Todos contra Mañueco en un debate previsible que solo subió de tono con la corrupción

Los candidatos a la Junta, de izquierda a derecha: Pablo Fernández (Podemos), Alfonso Fernández Mañueco (PP), Luis Tudanca (PSOE) y Francisco Igea (Ciudadanos). / Ramón Gómez

Mañueco acusa a Igea de militar en tres partidos en 15 años mientras le arrecian las críticas por la corrupción

ANTONIO G. ENCINAS y SUSANA ESCRIBANO

Llegó el epígrafe en el último bloque, con todos los candidatos más sueltos y en el punto en el que se preveía más dureza aún contra el PP. Y Mañueco comenzó por mostrarse «abochornado» por «todos los casos de todas las personas de todas las fuerzas políticas que hayan violentado» la confianza de la ciudadanía. Un gesto de humildad que, al arreciar la crítica del resto, derivó en contragolpe. Trató de atizar a Igea con el currículo de fidelidades políticas -«he militado siempre en el PP; usted ha tenido tres fuerzas políticas en 15 años»-, trató de mostrarse como un PP «renovado» y habló de una izquierda de «ensoñaciones quiméricas».

No le quedaba otra al candidato popular. Igea, Fernández y Tudanca se afanaron en cargarle el debe de nombres de tramas corruptas -las eólicas, la Gurtel, la Perla Negra-, que aliñaron con nombres propios cuando Mañueco cuestionó a Tudanca por qué personas del Gobierno regional han sido condenadas por corrupción. «¿Qué personas del PP de Castilla y León están en esas circunstancias, condenadas? Dígamelo», interpeló. Y Tudanca, en una de las escasas interrupciones de la noche, empezó a desgranar: Pérez Villar, Merino... No le dejó tiempo para más Mañueco. «Ofrezco un pacto por la regeneración, creo importante crear una comisión de expertos». Fue la tónica de la noche. Ante lo inesperado, programa, cual discípulos aventajados de aquel Julio Anguita del 'programa, programa, programa'.

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Pablo Fernández y Luis Tudanca hurgaban en ese lado, pero Mañueco prestaba más atención a Igea. Le deslizó la necesidad de «discutir sobre tránsfugas» y le acusó de pertenecer a un partido «que no sabe organizar unas primarias». El caso Clemente, la presidenta de las Cortes que se vistió de naranja despotricando de Mañueco, devuelto de revés al campo contrario. Quizá intuía que el daño podía venir de quien se ha impuesto, precisamente, al aparato de su partido en ese caso, y trató de buscarle más aún que a sus dos rivales de izquierdas. «¿Va a ser Ciudadanos el caballo de Troya para que el PSOE entre en la Junta? Dígalo aquí y ahora», le espetó.

Opinión

Francisco Igea, con una contundencia mesurada, apostó a su baza fuerte como respuesta. «Los ciudadanos saben quién ha sido firme contra la corrupción y las manipulaciones. Me alegra que lo haya utilizado [el caso de las primarias de Ciudadanos]. Seremos garantía de que habrá cambio, y no de un clientelismo a otro, vamos a ganar estas elecciones y veremos quién nos apoya luego. No cambiaremos el clientelismo azul por el clientelismo rojo».

El resto de bloques del debate

En una línea paralela de debate, Luis Tudanca y Pablo Fernández trataron de enterrar las siglas populares en casos dolorosos, aunque eso les llevara a sufrir algún encontronazo entre sí cuando trataban de arrogarse la paternidad de alguna comisión. «La única comisión de expertos que puede formar el PP es en corrupción, ha sido considerado por la UCO policial como organización para delinquir. Solo unos nombres: eólica, embajadas, Perla Negra... El PP en Castilla y León nos ha puesto en elepicentro de la corrupción de este país», relataba Fernández. «Esta es la sentencia del Tribunal Constitucional, al que fuimos por haber bloqueado durante años la comisión de la trama eólica. Terminó con toda la cúpula de Economía y Hacienda imputada. Y esta es la carta que me envió el señor Merino, y en ella me amenazaba si denunciaba y seguía hablando. Terminó condenado en la trama Gurtel», mostró Tudanca.

Las llamadas de Quiñones

Se acordaron, los tres, de las llamadas de Suárez Quiñones. «Hay que acabar con los que llaman y dicen 'yo soy la administración', dijo Igea. E insistió Pablo Fernández: «Nunca más que haya un consejero que diga 'la administración soy yo'». Aunque Fernández, cuando pudo, lanzó una andanada contra los socialistas. «Nunca más una trama como Enredadera en la que alcaldes y concejales de PP y PSOE se desvelaban por satisfacer deseos de su empresario de cabecera», dijo antes de recordar, por enésima vez, que socialistas y populares «hicieron el pacto de la vergüenza» para bloquear la comisión de investigación «sobre el expolio y el saqueo de las cajas de ahorro». Y Tudanca le pidió árnica: «Pablo, usted y yo hemos luchado contra la corrupción toda la legislatura y tenemos que seguir por ese camino».