El último de la fila

«Soy maestro y he estado en seis colegios en un año. Es una locura»

Rubén García./
Rubén García.

Rubén García ocupa el último puesto de la lista de IU-Castilla y León en Marcha a las Cortes por Valladolid

Arturo Posada
ARTURO POSADAValladolid

Rubén García Martín (Valladolid, 1981) aparece en el último puesto de la lista a las Cortes que presenta la coalición Castilla y León en Marcha por Valladolid y que encabeza José Sarrión, su compañero en Izquierda Unida.

–Digame, ¿por qué ocupa el farolillo rojo de la lista?

–Castilla y León convocó una reunión tras formarse la coalición para efectuar unas primarias abiertas. Yo quería apoyar de alguna manera, me presenté y salí el último.Tampoco tenía ninguna intención más, solo mostrar mi compromiso. Por supuesto, tampoco no esperaba aparecer entre los primeros puestos.

–Una posición como esta es puro simbolismo. Para guardar las papeletas de recuerdo y poco más.

–Está claro que se trata de algo simbólico. Somos conscientes del panorama político y confiamos en que José Sarrión vuelva a repetir como procurador en las Cortes. Sería todo un éxito. Tal y como está distribuido ahora mismo el panel político, todo resulta muy complicado para una formación como la nuestra. Yo, por ejemplo, trato de apoyar en la medida de lo posible desde mi posición en Izquierda Unida, donde manejo las tareas de Educación. Se trata de mostrar un apoyo lo más abierto posible para intentar obtener ese procurador.

–¿Qué labor desempeña dentro del partido?

–Soy maestro y una de las personas que dirige el área de Educación de Castilla y León en Izquierda Unida. Junto con José Sarrión, he trabajado durante toda la legislatura para tratar de mejorar la educación en esta comunidad. Hemos creado un programa electoral bastante abierto, con muchas propuestas procedentes de mucha gente que resultan novedosas y muy positivas. El sistema educativo que tenemos se ha quedado anticuado.

–¿En qué situación laboral se encuentra usted como maestro?

–Ahora mismo soy interino. Trabajo en un 'colegio-gueto' de Valladolid, el Jorge Guillén. Además, he estado en varios centros rurales. Sé cuál es la realidad de lo que se vive en estos colegios de Castilla y León. Cuando escucho a Alfonso Fernández Mañueco o a Juan Vicente Herrera decir que los 'centros-gueto' son una invención de la izquierda, me entra la risa. Ahora mismo, hay 64 alumnos matriculados de etnia gitana en mi centro. La Junta puede decir que no existen 'colegios-gueto', pero yo lo estoy viviendo.

–¿Qué más problemas percibe en la educación desde su caso personal?

–Cuando hablan de los problemas territoriales, PSOE, PP y Ciudadanos siempre se refieren a Cataluña. Yo vivo en Valladolid, soy de Castilla y León y me preocupa más el problema educativo que existe en los colegios rurales agrupados. He estado en Torrecilla de la Abadesa y en San Román de Hornija. Sabemos que la educación es el germen para que la despoblación no afecte tan dramáticamente a los pueblos. Yo me presenté a las primarias para aportar esa visión educativa que nos hace falta.

–Antes me decía que es interino. ¿Cómo le afecta?

–Mi caso es un poco complicado y hasta llamativo. Saqué una nota normal en la última oposición, pero llevo seis colegios en un año. Si ya es una locura para mí, que tengo un hijo pequeño, imagine a los chavales que llegan a tener a un profesor para sustituciones de un día. Se están cargando la educación en Castilla y León, especialmente la pública, a pasos agigantados. No se nos tiene en consideración, hay una gran desorganización y juegan con nosotros por completo.