dejado en cada municipio en el que ha puesto el pie. «No hay nada hecho, el domingo debemos hacer realidad ese sueño, ir a votar, a movilizar, porque elcambio está más cerca que nunca», dijo con prudencia. ¡A hacer que Castilla y León sea socialista!». Recordaba la respuesta de Agustín Zamarrón cuando le preguntaron cómo se llega a ser diputado con más de 70 años:«Despacio». «Nosotros hemos llegado despacio, pero vamos a llegar al Gobierno de Castilla y León después de 32 años». Y lo dijo en el feudo talismán del presidente Sánchez.