Pensiones y Justicia

La suficiencia de las pensiones debe tener en cuenta también la equidad intergeneracional y no hipotecar a los jóvenes

Concentracion de la Plataforma en favor de las Pensiones en Palencia./Antonio Quintero
Concentracion de la Plataforma en favor de las Pensiones en Palencia. / Antonio Quintero
El Norte
EL NORTEValladolid

El estudio publicado por Fedea sobre 'Mitos y realidades' de nuestro sistema público de pensiones, realizado por el profesor de economía aplicada Miguel Ángel García Díaz, aporta datos esclarecedores sobre la situación que atraviesa la Seguridad Social, y advierte de los cruciales dilemas a los que se enfrenta el país en su conjunto. Baste como ejemplo la manera en que cuantifica el esfuerzo que requeriría cubrir el déficit que actualmente soporta el sistema de pensiones: incrementar en un 23% la recaudación por IRPF, sumar un 3,6% de afiliados a la Seguridad Social con una cotización media, aumentar en un 4,8 puntos porcentuales el tipo medio de cotización. Un déficit que irá a más dado que ni la más optimista de las previsiones sobre los ingresos del sistema –a través del crecimiento económico– es capaz de responder a las sucesivas promesas de actualización de las pensiones en un escenario de mayor esperanza de vida. García Díaz rebate los lugares comunes que se han instalado en la opinión pública, sobre la deplorable situación de nuestro sistema de pensiones, advirtiendo de que se sitúa entre los mejores de nuestro entorno. Basta comparar las percepciones contributivas con las cotizaciones realizadas y los salarios percibidos para concluir que hay una relación de proporcionalidad que impide hablar de una injusticia específica. A partir de lo cual el estudio lanza una pregunta clave, en cuanto al significado objetivo de «suficiencia» referido a las pensiones. Un término que se identifica a menudo con el de «pensión justa», en concreto en relación al IPC. Pero la gran encrucijada a la que se enfrenta es que, en un modelo contributivo, las soluciones más favorables a los actuales pensionistas hipotecan el futuro de quienes vienen detrás. Prometer hoy la «suficiencia» para con los perceptores del sistema pone en cuestión su sostenibilidad futura y la equidad intergeneracional. Claro que el asunto es tan delicado en un año electoral y lleno de incertidumbres, que los principales protagonistas de una liza política de la inmediatez encuentran más motivos para seguir eludiendo la cuestión, dejándola pendiente para quienes vengan después. No es casual que hayan sido los institutos independientes –incluida la Airef– quienes en los últimos meses han aportado visiones críticas ante un asunto que preocupa a tantos ciudadanos, y que está siendo objeto de una gran confusión entre los ideales de una justicia social inmediata en materia de pensiones, su viabilidad real, y el olvido al que ello somete a los más jóvenes. No ya para su futuro; también en cuanto a su presente.