El 59% de las compraventas de viviendas en Castilla y León son al contado

Una persona coloca un cartel de 'se vende' en la ventana de un piso. /Igor Aizpuru
Una persona coloca un cartel de 'se vende' en la ventana de un piso. / Igor Aizpuru

La restricción crediticia disparó las transacciones sin financiación bancaria, que ahora pierden peso

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONA

Pese a que en la mayoría de los casos se trata de la operación financiera más importante en la vida de una persona -además de la más costosa-, todo aquel que puede evitar recurrir al banco, lo evita. De hecho son más numerosos quienes hacen frente a la adquisición sin financiación bancaria que aquellos que sí la necesitan. En Castilla y León, donde el 59% de las compraventas de vivienda se realizan con pago al contado, estas suponen cinco puntos más que en el conjunto de España.

Ya sea por desconfianza del cliente hacia las entidades, o viceversa, por miedo a un posible desahucio o gracias a la fuerte bajada de los precios, lo cierto es que las adquisiciones con financiación hipotecaria son minoría. En los tres primeros trimestres del año pasado, de las 16.538 transacciones formalizadas ante notario, 9.753 se abonaron al contado, es decir, el 58,97%. Se trata de un porcentaje en línea con el dato de 2016.

Pese a la progresiva normalización del flujo crediticio, es un hecho que la financiación no tiene nada que ver en la actualidad con la que se producía hace un decenio, antes de la crisis. Mientras en los años del 'boom' inmobiliario uno entraba al banco a pagar un recibo y salía con una hipoteca bajo el brazo (ni capital ni plazo eran problema), ahora los controles de solvencia están a la orden del día. El nuevo escenario, pues, también contribuye a que haya más gente que opta por rascarse el bolsillo; el propio y, en la mayoría de los casos, el de la familia.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que también un porcentaje de operaciones de compraventa de vivienda -quizá no muy grande, pero tampoco despreciable- no se realizan con la intención de habitar el inmueble, sino que tienen carácter de inversión. En estos casos, lo normal es que se paguen a tocateja.

Otras fuentes explican que en el incremento de las adquisiciones al contado influye también la escasa rentabilidad que generan los ahorros depositados en el banco.

Subida, seguida de bajada

Según ponen de manifiesto los datos del centro de información estadística del Consejo General del Notariado, a la vez que en los últimos años se produjo un desplome en la venta de viviendas sucedió algo parecido con la parte de esas operaciones que se materializaban mediante un crédito hipotecario, pero con un recorte más acusado en este caso.

Si tomamos los registros del año 2007, por ejemplo, de las 49.623 operaciones de compraventa de vivienda que fueron computadas por los notarios de la comunidad autónoma fueron pagadas al contado algo menos de la mitad, en concreto 23.242. Es decir, que el 53,16% del total de transacciones tuvieron financiación bancaria de por medio.

A partir de ese año, las compras al contado comenzaron a dispararse. De menos del 47% pasaron a representar más del 50% en 2008; a más del 60% en 2012 y, por fin, a casi el 70% en 2013, año en que este dato tocó techo y se produjo el punto de inflexión. En los siguientes cuatro ejercicios (el pasado, todavía con datos provisionales e incompletos) la evolución fue a la baja, hasta quedar por debajo del 59%.

La estadística del notariado separa las operaciones en función de si requirieron financiación hipotecaria o no. Entre estas últimas existen varias opciones: entregar al contado dinero procedente de los ahorros del comprador o de una donación, recurrir a un crédito del promotor inmobiliario, a un préstamo personal (sin depositar el bien inmueble como garantía) o alquilar con opción a compra.

Financiación hipotecaria

Según se conoció la pasada semana, el sector inmobiliario sigue dando pasos hacia la normalización también en la comunidad y la venta de viviendas subió en Castilla y León durante 2017 el 11,5%. Además, mientras el dato global experimentó incremento por cuarto ejercicio consecutivo, el referido a la venta de viviendas de nueva construcción registró avance por primera vez en seis años.

En cuanto a la clase de financiación bancaria que se contrata en esas 'dos de cada cinco' compraventas que se realizan mediante crédito hipotecario, los préstamos a tipo de interés fijo siguen comiendo terreno a la modalidad de interés variable. Si hace un año las hipotecas a tipo fijo suponían una de cada cuatro que se firman en Castilla y León (las entidades ofertan préstamos para la compra de vivienda a interés estable en el entorno del 2% para eludir el euríbor negativo), la tendencia sigue acentuándose.

Al cierre del tercer trimestre del año pasado, según revela la estadística del Registro de la Propiedad, las hipotecas a tipo de interés fijo supusieron el 30,59% de las firmadas en los anteriores doce meses. En el conjunto de España esta variedad está más extendida y alcanza el 37,66% del total de operaciones financiadas. Dentro del otro 69,41% de créditos, los de tipo variable, el 68,58% están referenciados al euríbor, con su diferencial correspondiente.

La duración media de los nuevos créditos hipotecarios, que en el conjunto del país sigue una ligera tendencia ascendente (se incrementó el 1,08% con respecto al trimestre precedente, consolidando resultados por encima de los 23 años), en Castilla y León toma el camino contrario y descendió el 1,11%. En el caso de la comunidad autónoma, los créditos hipotecarios formalizados en el tercer trimestre del año pasado tuvieron una duración media de poco más de 22 años.

 

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