El salario se mantiene prácticamente congelado en los 22.800 euros

Un grupo de trabajadores, en la oficina./Archivo
Un grupo de trabajadores, en la oficina. / Archivo

Apenas subió una décima en 2017, por lo que los trabajadores perdieron punto y medio de poder de compra

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

La recuperación económica todavía no está llegando a los ciudadanos. Ésta es una de las denuncias más repetidas por parte de los sindicatos -que piden una mejor distribución de la riqueza- y las estadísticas así lo corroboran. El salario bruto anual se mantuvo prácticamente invariable en 2017, cuando apenas subió una décima, por lo que los trabajadores perdieron punto y medio de poder de compra, puesto que la inflación se elevó un 1,6% de media el pasado año. Así, el ingreso bruto medio por empleado se situó en los 22.806,9 euros anuales, lo que supone una subida de 28,9 euros, insuficiente para hacer frente a la revalorización de los precios, según se desprende de la Encuesta Anual de Coste Laboral publicada este martes por el INE.

Nike, contra la brecha de género

Cobrar lo mismo por el mismo trabajo. Esto que parece de justicia todavía está lejos de ser una realidad, como se pone de relieve en muchos estudios que denuncian la brecha salarial que aún existe entre hombres y mujeres. Y no se da solo en empleos diferentes, sino también en puestos con tareas similares, una diferencia que en España podría situarse en un 13% menos para ellas, según una investigación de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea).

Y a esa conclusión ha llegado también Nike después de hacer «una revisión más profunda de los salarios de todas las funciones a todos los niveles de manera global». Tras este análisis, el fabricante estadounidense de calzado y prendas deportivas ha decidido cambiar su manera de calcular los bonus anuales para luchar contra la discriminación salarial, lo que supondrá subir el sueldo a más de 7.000 empleados, el equivalente al 10% de su plantilla, con el fin de garantizar una compensación «igual y competitiva» por el mismo trabajo.

Mayor fue el alza de las cotizaciones obligatorias (es decir, ese dinero que empresa y trabajador tienen que aportar a las arcas de la Seguridad Social para hacer frente después al pago de las pensiones, la prestación por desempleo o baja por enfermedad), hasta el punto de que duplicó al del salario bruto: si la subida de éste fue de 28,9 euros, la de las cotizaciones llegó a los 59 euros más al año hasta aportar 7.115,8 euros al año, lo que supone algo más de ocho décimas respecto a 2016. Y eso que mientras que el sueldo representa el 74,2% del coste total bruto de un trabajador, las cotizaciones, la segunda partida más importante del coste laboral total, suponen el 23,2%.

Este considerable aumento es consecuencia de la subida el pasado año de la base máxima y mínima de cotización. Así, en 2017 la base mínima se incrementó un 8%, el mismo porcentaje que creció el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). De esta forma, pasó de los 1.067,4 euros al mes en 2016 a los 1.152,8 euros para licenciados e ingenieros (Grupo 1), 85 euros más. De igual manera, en 2017 se elevó también la base máxima, en este caso un 4%, de forma que se incrementó de los 3.642 euros a los 3.751,2 euros, casi 100 euros más al mes.

Pero además en 2018 la base mínima ha vuelto a elevarse otro 4% (en línea también con el SMI), por lo que asciende en la actualidad a 1.199 euros mensuales para el mencionado grupo 1 y a 858,6 euros la de ayudantes no titulados, oficiales y auxiliares administrativos y subalternos. La base máxima se mantiene congelada en los 3.751,2 euros.

Los sueldos y salarios más las cotizaciones a la Seguridad Social constituyeron, de forma conjunta, el 97,3% del coste bruto en 2017. Pero, además, 299,14 euros anuales por trabajador se destinaron a beneficios sociales (cotizaciones voluntarias a seguros y planes de pensiones, prestaciones complementarias a la Seguridad Social y gastos de carácter social), 237,07 a otros gastos derivados del trabajo (indemnizaciones por fin de contrato, pequeño utillaje y ropa de trabajo, transporte, etc.), 195,87 euros correspondieron a indemnizaciones por despido y 89,84 a formación profesional. De esta manera, el coste laboral total por trabajador en términos brutos se situó en 30.744,75 euros en 2017, también una décima más que en 2016.

La mayor subida en la industria

Si el salario medio se elevó una décima con carácter general, mayor fue la subida en el sector de la industria, cuyos trabajadores mejoraron medio punto sus ganancias hasta los 27.358 euros brutos anuales. Por el contrario, en la construcción se desplomó siete décimas el sueldo de sus empleados, que cobraron de media 22.108 euros al año. El sector con peor remuneración sigue siendo servicios, que apenas subió una décima sus salarios hasta colocarse en los 22.018 euros brutos anuales.

Pero si las diferencias entre sectores son más que notables, mayor es aún entre actividades. Así, oscilaron entre los 18.845,63 euros anuales brutos por trabajador en la hostelería hasta los 74.275,71 euros por asalariado en Suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado.

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