La construcción crea cuatro veces más empleo que la industria

Cola del paro. / Archivo

El paro registra el mayor incremento trimestral desde 2013, pese a los casi 600.000 nuevos ocupados del último año, según datos de la EPA

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Las cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA) más electoral de los últimos tiempos han sorprendido positivamente. Y no porque los datos sean buenos, algo que no sucede en un primer trimestre desde 2007, sino por ser menos malos de lo que se esperaba y mejores que un año atrás. En los tres primeros meses del ejercicio de nuevo se destruyeron puestos de trabajo, concretamente 93.400, lo que supone 30.600 menos que en el mismo periodo de 2018 pero 23.000 más que en 2017, según los datos publicados hoy por el INE.

Cabe mencionar que este trimestre tenía un factor desfavorable: la Semana Santa se retrasó hasta abril, por lo que ese número de contratos extra que se suman en esta época vacacional no se han incorporado en esta EPA y se reflejarán en la siguiente. Además, los analistas temían que la fuerte subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) impactara negativamente en la creación de empleo y pronosticaban unas cifras peores que un año atrás. No ha sido así y la ministra de Economía, Nadia Calviño, sacó pecho de «estos datos muy positivos» en una rueda de prensa en la que explicó que «por el momento» no se puede extraer «ninguna conclusión negativa» por el alza del SMI, puesto que las tendencias que se observan son «muy similares a los ejercicios anteriores».

Para mostrar «el notable dinamismo» que -­a juicio de la ministra- mantiene el mercado laboral, destacó que el empleo aumentó en el último año en 596.900 personas, la cifra más elevada de los últimos doce años. Así, el ritmo de creación volvió a superar -­y por dos décimas- la barrera del 3%, algo que no se veía desde el primer trimestre de 2016, cuando se situó en el 3,3%, con lo que se trata de la segunda mayor tasa desde que comenzó la crisis. A su vez, el número de ocupados se elevó hasta los 19.471.100, el mejor dato en un primer trimestre desde hace once años. «No solo no se ve una ralentización, sino que la tasa se ha acelerado en el último semestre y se aproxima a la de la fase más alta de la recuperación», se congratuló Calviño.

Pero hay que analizar también qué tipo de empleo se ha generado en este último año y, si bien no sorprende que siete de cada diez fueron a parar al sector servicios, sí el fuerte empuje que ha protagonizado la construcción, que ha creado más de dos de cada diez nuevos puestos pese a que solo aglutina al 6,5% de todos los ocupados. A su vez, llama la atención el poco peso de la industria, el sector que más empleo estable y de calidad genera pero adonde apenas se han ido un 5,3% de los nuevos trabajos, aunque comprende a un 14% del total. Esto supone, por tanto, que la construcción creó cuatro veces más empleo que la industria en el último año.

Otro motor importante ha sido el sector público, al que se incorporaron 107.900 profesionales más en el último año, aunque el lado negativo es que bate récord de temporalidad, con una tasa en máximos que roza el 27%. No sucede lo mismo en el sector privado, donde más del 80% de los nuevos ocupados tiene un contrato indefinido y un 85,5% fueron a tiempo completo, mientras que el número de trabajadores a tiempo parcial creció en 86.400 y se elevan a 2,9 millones, la cifra más alta de la serie histórica. Por otra parte, el número total de asalariados con contrato fijo se elevó hasta los 12,12 millones, el máximo de toda la serie histórica, tal y como resaltó Calviño. Y es que todo el empleo destruido en el arranque del año fue temporal (185.800 menos), mientras que el número de ocupados indefinidos creció en 89.900 respecto al cuarto trimestre de 2018, algo normal por el fin de la campaña navideña y de rebajas.

    

     La tasa de paro, en el 14,7%

La cara más amarga de esta EPA viene de la mano del desempleo, que se elevó en estos tres primeros meses en 49.900 personas, lo que supone el mayor incremento intertrimestral en seis años. De esta forma, la tasa de paro se elevó 25 centésimas hasta el 14,7%. La ministra no mostró preocupación por este retroceso y aseguró que está «muy influido» por el fuerte aumento de la población activa, hasta el punto de que -­precisó-­ si la actividad se hubiera comportado igual que el año anterior, el desempleo no hubiera subido en este arranque de año. Se refiere a que el número de activos ha crecido en 155.100 personas en los últimos doce meses, frente a un descenso de 23.000 un año atrás, aunque en este primer trimestre la población ha caído en 43.500 personas, casi el doble que en 2018. Esto, por tanto, no sería suficiente para compensar el mayor aumento de parados en un trimestre de los últimos seis años.

Pese a ello, el Gobierno mantiene su previsión de reducir hasta el 14% o incluso menos la tasa de paro a final de año, tal y como indicó Calviño, que «cuestionó» la previsión del FMI de que el paro estructural en España ronde el 14% y prometió que «sin duda el desempleo seguirá reduciéndose».

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