El 20% del presupuesto del euro se reservará para países en crisis

Mario Centeno, presidente del Eurogrupo./Efe
Mario Centeno, presidente del Eurogrupo. / Efe

El Eurogrupo fija las condiciones del nuevo presupuesto específico para la zona euro tras otra reunión maratoniana

SALVADOR ARROYO

El acuerdo se cerró al filo de las doce de la noche, tras más de diez horas de reuniones, con algún receso. Lo anunciaba Mario Centeno, presidente del Eurogrupo (la institución que reúne a los diecinueve países que comparten moneda) a través de su cuenta de twitter con un elocuente «¡Habemus acuerdo sobre el instrumento presupuestario de la zona del euro!». Los detalles, en cualquier caso, no se han dado a conocer hasta esta mañana. Y la nueva herramienta, que se ha ido perfilando durante meses, ha sido definida por el portugués como «un pilar» para reforzar el euro. Aunque continúa incompleta.

Este nuevo instrumento presupuestario para la convergencia y la competitividad (BICC en sus siglas en inglés) tiene como objetivo principal apoyar reformas e inversiones en los países de la zona, presumiblemente a partir de 2021. Es, en este sentido, complementario al gran presupuesto de la Unión Europea. Pero contempla también un margen de cobertura (en torno al 20% se reservará a ese cometido) para salir en apoyo de países que puedan verse hostigados por los mercados y empujados a una situación de crisis que pueda afectar a la solvencia de la divisa.

Un elemento de estabilización, este último, que se había convertido en una de las condiciones impuestas por España para conseguir que el presupuesto del euro fuera algo más que un canal complementario a los fondos de cohesión que ya se recogen en el Marco Financiero Plurianual de la UE (2021-2027). Este presupuesto propio para la eurozona no tendrá de momento una dotación establecida. En los últimos meses se ha puesto sobre la mesa una cuantía cercana a los 17.000 millones de euros para el periodo 2021-2027. Pero de momento nada concreto. Tendrá que definirse en una siguiente fase de la negociación.

Lo garantizado es lo ya conocido, que las reservas de ese presupuesto vendrán marcadas en el MFP. Será una pequeña parte del gran todo, de las cuentas a largo plazo para el conjunto de la Unión Europea, que según la propuesta de la Comisión Europea ascienden a 1,3 billones de euros. Porque anoche tampoco hubo acuerdo sobre la necesidad (lo reclamaban Francia y Alemania) de que las capitales realizasen aportaciones adicionales para darle una mayor consistencia. En este punto se ha impuesto el criterio de Holanda y los países nórdicos, reacios a rascarse más el bolsillo. Pero no se descarta. Podría suceder en la fase final de vigencia del instrumento previa acuerdo intergubernamental, ha deslizado el presidente del Eurogrupo.

Lo que si se han establecido son las referencias de como podrá utilizarse ese presupuesto de la zona euro. han marcado una serie de referencias para su uso, lo que se considera un «primer paso pero importante, porque este este instrumento estará en evolución». Se fija, de entrada, que al menos el 80% de los fondos se asignen en base a la población y PIB per cápita del país. «En otras palabras, se tiene en cuenta el tamaño de un país por su número de ciudadanos, y hay un sesgo hacia los países donde las necesidades de convergencia son mayores», ha precisado Centeno.

Pero esto no es un fondo de cohesión, ha puntualizado Centeno. «Es un instrumento para todos los miembros de la zona del euro. Todos y cada uno de los Estados miembro recibirán financiación, incluso al más rico «le volverá» al menos el 70% de lo que haya aportado.

Otra diferencia es que una parte de los fondos se podrían utilizar «de forma más flexible para reaccionar a los desafíos específicos de cada país mediante el apoyo de paquetes de reformas e inversiones que sean especialmente ambiciosos». En concreto, el 20% del total. «En este caso habrá mayor libertad para que los países puedan reaccionar a desafíos específicos a través de paquetes de ambiciosas reformas e inversiones».

Cada uno de los proyectos que deberán presentar los Estados para conseguir apoyo financiero por esta vía tendrá que ser financiado en un 25% por ellos mismos. Aunque se contempla una fórmula de «modulación». Esto es, esa cota del 25% no será fija, podría reducirse si el solicitante argumenta «circunstancias económicas severas». La asignación y las condiciones de la misma se activarán en cualquier caso «de forma transparente» por la Comisión Europea después de que se haya discutido en el seno del Eurogrupo. «Cuando se justifique, según el desencadenante (de esa situación económica severa), la tasa de cofinanciación nacional se reduciría a poco más del 12%, la mitad de la cota de cofinanciación establecida como norma general.