Presupuestos menos expansivos

Billetes./Reuters
Billetes. / Reuters

El rechazo del Senado obliga al Gobierno a reestructurar las cifras para acomodarse a la anterior senda del déficit

El Norte
EL NORTEValladolid

El rechazo del Parlamento a la senda del déficit que había presentado el Gobierno tras negociar con Bruselas una revisión al alza de los objetivos frustra en buena medida la pretensión del Ejecutivo de Pedro Sánchez de aplicar una política económica más expansiva, que hubiera permitido eliminar los recortes que aún perviven, e intentar mantener el crecimiento económico, después de que empiecen a flaquear los vientos de cola que tanto nos han ayudado a salir de la recesión. Parece claro que el final de los estímulos del BCE, la subida futura de tipos de interés, el retorno a los precios altos de la energía, etc., deberían compensarse impulsando la demanda interna. La subida del techo de gasto un 4,4% hubiera entregado unos 2.500 millones de euros más a las autonomías y otro tanto a la Seguridad Social; ello hubiera requerido relajar el déficit público hasta el 1,8% del PIB en 2019 (en vez del 1,3%). Además, el Gobierno prevé incrementar la presión fiscal mediante un impuesto a la banca, a las tecnológicas y la imposición de un mínimo del 15% en el impuesto de sociedades. La oposición del PP es decisiva por cuanto, con la normativa actual (la reforma de 2012 de la ley de Estabilidad Presupuestaria), el veto del Senado –donde el PP tiene mayoría absoluta– es insuperable. Los populares no quieren que suban los impuestos. Ni que el PSOE, con una minoría exigua, consiga imponer una política económica más 'alegre', que, además, podría reportarle réditos electorales importantes. Con toda probabilidad, el Gobierno presentará de nuevo la misma senda de estabilidad a finales de agosto, y otra vez será rechazada. La ministra de Hacienda tendrá que optar: o acomodarse al marco de deuda y déficit previsto por el PP reestructurando las cifras –donde lo más probable es que incremente aún más la presión fiscal para mantener su techo de gasto– o admitir la prórroga de los Presupuestos de Montoro –algo muy improbable–. Ello obligará a Sánchez a prescindir de algunos de sus proyectos, pero no le impedirá cumplir buena parte de su programa.

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