El 77% de los inversores cree que la tecnología nunca sustituirá al asesor financiero

Gráfico /María Mayo
Gráfico / María Mayo

Uno de cada tres españoles estaría dispuesto a invertir si las comisiones fueran más bajas

Laura Van Hoeylandt González
LAURA VAN HOEYLANDT GONZÁLEZValladolid

Los inversores españoles son los europeos que más cómodos se sienten con el asesoramiento financiero profesional, según la Encuesta de Inversión Global realizada por la gestora Legg Mason. El estudio demuestra el papel fundamental del factor humano. De hecho, el 23% de los españoles prefiere hablar con un profesional cara a cara para informarse sobre sus ahorros e inversiones a largo plazo (aquellos que se desarrollan durante más de diez años). El 17% consulta a sus familiares o amigos y el 9% realiza una búsqueda por Internet a través de buscadores como Google.

La encuesta refleja también que el 50% de los españoles otorga una mayor importancia al factor humano apoyado por la tecnología en los aspectos de planificación financiera. Esto contrasta con el 10% que opina que tendría que ser en el orden contrario, con mayor presencia tecnológica que humana. Solamente el 3% apoya un asesoramiento completamente digital.

En otras cuestiones, como revisar la contabilidad de los ahorros e inversiones o la ejecución de operaciones, casi la mitad de los usuarios suele preferir un servicio principalmente humano, con el apoyo de las nuevas herramientas digitales. En las suscripciones a planes de pensiones se incrementa hasta el 24% la preferencia por un asesoramiento exclusivamente realizado por un profesional.

El 77% de los encuestados en España, el dato más elevado de toda Europa, afirmó que el servicio personalizado al cliente realizado por el asesoramiento de un profesional nunca podrá ser reemplazado por la tecnología. El responsable de Legg Mason en España y Portugal, Javier Mallo, declara que «la tecnología tiene margen para seguir aumentando su importancia en el proceso de inversión de los españoles, que consideran que el asesoramiento en la mayoría de los aspectos relacionados con planificación financiera debería ser humano y apoyado por la tecnología».

Decisiones a largo plazo

El informe también indica que en las decisiones a largo plazo se consultan una media de 3,82 fuentes de información antes de tomar una elección. La forma de contactar con las firmas de servicios financieros más común es en persona, con el 73%, y le sigue la comunicación a través del teléfono.

Ambos son canales tradicionales; no obstante, las herramientas digitales son una fuente de información financiera cada vez más importante. Más de la mitad de los encuestados españoles, el 58%, utiliza Internet para obtener datos sobre sus finanzas personales (47%), productos de inversión (30%) y asesoramiento (25%). Entre aquellos que utilizan páginas web de finanzas personales, el 74% consulta webs de banca, el 49% tiende a usar páginas de aseguradoras y el 42% las utiliza para realizar pagos o transferencias. En cambio, las aplicaciones financieras tienen un uso inferior, concretamente del 26%.

Empezar a invertir fue el motivo del 20% de los inversores para buscar asesoramiento financiero, el 13% acudió a un profesional por un producto determinado y el 12% por «alcanzar una cierta edad».

Actividad económica

Estos indicadores se traducen en una mejoría de la actividad económica a escala mundial. En el ámbito nacional, sin embargo, muestran el optimismo de los españoles tras la profunda recesión que se vivió desde 2007. En estos últimos tres años, en términos generales, España registró un aumento del empleo, una mejora en la industria y el incremento del Producto Interior Bruto (PIB). El optimismo se traslada a los inversores, de los cuales un tercio está dispuesto a asumir un mayor riesgo en su cuenta de ahorro e inversión a lo largo del próximo año. Esta predisposición coloca a los españoles como los primeros de Europa en este ámbito.

Asimismo, el nivel de tolerancia al riesgo respecto a las inversiones a largo plazo es bastante conservador. Solamente una cuarta parte se describe como inversor agresivo. La actitud precavida es fruto de la inseguridad que aún persiste sobre la estabilidad económica nacional. Casi tres cuartas partes afirman verse influido por la crisis financiera mundial, un resultado similar al de Italia.

Los inversores españoles suelen realizar sus actividades dentro de las fronteras de nuestro país, por lo que existe poco grado de diversificación, al igual que los inversores franceses. Esto se debe a que a más de la mitad les preocupa el clima de inestabilidad política y económica global. De hecho, el 49% teme la inflación en Europa y al 15% les preocupa la pérdida del capital inicial. Este último dato es el más elevado de todos los países europeos, según apunta el informe de Legg Mason.

En este ámbito, uno de cada tres inversores españoles estaría dispuesto a invertir si las comisiones fueran más bajas, si hubiera una mayor transparencia en relación con las comisiones y si contara con un régimen fiscal más favorable. Además, estaría interesado en servicios de protección frente a la inflación a través de crédito, los bienes inmuebles o las infraestructuras.

Servicios ‘on-line’

El uso de servicios ‘on-line’ para llevar a cabo la comunicación con el asesor financiero es bastante satisfactorio. El 53% califica como buena la posibilidad de comprobar su balance en la red, el 48% la de consultar ‘on-line’ los extractos de cuenta y el 34% la de utilizar herramientas digitales de planificación financiera de cara a la jubilación.

Todo cambia cuando se plantea la opción de buscar, gestionar o adquirir inversiones ‘on-line’. El 44% de los encuestados, por ejemplo, afirma no sentirse cómodo invirtiendo más de 15.000 euros de este modo. Las búsquedas simples sobre información básica tienen mucho más éxito y generan confianza.