El Norte de Castilla

La crisis reduce la brecha laboral entre hombres y mujeres en Castilla y León

gráfico

Mujeres y hombres ocupados en Castilla y León / EL NORTE

  • La comunidad recupera parte del empleo femenino perdido con la crisis pero no supera el máximo anotado en 2008

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El empleo femenino en Castilla y León, si bien en los últimos años ha seguido un comportamiento muy similar al observado en el conjunto nacional, sí que presenta algunas diferencias. La primera es que en la región no se baten récords en la actualidad, ya que el máximo histórico de mujeres ocupadas se alcanzó en el tercer trimestre de 2008, cuando había 440.500 mujeres trabajando, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) elaborada cada tres meses por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Si comparamos únicamente los primeros trimestres, el pico también corresponde al año 2008, con 431.500 mujeres ocupadas. En el primer trimestre de 2017, último dato publicado, el número de trabajadoras en la región era de 425.700.

Aunque habitualmente la comparativa de cifras se realiza con datos interanuales, ya que el comportamiento del empleo no es igual en todas las épocas del año, en este caso, para hablar de máximos y mínimos históricos, se observan los registros de todos los trimestres. Al fin y al cabo, un empleo que se extingue por finalización de un contrato temporal no deja de ser un puesto de trabajo que desaparece.

Siguiendo la misma tendencia que en España, marcada por la crisis económica y laboral, a partir de ese año el número de mujeres trabajadoras se fue reduciendo en la región. Pero mientras que en el conjunto nacional el mínimo se observó en 2013 y desde entonces se empezó a recuperar, en Castilla y León la cifra continuó bajando durante los dos años siguientes, y el punto más bajo no se anotó hasta el primer trimestre de 2015, cuando se registraron –siempre según la EPA– 395.700 mujeres trabajadoras en la comunidad.

Desde entonces, el número de ocupadas se recupera en la región y se acerca a niveles previos a la crisis, pero aún no se ha superado aquel máximo histórico. De los 44.800 empleos femeninos que se perdieron con la recesión hasta los últimos datos publicados se han repuesto 30.000 puestos de trabajo, el 67%.

Menor ritmo para los hombres

Al igual que sucede en el plano nacional, la evolución masculina tampoco va en la región al mismo ritmo que la femenina. Tras el máximo que se anotó en el tercer trimestre de 2007, con 662.000 varones ocupados –o los 654.500 del primer trimestre de 2008 si solo atendemos a los tres primeros meses –el número de trabajadores comenzó a descender a partir de esa fecha hasta tocar mínimos en el primer trimestre de 2014, cuando se registraron 500.900 empleos desempeñados por hombres.

Desde ese momento –un año antes que en el caso de las mujeres– el trabajo masculino empezó a recuperarse, pero a mucho menor ritmo que el femenino. En el primer trimestre de 2017 el número de trabajadores varones se situó en Castilla y León en 533.300. En resumen, de los 161.000 empleos masculinos que se perdieron durante la crisis en la comunidad, se han recuperado 32.400, una cifra que supone el 20%. Mientras que en el caso de las mujeres se repusieron dos de cada tres empleos perdidos, en el de los hombres solo es uno de cada cinco.

La brecha de ocupación entre mujeres y hombres sí que se ha reducido en la región, al igual que en el conjunto del país, no solo desde el comienzo de la crisis sino desde principios del siglo XXI. Del total de trabajadores que hay actualmente en la región, el 44,4% son mujeres. Sin embargo, el empleo femenino representaba en 2008 el 39,7% del total y en el año 2002, el 35%.